Escenario

"La obra es un bello melodrama sobre el mal amor"

El director y autor Lauro Campos aborda una historia sobre la pareja nazi, el machismo y la concientización femenina en su pieza "Eva y Adolfo".

Sábado 03 de Agosto de 2019

La presencia de nazis en la Argentina es un hecho comprobado. Adolf Eichmann fue el que más impacto causó a raíz de su captura en Buenos Aires, y el último fue Erich Priebke, en Bariloche. En el terreno de las especulaciones, el propio Hitler y su mujer Eva Braun, habrían llegado al país después de la Segunda Guerra Mundial. Una de esas leyendas ubica a una solitaria Eva en La Cumbrecita, en Córdoba, y en ella se inspiró el director Lauro Campos para su obra “Eva y Adolfo”, que se estrena hoy, a las 21, en el teatro Arteón (Sarmiento 778). La obra se podrá ver todos los sábados de agosto y septiembre y cuenta con las actuaciones de Marita Vitta, Julio Chianetta, Paula Solari, Cecilia Lacorte, Paula Corvalán, Alan Bustos y Guadalupe Candreva.

   La pieza fue escrita durante unas vacaciones familiares que Campos pasó en la localidad de Los Reartes. De viaje en La Cumbrecita tomó conocimiento de esa versión e imaginó el complejo entramado de una relación de poderes asimétricos entre el líder nazi y su secretaria, y en la que confluyen de forma espeluznante el amor y el responsable del Holocausto.

   Eva, en esta ficción imaginada por Campos, vive aislada. Sólo mantiene contacto con tres mujeres y a través de las experiencias de ellas comienza a comprender su propia “esclavitud”. En medio de esa distancia forzada que mantiene con su marido, Eva toma conciencia de su situación y de quién es realmente ese hombre “que subyugó a media Europa”, según definió el autor y director.

   “Mi pieza parte de esa historia nunca comprobada, pero me pareció fascinante como disparador de una Eva Braun concientizada”, explicó. “Según esta versión, supuestamente Hitler llegó enfermo y lo llevaron a La Falda y estuvo solo durante 15 años. Ella en ese período de soledad reflexiona y piensa en tres mujeres que ha conocido y que están enamoradas de un modelo de hombre tan parecido al que ella le entregó su vida. Una de ellas era una chica que era violada por el hijo de la familia que le da asilo a Eva Braun; otra es una polaca que conoce en la frontera con Rusia cuando lo acompaña a él a alentar a las tropas, y la otra es una judía que conoce en el campo de concentración de Dachau”, contó.

   Según explicó el director, las tres mujeres encarnadas en escena, tienen en común haber sido víctimas del mismo tipo de relación. “La obra es muy fuerte porque todas las mujeres que ella recuerda han sido manipuladas por una persona que tiene el sello de Hitler, ese modelo de hombre que era el sello de toda una época”. Sin embargo, Campos le da un giro a la historia y transforma a Eva en un nuevo tipo de mujer que la acerca a la actualidad.

   “Mi pieza la encuentra como una Eva concientizada. En realidad, cuando Eva se mostró con Hitler fue siempre una muchachita bastante superficial, pero a mi me disparó que haber conocido a esas tres mujeres la hace pensar, y cuando él va a verla para ver si pueden retomar la relación, ella es otra mujer. Ese es el nudo de la obra. Es este posible encuentro entre ellos dos. En el momento de la obra Eva es una mujer que se redescubre y redescubre a la persona a la que estuvo sometida y por la que ha sido manipulada. Incluso hace su mea culpa. Creo que en ese sentido es muy actual”, adelantó.

   Aunque en la pieza están presentes esos paradigmas masculinos de hombres que son “paladines del machismo”, el autor afirmó que “Eva y Adolfo” “es un bello melodrama sobre el mal amor y está escrito como melodrama, con un tipo de esclavitud que Eva ve reflejada en estas mujeres, y me parece que esa era la mejor manera de tratar el tema”.

   En cuanto a los desafíos de abordar una figura como la de Hitler, Campos señaló: “Los conflictos los pudo tener Julio Chianetta que hace Adolfo porque de pronto se resistía a que este tipo pudiera manifestar su sensibilidad. Pero no hay que olvidar que este es un monstruo que subyugó a media Europa”, completó.

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