Escenario

"La pureza como concepto a veces lleva a cosas como el nazismo"

El director Alejandro Tantanian y la actriz Analía Couceyro ofrecen "El rastro", mañana en Lavardén y el domingo en el Teatro de la Manzana.

Viernes 24 de Julio de 2015

"Me interesaba el teatro musical, el teatro de arte, la ópera, la comedia musical, el teatro comercial, cantar, escribir. Y esas cosas las fui haciendo, a veces más tarde o más temprano, pero tienen que ver con mis ganas de hacer", afirmó el director y dramaturgo Alejandro Tantanián. Esa libertad que le permite ir de Ibsen y Kafka a Cole Porter, del teatro de arte al comercial, es la que destacó Analía Couceyro y la que lo unió con Tantanian para montar "El rastro" (ver aparte).

Se trata de un unipersonal adaptado de la novela de Margo Glantz que explora sin "solemnidad", con "humor" e "inteligencia", la dificultad, el dolor y la "imposibilidad de comprender la muerte". La obra se podrá ver mañana, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza), y pasado mañana, a las 21, en el Teatro de la Manzana (San Juan 1950). En esta misma sala, pero el sábado a las 18, Tantanian, un destacado creador desde hace dos décadas, participará de una jornada sobre los diferentes formatos de producción organizada por el grupo Enjambre P.

—Uno de los temas centrales es la muerte, la pérdida de una ser querido. ¿Desde dónde se puede abordar ese tipo de dolor?

—El material de Margo y lo que quedó con la adaptación es como una suerte de elegía a ese hombre amado que se fue, que pertenecía al pasado porque quien muere es un ex marido de la protagonista. Lo que tiene que ver es la posibilidad de en ese breve tiempo empezar a mirar a los ojos a la muerte y empezar a tener esa suerte de revelación de que es parte de la vida. En realidad, creo que tiene un gran sentido del humor, una enorme sensibilidad y muchísima inteligencia. A su vez no hay una mirada solemne sobre el tema sino que hay una mirada piadosa y de poder comprender este fenómeno, inclusive también como un fenómeno biológico, y también una mirada metafísica, más especulativa que también está en el texto.

—¿Cuál es la dificultad de transformar la literatura en un texto dramático?

—La verdad que en este caso no hubo dificultades. De todas maneras me parece que en ese sentido hay algo de la especificidad de la literatura que es el tiempo del lector con el libro y con el texto. En el teatro el tiempo es un tiempo que comparte de manera obligatoria, uno no puede abandonar el libro e irse, entonces ahí también para mi una de las cosas importantes a resolver es qué hacer con el tiempo del espectador y qué se hace con el tiempo del espectáculo. Esta es una de las cuestiones en las cuales siempre pienso.

—¿Cual será tu aporte en la jornada sobre los formatos de producción en el Teatro de la Manzana?

—Vamos a trabajar sobre las diferentes modos de producción que me parece que es una charla para pensar el teatro en sus distintas posibles formas de producción, tanto en el oficial, como el comercial como el independiente. También me interesa tener un contacto con la gente que esté allí para abrir el debate y empezar a pensar temas juntos y que mi presencia allí tenga una utilidad práctica. No se trata de una clase sino de una conversación y en algún punto también compartir una experiencia con la gente que esté allí y que tenga una utilidad en el sentido más sincero de la palabra.

—¿Cuáles serían los objetivos o el rumbo que debería guiar al teatro independiente o de arte?

—Lo que me resulta atractivo del teatro independiente es que creo profundamente que es un espacio en sí y no un espacio de tránsito hacia. O sea por ahí en los últimos años, por lo menos en Buenos Aires, aparece el teatro independiente como una suerte de plataforma o trampolín hacia la, entre comillas, consagración comercial. Y me parece que el teatro independiente o el teatro de arte, por llamarlo de alguna forma porque depende de los subsidios que uno pide para poder producirlo, tiene esa posibilidad de asumir riesgos que también debería asumir el Estado, obviamente. Yo creo que el teatro independiente, de arte, off, alternativo o como lo quieras llamar, es un espacio en sí que tiene que ser defendido por su en sí.

