Escenario

La remera Stone se hizo poncho

Los Tipitos es una de las bandas que más hace culto de la herencia cancionera del rock argentino.

Jueves 30 de Mayo de 2019

Los Tipitos es una de las bandas que más hace culto de la herencia cancionera del rock argentino. A ellos nunca les interesó ser los chicos de los raros peinados nuevos en la oleada de la cultura pop o inmiscuirse con el tecno en pleno auge del género, ni mucho menos con la corriente blusera, ya que fueron contemporáneos de la explosión de Memphis y la Mississippi en los 90. Desde ya que tampoco se plegaron al efecto cumbia que tanto le rindió a Bersuit o el aire a murga que sintonizó con Los Piojos en los comienzos. Con las sutiles voces de Walter Piancioli y Raúl Ruffino a la cabeza, Tipitos se encargó de “hacer la de uno y si no nada”, gentileza de Adrián Abonizio. ¿Por qué? Porque apostaron a las canciones de rock, con base en la balada, con algún que otro rockito y un aire de pop en los tempos rítmicos. Oriundos de Mar del Plata tuvieron que esperar casi diez años para saltar a primera con “Armando Camaleón” en 2004, sí, ese que tenía “Campanas en la noche”, que la volvieron a grabar en plan rumba en este último disco; “Brujería”, “Silencio” y “Solo figuras”, ya clásicos del rock argento. Los Tipitos sienten tan profundamente el rock de su país que el disco anterior al lanzamiento de “De mi flor” fue “Rock nacional”, en donde hicieron sus propias versiones de temas icónicos como “Mujer amante”, “Mil horas”, “Cuando pase el temblor”, “Dime quién me lo robó” y “Viejo mundo”. Por eso es bienvenido este disco nuevo con un guiño al folclore. Primero porque no son los únicos que aman la música de tierra adentro. Desde Baglietto y Fito hasta Divididos, el rock argentino siempre tuvo a mano al folclore y también mantuvo una hermandad sensible y estética con el tango. Este disco de los que se autodenominan “los patitos feos del rock” es para que los rockeros lo escuchen sin prejuicios. Porque no es que se vendieron a Fiorucci, como decía Charly, sino que en cada una de las canciones, las propias y las que tomaron prestadas, mantienen la llama rockera que los hizo llegar hasta aquí. El rock nunca muere, sólo que a veces la remera con la lengua Stone se convierte en poncho, pero la esencia no cambia.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});