Escenario

"La música popular es indispensable"

"El día que se me acaben los sueños no será porque esté hecho, sino más bien por estar deshecho", dice Juan Falú, con la simpleza de un tipo de perfil bajo y de vuelo alto.

Sábado 09 de Mayo de 2009

"El día que se me acaben los sueños no será porque esté hecho, sino más bien por estar deshecho", dice Juan Falú, con la simpleza de un tipo de perfil bajo y de vuelo alto. El guitarrista se presenta hoy, a las 21.30, en el teatro Lavardén, Sarmiento y Mendoza, y su música llega entre cuerdas.

—Qué te representa la música popular en esta actualidad tan compleja?

—Es una pertenencia, como los recuerdos, los amores, las vivencias, los conflictos, las luchas. Es tan indefinible como indispensable.

—¿Cuáles son los principales parámetros en los que te basás a la hora de componer?

—Cada vez que antepongo un parámetro, no compongo nada. Me gustaría lograrlo para poder componer, por ejemplo, una obra sinfónica. Pero hasta ahora sigo siendo un repentista, tengo instantes de creación y a partir de una idea sigo hasta lograr una obra.

—¿Considerás que el tango y el folclore son géneros eternos o corren peligro de extinción?

—La extinción de las señales más profundas y más visibles, sería algo así como la extinción de una cultura. Prefiero creer que eso es muy difícil, aunque si seguimos destruyendo el ambiente y bombardeando culturas regionales, podemos caer en la volteada junto con esas culturas regionales de muchos pueblos. Por las dudas, está bueno alimentar nuestras pertenencias.

—¿Te molesta que la radio y la tevé no privilegie la música de esta tierra?

—Muchísimo, pero me molesta más la basura que se escucha. Igual, hay memoria en el pueblo y seguimos cantando y escuchando lo que en definitiva más nos conmueve, una zamba, un tango.

—Fuiste reconocido por la prestigiosa publicación Clasical Guitar por tu labor ¿vas camino a convertirte en un héroe de la guitarra en tu género como lo fue Jimi Hendrix o Jimmy Page, en el rock?

—Hace mucho tiempo que estoy en camino a lo opuesto, a ser un antihéroe. Estoy lejos de los millones de discos circulando, no toco rápido, y cada vez hablo menos. No tengo orgasmos cuando toco, ni traslado penas o dolores a mi público. Estoy fuera del heroísmo.

—¿Qué preferis que se destaque de tu labor artística?

—Prefiero que de mí quede un estilo, una canción, un modo de vivir luchando incansablemente con mis propios tormentos y tratando de que la música sea la expresión de mis aspectos más sanos. Y además no puedo compararme, porque a algunos héroes ni siquiera los conozco.

—La docencia te llevó a crear la primera carrera oficial superior de tango y folclore, ¿es la salida para que la juventud se vuelque hacia la música popular?

—La verdadera salida es que esas músicas se aprendan en la calle, en las casas, en la vida cotidiana. Mientras tanto, es un espacio importante, que responde a una demanda de quienes quieren conocer nuestra música, justamente porque aparece poco en la vida cotidiana por la invasión de los medios con otras músicas.

—¿El Festival de Guitarras del Mundo, del cual sos el mentor, te abrió puentes como artista?

—No sólo a mí, sino a muchos guitarristas que vienen participando. Y ya pasaron cerca de mil guitarristas en estos 15 años.

—¿Cuál es tu próximo proyecto musical?

—Quisiera terminar una cantata que iniciamos con Pepe Núñez cuando él estaba exiliado en Tucumán y yo en Brasil. Se llama "Cantata Fraterna".

—¿Tenés algún sueño en lo artístico o te considerás que estás hecho en lo que producís como músico?

—Siempro quiero tocar mejor, componer mejor, escribir música y grabarla. El día que se me acaben los sueños no será porque esté hecho, sino más bien por estar deshecho.

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