Escenario

La pasión por la camiseta desde los que alientan en el tablón

"El otro fútbol" hace foco en el sentimiento de los hinchas de los equipos del ascenso. El documental de Federico Peretti, que se estrena mañana en Rosario, demandó tres años de rodaje.

Miércoles 08 de Agosto de 2012

Un juego por fuera del profesionalismo desmedido, clubes de barrio con dirigentes que ponen plata en vez de llevársela, vivir la competencia deportiva en condiciones atípicas tanto en Ushuaia como en La Quiaca es lo que propone el filme documental "El otro fútbol", que se estrena mañana en Rosario.

La película, dirigida por el debutante en largometraje Federico Peretti, se construyó a lo largo de tres años por todo el país, con un ínfimo equipo de filmación que registró la vida y el modo de sentir de más de 100 clubes que participan en las categorías del ascenso, ya sea el Metropolitano B o C o los torneos Argentinos de la B o la C e, incluso, las ligas regionales previas.

"En la A las canchas son mejores, los jugadores más atléticos y los goles más lindos, pero lo que me interesó desde el principio es todo el mundo que está por fuera del rectángulo de juego, ver cómo la pasión futbolística se construye en lugares olvidados, mostrar el esfuerzo por subsistir de los pequeños clubes", cuenta Peretti.

"Lo que descubrí apenas empecé a viajar es que el espíritu amateur del fútbol, que uno lo da por perdido, está presente en estas categorías, donde los sentimientos están por encima del resultado deportivo. Incluso hay casos de equipos de ligas regionales que ganan el torneo y desisten de participar de categorías mayores (el Argentino C) por cuidar las finanzas y la vida del club", revela Peretti.

El director conoció este otro mundo del fútbol argentino a partir de trabajar a lo largo de años como reportero gráfico de la revista "El Ascenso", y de hecho junto con la película editó un bello álbum fotográfico que es una postal también sobre el otro fútbol, las otras canchas, los otros sentimientos, las mismas pasiones.

La película, que se estrena este jueves en Buenos Aires, La Matanza, Burzaco, La Plata y Rosario, tiene diagramada ya una serie de exhibiciones a lo largo de los espacios Incaa del país para septiembre y octubre llegar a distintas provincias, donde transcurre parte del entramado del filme.

No sólo se ve la actividad de ligas regionales olvidadas y desprotegidas como Ushuaia y La Quiaca, y un hermoso y rudimentario estadio entre los cerros en Chilecito, sino también realidades extrañas y gratificantes como el equipo Los Pioneros, creado en 2010, y que ganó durante dos años consecutivos la Liga de Campana, que está conformado por presos y guardiacárceles de la Unidad Penitenciaria de Campana.

"Es una experiencia bastante impactante y de hecho los internos que entrevisté para la película estaban muy contentos con esta integración; yo me fui convencido de que eso servía para insertarlos socialmente", arriesga Peretti sobre la experiencia.

"El domingo pasado -agrega Peretti- estrenamos la película en el penal y me reencontré con los jugadores del equipo, algunos tienen condenas largas y siguen ahí, pero otros habían salido en libertad y no habían reincidido, tenían un trabajo, volvían a entrenar con el equipo y me decían que ese proyecto les había cambiado la vida y les hizo ver otros horizontes".

Algunas de las historias incluyen a un jugador colectivero de Kimberley de Mar del Plata, un referí que es taxista o la mujer del presidente de un club que vende choripanes los días de partido para pagar los gastos del equipo. Ellos son personajes clave en "El otro fútbol", teñidos de una pátina sentimental y realista.

La película muestra también "la voz del estadio" de los clubes de barrio, cómo es un vestuario de un club del Argentino C o qué piensa el 9 de un equipo de la Liga de La Quiaca. "Todo un mundo - concluye Peretti- que está al margen del registro televisivo, que no tiene espacio en los medios masivos, pero que ocupa un lugar importante en la vida de mucha gente".

Federico Peretti filmó a más de un centenar de clubes y hasta rodó en un Penal de Campana.

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