—Hacés teatro de arte, pero además dirigís teatro comercial y comedia musical como "Vale todo", hacés opera. ¿Tuviste que superar algún prejuicio para pasar de un estilo a otro?

—Uno en realidad lo que hace a veces es hacerse cargo de los prejuicios de otros. Pero por ahí tuve que vencer algunos prejuicios que me pusieron algunos maestros que con toda la mejor onda del mundo me hicieron un sujeto artista como el que soy. Yo soy alumno de maestros con una doxa muy fuerte, pero como espectador o como adolescente espectador disfrutaba tanto de una película de Spielberg como de Tarkovsky. Entonces si tengo que ser fiel a mi propia expresión no tengo prejuicios como artista. Después me puedo dar cuenta cómo son los modos de producción en cada uno de los lugares. Me interesaba el teatro musical, el teatro de arte, la opera, la comedia musical, el teatro comercial, cantar, escribir. Y esas cosas las fui haciendo a veces más tarde o más temprano pero tienen que ver con mis ganas de hacer. Yo nunca por suerte hasta aquí y espero poder seguir haciéndolo, nunca he hecho nada que no tuviese ganas de hacer. Y me parece que estar muy atento al propio deseo es muy difícil a veces, pero creo que es el mejor consejo, si uno puede dar consejo, es seguir el deseo sin importar qué es lo que pasa o qué opinan los demás.

—¿Te sentiste juzgado en algún momento por pasar de Ibsen o Kafka a "Vale todo", por una suerte de pureza artística?

—No, no, no. Primero que la pureza artística... espantosa, fijate la raza aria sino. La pureza como concepto a veces lleva a cosas como el nazismo, por ejemplo. Yo nunca me sentí juzgado. Lo que sí a veces tuve algunos mandatos que tuve en la cabeza que no eran míos, que tuve que darme cuenta que eran cosas que por momentos me funcionaron o que eran herencia de mis maestros o de mi formación, pero que no me pertenecían a mi. Muchas veces uno operaba o trabajaba o hacía cosas que tenían que ver con lo que los maestros habían dictado en uno. Por suerte ahora la figura de los maestros no tiene esa fuerza tan cooptante o tan censurante, pero a veces en mi generación sí la tenía. Entonces era difícil mirar a los ojos a los maestros habiendo ido a hacer una asistencia de dirección a Mar del Plata a una comedia de verano, y para mí había sido una experiencia súper valiosa. Por ahí no en términos artísticos, pero si en términos personales o de otro orden.

 El amor, la vida y la muerte, y entre tanto, la posibilidad del humor

“En general yo trabajo mucho sobre textos literarios y siempre considero menor la dificultad que el estímulo. Creo que si una toma el texto como una herramienta más, una herramienta importantísima pero no única, cualquier texto valioso en sí, sea dramático, literario o incluso científico o filosófico tiene posibilidades de ser traducido escénicamente”. Así explicó la actriz Analía Couceyro la elección de la novela de la autora mexicana Margo Glantz para el trabajo que estrena mañana en Rosario. Sobre el tema, la muerte del ex marido de la protagonista, Couceyro explicó: “Pienso que algo muy atractivo de la novela es cómo el personaje se vincula con esa pérdida. Hay dolor, claro, pero también hay humor, y hay una imposibilidad de comprender la muerte”.
  Acerca de la colaboración entre ella y el director dijo que se está basada en el profundo conocimiento mutuo. “Hace años trabajamos  juntos en distintos proyectos y somos grandes amigos. Esto hace que nos conozcamos mucho, como personas y como actriz y director, y que el trabajo sea fluido, cómodo y amoroso. Tenemos la libertad de proponernos cualquier aventura. Esta es una novela que yo quería hacer hace varios años, y sabía que algo fundamental que podía aportarle Alejandro a la obra tenía que ver con su oído exquisito para darle un marco sonoro que el material requería, y que al sumar al violonchelista Rafael Delgado en vivo se terminó de conformar”, completó.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario