Escenario

La noche explosiva de Manu Chao en Rosario

Manu Chao ofreció un show sorpresa el jueves en Rosario y tocó dos horas de éxitos. La llegada de Manu Chao a Rosario fue completamente sorpresiva tanto para los fans como para los medios de comunicación.

Sábado 24 de Noviembre de 2012

Manu Chao ofreció un show sorpresa el jueves en Rosario y tocó dos horas de éxitos. La llegada de Manu Chao a Rosario fue completamente sorpresiva tanto para los fans como para los medios de comunicación. El miércoles a las 16 se anunciaba el inminente show de la banda en Willie Dixon y en sólo una hora se agotaron las entradas. El ex Mano Negra venía de tocar la noche anterior en el Festival Mastai en Uruguay y decidió a último momento hacer una visita a Rosario. "Nos llamaron para decirnos que Manu tenía ganas de hacer un show sorpresa en Rosario", precisó el productor local Paulo Galetti, que explicó que los dos pedidos principales del cantante fueron que "la entrada y la cerveza sean baratas". En un día se armó un show de nivel internacional que dejó más que satisfechos a aquellos que tuvieron la fortuna de conseguir una entrada. "¡Rosario te invito a bailar!", gritó Manu y el público explotó. ¡Cómo no aceptar semejante invitación!.

Me gustas tú. El ex Mano Negra desplegó un repertorio donde brillaron los hits de la banda que fundó en 1987 en París y por supuesto los clásicos de su etapa solista. La fusión de rock, rumba, hip-hop, salsa, punk y su particular estillo, patchanka, cantadas en francés, español e inglés dominaron la escena. "Pachamama te veo tan triste, Pachamama me pongo a llorar", rezaba Manu en "Por el suelo". "Gracias por el aguante y gracias por el corazón, Rosario", dijo el líder, siempre cálido y agradecido. La furia colectiva cuando sonó "Clandestino" fue arrolladora. Luego llegó "La vida es una tómbola", el homenaje a Maradona, versión que incluyó Kusturika en la película sobre el futbolista. Entre tema y tema, que en los recitales de Manu Chao son una gran masa homogénea donde hasta a veces no se pueden distinguir las canciones, el líder gritó "¡El Pocho vive!".

El exquisito repertorio iba llegando al final de la mano de "Bienvenida a Tijuana" y "Desaparecido" y el saludo final de Manu: "Gracias Rosario, hasta siempre".

La actitud de Manu fue realmente destacable: fueron varios los chicos y chicas que hacían lo que sea para lograr llegar arriba del escenario y cuando lo lograban y los patovicas querían sacarlos, pero Manu no dudó en abrazarlos para que se quedaran. Y así fue. Un sueño cumplido para los fans y una demostración gráfica de que lo que se vive en un show de Manu Chao es único: distención, armonía, desenfreno y energía desbordante. Una clara demostración de que Manu Chao traspasa las barreras del tiempo y el espacio y que no fueron necesarios meses de prensa ni organización para lograr un show impecable y explosivo. Es que las cosas brillantes siempre ocurren de repente.

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