Escenario

La peña itinerante llega al Galpón de la mano de Néstor Garnica

"Lo nuestro sigue siendo el folclore", asegura El músico santiagueño que hoy trae su "Fiesta del violinero" a Rosario.

Sábado 08 de Julio de 2017

La Fiesta del Violinero es un espacio cultural que creamos no sólo para proyectarnos nosotros, sino también para promover a los nuevos artistas del folclore", dice Néstor Garnica, el reconocido artista santiagueño que regresa a Rosario esta noche para presentarse junto a su banda en el Galpón de la Música a partir de las 21.30.

   La peña itinerante creada por el violinista hace varios años en Cosquín, contará además con la actuación de Los Soñadores de Hoy, el grupo Ñaupa Cunan, el ensamble de bombos Yapalos y el ballet municipal de Villa Gobernador Gálvez.

   Junto a su banda integrada por Julián Nadal en bajo y dirección musical, Walter Costa en batería y Benjamín Fuentes Labriola en segunda voz y guitarra, Garnica actuará alrededor de la medianoche, cerrando la segunda jornada organizada por el espacio El Aserradero festejando sus 15 años de vida. En diálogo exclusivo con Escenario, el músico nacido en La Banda adelanta algunos aspectos del show de hoy y de su apasionante historia personal.

   —¿Venís con algunas novedades desde el punto de vista artístico?

   —Sí, la idea es presentar temas nuevos como los que llevamos a Cosquín este año. Son algunos temas del próximo disco que ya estamos grabando. Es un disco de temas propios, algunos compuestos junto a mis compañeros, con el estilo y mi forma de hacer folclore. Estamos armando una banda que se va consolidando, estamos componiendo todos, así que es una buena etapa.

   —¿Qué significa y que sentido tiene "La Fiesta del Violinero"?

   —Es un proyecto que arrancó en Cosquín en 2004, en un espacio cerca del escenario mayor. Vimos la posibilidad de hacer una peña propia, y no solo nos fue muy bien sino que además ese año obtuvimos la consagración en el festival. Allí nació como peña itinerante, la segunda la hicimos en el comedor universitario de Córdoba, después Santiago del Estero, años después empezamos a hacerla en el marco de la fiesta de la Abuela. También recorrimos algunas provincias del país como Tucumán, Santa Fe y Buenos Aires, y con ese espíritu llegamos ahora a Rosario.

   —La manera de tocar el violín en Santiago es muy especial, pero vos tenés además una formación clásica. ¿Cómo te definirías?

   —Yo empecé a aprender a tocar el violín en Santiago con Fernando Matos, un gran violinista de formación clásica que se dedicaba al folclore, y era muy amigo de don Sixto Palavecino. El formó el Cuarteto de Cuerdas para el folclore, un grupo muy emblemático en los 70, que hacía "folclore de cámara". El me enseñó durante el tiempo que vivió en Santiago del Estero y creo que me dejó esa impronta. Después empecé a tomar clases con Martin Rodríguez, maestro de muchos violinistas folclóricos. Pero además uno se junta con guitarreros y va aprendiendo otras cosas, como el rasguido y va entendiendo la esencia del toque folclórico.

   —¿Y como llegás a Europa a estudiar violín?

   —Primero me voy a Tucumán, empiezo a estudiar música y me doy cuenta de que podía tocar otras cosas. Toqué en la Orquesta Juvenil de la Universidad de Tucumán y se arma un concurso para una beca en Europa y lo gano. Me fui a Alemania por tres meses, que era el tiempo de duración de la beca y me terminé quedando casi 10 años. Seguí estudiando, trabajé con grupos de música latinoamericana en general, después me fui a Holanda, estuve dos años para ingresar al conservatorio de Roterddam. Fue muy difícil,, estuve cuatro años más, ahí aprendí todos los estilos clásicos: barroco, romántico , moderno, tuve una formación mucho más técnica, porque yo quería ser un violinista "de verdad".

   —Pero te tiraba el folclore...

   —Es que allá empecé a preparar mi primer disco, y cuando me vine a la Argentina en el 98 hice una gira con Mario Alvarez Quiroga, y a los dos años me volvi definitivamente para hacer mi música.

   —¿Cómo ves la actualidad del género folclórico en estos tiempos de crisis?

   —Creo que estamos en un proceso difícil. Si bien hay mucha gente que sigue defendiendo lo tradicional hay confusión, porque por cuestiones comerciales se abandonan algunas propuestas valiosas. Nosotros intentamos armar cosas interesantes, y aunque uno pruebe con ciertas ideas renovadoras, pienso tradicionalmente, e sea a la hora de componer me sale una zamba, una chacarera o un gato. Lo nuestro sigue siendo el folclore.

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