Escenario

La risa y la memoria conquistaron al público

El encuentro internacional tuvo anteanoche en dos salas rosarinas una síntesis de prestigio y variedad

Domingo 07 de Septiembre de 2014

Con los dos teatros públicos del microcentro totalmente colmados, el Festival Internacional de Teatro encontró en la noche del jueves una síntesis lograda de prestigio y variedad.

La antesala de esta gran jornada tuvo, a modo de varieté, a los niños como principales destinatarios. Desde Buenos Aires, la Compañía de Circo Eguap llegó para presentar "Rodando a saco": dos personajes que se equilibran y desequilibran a cada paso, que se fusionaron para dar lugar a un mundo de fantasía, donde la gravedad y el peligro no existen, donde la risa y el asombro fueron los protagonistas.

De esta manera, Mínimi, una picara e inquieta acróbata de circo y Ro-quecycle, como encarnación de la locura sobre una sola rueda, lograron transportar al mágico mundo del circo a más de mil alumnos de escuelas primarias de la ciudad.

El teatro Lavardén se llenó por completo para que el público rosarino vuelva a entregarse a la magia de los títeres con "El charlatán".

Con el arribo de la compañía La Charada, oriunda de Guatemala, el arte del teatro de objetos cautivó a un público necesitado de historias simples, inocentes y entretenidas.

Antonio Tabarini, un famoso maestro de la nigromancia y la superchería, llega al pueblo para vender el último de sus descubrimientos: la felicidad en sobrecitos. Para convencer a su público de la eficacia del producto, ofrece una función de "Pulchinela, el enamorado".

El eterno Pulchinela, típico personaje de la Comedia del Arte italiana que pertenece a la familia de los criados charlatanes, debió vencer al mal y escapar de las poderosas garras de la muerte para rescatar a su amada Teresa.

El teatro la Comedia saturó sus butacas para la función de "Instrucciones para abrazar el aire" del grupo Malayerba (Ecuador) La obra nos cuenta la reconstrucción de ciertos hechos que ocurrieron en una casa de la ciudad de La Plata en 1976. Allí, dos ancianos se preguntan por una niña perdida en el tiempo, se trata de su nieta robada en la casa de la calle 30. Pero a la vez, en esta casa hay dos cocineros que preparan conejos al escabeche, que hacen referencia a una niña que juega en el patio de la casa. Ellos mismos parecieran haber salido de la imaginación de una niña. Frente a la casa hay dos vecinos temerosos, que también observan a una niña que juega. No es casual que esta reconstrucción poética de ciertos hechos históricos basados en la historia de Chicha Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, haya tenido una gran recepción en el público.

Arístides Vargas, el director de la reconocida compañía ecuatoriana y actor de la obra junto a su esposa Charo Francés, es un argentino que tuvo que exiliarse a mediados de los 70. Toda la temática de su dramaturgia gira en torno a la memoria, el desarraigo y la marginalidad, aspectos que hacen mella en la actualidad de un vasto sector de nuestra sociedad, recientemente sensibilizada por la emblemática recuperación de la identidad del nieto 115, el nieto de Estela de Carlotto.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario