Escenario

La lucha de clases marca el pulso de las ficciones argentinas

Los guionistas de “Los ricos no piden permiso” y “La leona” cuentan qué hay detrás de las novelas que hacen arder la pantalla chica.

Domingo 13 de Marzo de 2016

Están los de arriba y los de abajo. Por ahí pasan millones de historias desde que el mundo es mundo. La lucha de clases, esa que se respira a diario, marca el pulso de las dos telenovelas argentinas de mayor rating del año: “Los ricos no piden permiso”, en El Trece, y “La leona”, en Telefe. Escenario dialogó con los dos guionistas que tejen ambas historias: Willy Van Broock, de la tira de Pol-ka protagonizada por Araceli González y Luciano Castro; y Susana Cardozo, de la coproducción de El Arbol y el canal de las pelotas encabezada por Nancy Dupláa y Pablo Echarri. Ambos coincidieron que el amor es el ADN de toda telenovela, expusieron los riesgos que tomaron al momento de escribir, en qué incidió la grieta política actual, ofrecieron una mirada respetuosa al fenómeno de las novelas extranjeras y coincidieron en apoyar las ficciones de producción nacional. Los de arriba y los de abajo, y en el medio el amor, como tema fundacional. Sea en la fábrica de textil Líberman o en la estancia de Los Villalba. El amor, con lucha de clases, es más fuerte.

   Después de un 2015 atípico sazonado por el “boom” de “Las mil y una noches” y los habituales ciclos políticos de un año eleccionario, el 2016 marca una tendencia: el televidente se vuelve a enganchar por las telenovelas de este lado del mundo. Aunque la producción turca “¿Qué culpa tiene Fatmagül” sigue siendo lo más visto, tanto “Los ricos no piden permiso” como “La leona” se ubican entre los cinco programas de mayor rating (ver infografía adjunta). Con una producción generosa y elencos de primer nivel, el otro común denominador de estas tiras es la temática, ya que en ambos casos aflora la rivalidad y la atracción entre pudientes y los que transpiran la camiseta para llegar a fin de mes. “Te amo, te odio, dame más”, la cita de Charly García en “Peperina” también da el talle con los dos culebrones que ponen al rojo a la pantalla chica.

   Susana Cardozo y Pablo Lago son pareja en la vida real. Tienen hijas adolescentes y una familia que se podría identificar como “normal”, a diferencia que ellos, como pocos, llevan permanentemente el trabajo a la casa. “No somos solamente nosotros dos, sino que somos nosotros y nuestros personajes, que viven, que se acuestan con nosotros y son parte de nuestra realidad cotidiana. Eso también lo hace muy diferente cada día, más allá de las rutinas que armamos como familia para que nuestras hijas vayan al colegio y todo eso, tenemos como una vida bastante rara que nos divierte también”, dice respecto a su compañero de ruta, con quien escribió “Tratame bien” y “Locas de amor”, entre otras tantas ficciones.

   “Nos movemos desde lugares muy verdaderos, no hay lugar ni para mentir ni para poner excusas, nos conocemos y también nos sorprendemos. Por ahí estamos discutiendo una escena de «La leona», pero a la vez estamos discutiendo de una cuestión nuestra personal y todo se mezcla. Pero lo vivimos con mucha intensidad y hemos crecido como personas y como pareja de la mano de este laburo”, indicó Cardozo.

   Y este pincelazo de intimidad viene a cuento para hacer foco en las cabezas que cranean a una de las telenovelas con mayor rating de la Argentina. “La Leona” (Canal 5, de lunes a jueves, a las 22.45) narra la historia de María Leone (Nancy Dupláa, quizá en el mejor rol de su carrera), quien es modista de oficio pero mantiene a su familia como operaria en la Textil Líberman. La fábrica, en donde su padre trabajó hasta el día de su muerte, es como su casa. Allí también trabaja su hermana y el vago de su esposo, y están sus mejores amigos. Y alguien que le robó el corazón: el abogado Franco Uribe (Pablo Echarri, impecable), que reúne lo mejor y lo peor que le pasó en la vida.

   “Siempre intentamos preservar la historia de amor, ayer veía la escena de María y Uribe enfrentados y atravesados por una reja, ahí hay una historia de amor. Estar enamorado del tipo que piensa absolutamente diferente a lo que uno piensa. Ella se enamoró del tipo incorrecto y él también se enamoró de la mina incorrecta de acuerdo a sus cánones de creencia y a su forma de vida, pero me parece que el amor está”, destaca la autora, quien desgrana al hablar la misma pasión que pone en los libros de la tira.

   Willy Van Broock, quien debutó como autor en “Noche & Día” pero acuña más de una década de experiencia, es uno de los guionistas del equipo de Pol-ka que le da vida a “Los ricos no piden permiso” (Canal 3, de lunes a jueves, a las 22.45). La tira de El Trece dispara desde el título una provocación clasista que está perfectamente plasmada en este “culebrón a la vieja usanza”, como lo describe Van Broock, quien también estuvo en los créditos de “Don Juan y su bella dama” y “Secretos de amor”, entre otras.

   Con Gonzalo Heredia, Agustina Cherri y Juan Darthés en el elenco protagónico, además de los ya citados González y Castro, la trama está ambientada en la estancia de los Villalba, ubicada en un pueblo donde todo puede pasar. Los cruces amorosos son inevitables. La maestra se enamora del dueño de la estancia y también del capataz, quien a su vez seduce a una médica que trabaja para los poderosos. La mucama nueva, que tiene un gran secreto en la familia Villalba enamora perdidamente a su jefe, un ricachón alcohólico cuya esposa lo engaña con su amigo. Y como si fuera poco, hay una historia de un arroyo con aguas sanadoras, que agregan más misterio a una telenovela clásica, en donde, desde ya, más allá de las traiciones, las venganzas y las incógnitas originadas tras una muerte sorpresiva en el primer capítulo, florece el amor en su infinita gama de colores.

   “En cualquier telenovela el ADN tiene que ser el amor. En el caso de «Los ricos...» es impensable que las historias no pasen por el amor, que todo no circule alrededor del amor, porque el género tiene que ver con eso, el culebrón está basado en eso. El amor, la muerte, la venganza, los celos, son como los grandes tópicos de cualquier historia, desde el cuento infantil hasta cualquier ópera o libro de literatura”, indicó.

   Y agregó: “Y después está la vincularidad, ya sea con el amor, con la venganza, con la ambición, con la política, pero tiene que estar presente el vínculo, sino no va, ahí se genera la identificación ”, indicó el autor.

   La grieta. Respecto a la lucha de clases que muestra la tira de Telefe, para Cardozo, “lo más interesante de contar un cuento es poder justamente pasar por toda la emocionalidad que un ser humano puede sentir en cualquier vivencia. En el amor odiás, amás, sufrís, no es idílico, ni es que la pasás bomba. Enamorarse tiene que ver con todo esto, y hay gente que también está enamorada de su laburo. Nuestros laburantes (en referencia a los personajes de “La leona”) es gente que desde hace años labura en esa fábrica y la siente como su propia casa. También está esa ignorancia de no saber bien qué pasos tomar cuando te dicen que te quedás sin laburo, y el no tener respuesta, y el sentir que te vapulean o te están lastimando, o te echan sin ningún tipo de motivo. Por amor, también uno toma las decisiones que toma”.

   En opinión del guionista de “Los ricos...”, “la rivalidad es el espíritu de la tira y es uno de los temas del ser humano: la eterna necesidad del que no tiene por tener y la eterna necesidad del que tiene porque no le saquen. La temática es universal y desde «Robin Hood» para atrás y para acá es siempre el mismo cuento. Mostramos el estereotipo del estanciero, que su dinero le permite no pedir permiso, estamos en un culebrón exacerbado, no estamos en una fase realista, está deslizado en busca de esa cosa del amor imposible, que es lo que imposibilita a estos personajes a juntarse, son dos mundos distintos”.

   “Viendo el momento político y los actores políticos, uno puede encontrar en la tira similitudes con la realidad, si la quiere encontrar. Pero no creo que la idea fuera «como estamos en un momento de grieta planteemos un programa con una grieta». Ahí excede a mi análisis, eso se puede hacer a posteriori no a priori”, consideró Van Broock.

   Ambos coincidieron en respetar a las telenovelas extranjeras, tanto para “aprender de ellas” o en apoyo “a la circulación de contenidos”. Y defendieron la producción nacional. Así lo sintetizó Cardozo: “Lo más interesante es tener hechos artísticos y laburo nacional en pantalla. Eso es ante todo lo que tenemos que defender los que trabajamos en la industria, y sobre todo porque como argentina y como gente que labura en los medios me gusta reconocerme en las historias que veo como espectadora y poder hacerlas. Reconocerme como argentina, con nuestras costumbres, espejarnos como sociedad. Eso es la parte fundamental de una sociedad, que pueda reflejarse en un hecho artístico y que sirva de reflexión, conmoción, de emoción, que muestre una época y una forma de organización social”.

   Las telenovelas, entre leonas y ricos que no piden permiso, siguen espejando a una sociedad, que ama, que odia y que pide más.

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