Escenario

La ruta de la búsqueda

El músico presenta hoy junto a su banda el disco "La campaña del desierto" en Lavardén.

Sábado 18 de Agosto de 2018

Hay un paisaje sonoro que cruza el ritmo de Córdoba con Rosario, pero desde el folk y el country. A través de canciones de amor y desamor, pero también con una mirada a la escena social no exenta de ironía, Ber Stinco y La Asociación Santafesina del Rifle presenta hoy, a las 22, "La campaña del desierto" en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

   Carlotense y de 36 años, él es el tercer Bernardo de la familia Stinco y para que no lo confundan se puso Ber Stinco. Pero con escuchar el disco y su pulso cancionero que hasta incluye aires de vals y música balcánica, es difícil confundirlo.

   Eso sí, al escucharlo cantar, su color de voz se asemeja a Coki Debernardi mezclado con Joaquín Sabina y hasta algo de Andrés Calamaro. "Me parece que es una forma de interpretar mis influencias de música extranjera, porque me gustan Leonard Cohen, Lou Reed, Bob Dylan, Tom Waits. Y esta gente que nombraste hace un laburo parecido y lo que resulta, en castellano, es más o menos así", le dijo a Escenario .

   Esta suerte de cantor orillero y escritor, actualmente lidera La Asociación Santafesina del Rifle, una banda en la que aporta la voz líder y la composición, y cuyos laderos son Diego Fusaro en guitarras eléctricas; Franco Colautti en voces, guitarras acústicas y mandolina; Jula Acuña en guitarras rítmicas; Martín Valci en bajo y Pupe Barberis en batería.

   "Puntualmente este es el primer disco que tiene un sonido más tirando a folk, es el resultado de una búsqueda. Yo soy de La Carlota, un pueblo del sur de Córdoba, y los primeros instrumentos que nos pusimos a tocar con los chicos, que siguen tocando conmigo, fueron unas guitarras criollas, acordeones y un clarinete. Salíamos con esa instrumentación y buscábamos a partir de ahí cierta identidad.", destacó en diálogo con Escenario.

   "La campaña del desierto", su reciente larga duración, llega después de su debut con "Postales de mi ciudad invisible" (2008), "Mil batallas" (2009), "Vol I" (2010), "Todos somos el conurbano de alguien" (2013) y "Los fusibles quemados del amor" (2014). Recientemente, la editorial rosarina Casagrande publicó su segunda obra literaria "Los jardines espaciales", ya que en 2005 había lanzado "Pequeño manual de los sueños, reflexiones de un mendigo", en un universo que también atraviesa sus canciones.

   "Nosotros venimos laburando hace bastante como una especie de crear mitos en el lugar que habitamos, que en mi caso, en el momento de la creación del disco, fue mucho la ruta 33. La idea fue crear un imaginario en función de ese corredor que es un poco el cordón umbilical de la Pampa húmeda y deconstruir esa frase de «campaña del desierto», pero con todo el peso histórico desde el siglo 21", destacó.

   Es justamente en el tema de apertura "Los reyes de la ruta 33", donde Ber Stinco plantea ser una suerte de Zelig, aquel personaje de Woody Allen que mutaba su fisonomía según la ocasión. Y puede pasar de una cita de la dura realidad rosarina a una frase disparatada, con un humor que asoma saludable y le aporta frescura a su trabajo, como cuando canta: "somos narcos en Tablada, soy tu novia que no acaba".

   "Cuando uno encara un proyecto artístico creo que tiene la posibilidad de vivir en una canción muchas vidas y ponerse en los zapatos de distintos personajes", destacó el músico, quien agregó que "también hay una cosa que nos atraviesa como coyuntura y no puede dejar de reflejar el momento histórico que nos toca". "Además no podría vivir sin cierta ironía o humor, si no fuera así creo que sería imposible soportar muchas cuestiones de la realidad y de la existencia", consideró.

   En lo que respecta al grupo, dijo que llegaron a ese nombre tras llamarse Ber Stinco y la Liga de la Decencia porque decidieron jugar siempre con la manera de identificar a la banda. "Con la Asociación Santafesina del Rifle es un poco una parodia, porque dijimos como chiste que éramos un grupo de protesta, pero decíamos que éramos los únicos de protesta de derecha (risas). Y nos gustaba cómo irónicamente representamos un momento, una parte de la visión del país y de lo que está pasando en todo el mundo".

   Ese humor también lo utilizan a la hora de versionar temas. Y así como en el disco anterior "Los fusibles quemados del amor" cerraron el CD con "Destrucción" de V8, ahora el último tema fue "Bye Bye", de Vilma Palma e Vampiros. "Nos parece desde siempre que Vilma Palma tiene versiones increíbles que están buenísimas y pasarlas por nuestro filtro nos pareció interesante. Es esa tensión entre lo que a prima facie parece agua y aceite y que no es tan así. Cuando las canciones están buenas son indestructibles".

Ber Stinco transita su propia ruta, por momentos no es de aquí ni de allá, pero en su huella hay marcas de búsqueda e identidad.

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