Escenario

La gran zapada de los jazzeros de Rosario que cumple casi 60 años y ya es un rito

El Hot Club es una institución  legendaria que congrega a los cultores y amantes del género dominado por la libertad musical. Hoy presenta a Dixilanders, en el bar Olimpo. 

Viernes 29 de Agosto de 2014

“Bien. Ya llegó el baterista. Iniciamos esta presentación con el tema Black and Blue, negro y triste”, dice el guitarrista Gregorio Tisera-López antes de marcar el “un, dos, tres, cuatro…” Y la banda empieza a tocar y el rito se renueva una vez más, como hace casi 58  años. El Hot Club Rosario cobra vida todos los viernes con un grupo de locos amantes del jazz que no da a torcer el brazo en difundir y sostener la llama de un género que deja lugar para la libertad de expresión musical absoluta.

Es viernes y en el bar de Urquiza y Mitre, el conjunto de músicos que se armó un rato antes nomás sigue con el tema “Insensatez” de Tom Jobin y Vinicius de Morais. Afuera, la gente viene y va en una noche típica de invierno. Adentro del pub, mientras el puñado de aficionados y músicos reunidos en torno a las mesas comparten una copa o algún menú, la música lo invade todo.

Los invitados para la ocasión son el Par Jazz Dúo y el leiv motive para esta nueva edición es rendir un homenaje al violero francés Claude Barthêlemy, en el día de su cumpleaños.

El Hot Club Rosario se formó en 1956. Es una institución cultural sin fines de lucro. Como se dijo, su objetivo es difundir el jazz en todos sus estilos, desde el tradicional o dixieland que nació en Nueva Orleans a principios del siglo XX hasta las corrientes más modernas como el bebop o el free jazz.

Tomó esa denominación por la movida que nació en la década de 1930 en París. El guitarrista Django Reinhardt y el violinista Stephane Grappelly lideraban el Quinteto Hot Club de Francia y tal vez sin proponérselo encendieron la mecha.

Admiradores de casi todas partes del mundo fundaron sus versiones locales del Hot Club. Y Rosario no fue la excepción. Nunca, desde aquel ya remoto 1956, dejaron de concretarse los encuentros musicales. Dixieland Stompers, el cuarteto Ragtime, los Swing Syncopators, el Blue Note Quartet y la Tradicional Jazz Band, entre otros referentes rosarinos, pasaron por los distintos escenarios que tuvo el Hot Club en estos años.

Mientras el dueto de guitarras de Fernando González y Juan Sanseovich despacha un repertorio con composiciones de Miles Davis, Duke Ellington y Thelonious Monk, Tisera-López repasa ante La Capital las primeras épocas de la institución.

“En 1956, éramos un grupo de muchachos amantes del jazz que tocábamos distintos instrumentos. Nos juntábamos para ir a escuchar recitales de los grupos que venían de Capital Federal. Así empezamos a formar banditas de distintos estilos y en septiembre logramos hacer un acto inaugural en el auditorio del Consejo de Mujeres, en 3 de Febrero casi Buenos Aires. Desde ese momento se siguió con gran entusiasmo”, dice Tisera-López con la humildad propia de alguien que sostiene un emprendimiento durante tanto tiempo sin pedir nada material a cambio.

“En aquella época, en Rosario no había nada, pero el jazz gustaba mucho. Se tocaba en las salas y en los bailes de clubes. La primera dificultad que tuvimos fue encontrar un lugar donde ensayar. A veces usábamos el garaje de los padres de alguno de los muchachos o directamente las casas. También gente amiga nos prestaba un taller mecánico una vez por semana. Cada uno tenía su instrumento. Lo que se compró en ese año fue un contrabajo, una joya que restauramos y aún se sigue usando. Lo adquirimos en Casa Romano, que estaba en San Martín entre Córdoba y Rioja, al lado del cine Heraldo. Lo conseguimos con un descuento porque uno de los muchachos fundadores del club era de la familia Romano. Ese instrumento da para otra nota”, agrega.

Este psiquiatra, incondicional del ya mencionado Reinhardt en el arte de hacer vibrar las seis cuerdas agrega mientras sus pares hacen lo suyo en el escenario. “El objetivo que nos propusimos fue hacer una reunión semanal en la que tocara como mínimo un grupo en vivo. Es decir, una banda programada y luego que subieran los músicos que tenían ganas de tocar en jam sessions o zapadas”.

“Es algo muy lindo –añade Tisera-López-, porque a lo largo de los años se fue incorporando gente joven. Además se formaron generaciones de nuevos músicos en el taller de improvisación que damos dos veces al año para todos los instrumentos. Está destinado a los estudiantes o músicos principiantes o para cualquier intérprete ya que en algún momento han participado integrantes de la Orquesta Sinfónica. Enseñamos las técnicas de improvisación que cada uno aplica a su gusto en el género que desee”.

Luego de pasar una decena de lugares, actualmente el Hot Club recibe a los amantes del jazz en el resto bar Olimpo Centro, en la esquina de Mitre y Urquiza.

Los organizadores del Hot Club enfocaron todo para que las funciones no queden sólo en el entretenimiento y tengan un trasfondo educativo y cultural. “Cada viernes programamos un grupo que va a actuar, y buscamos una gran figura del jazz que coincida el aniversario de nacimiento. Damos la biografía de ese músico y así combinamos la parte del entretenimiento para el público con los datos del artista que se leen entre tema y tema”, agrega Gregorio.

“Hicimos homenajes a los grandes que todo el mundo conoce. Pero no siempre estamos presentando a esas figuras conocidas. Queremos se vayan conociendo otros referentes que son tan valiosos como los considerados clásicos. Aclaro que no ponemos límites a ningún estilo de jazz. Todos son bienvenidos. Tratamos de intercalar los programas para que todos tengan desarrollo. No queremos ser dogmáticos y sí ampliar el espectro”, apunta el músico y médico.

A la hora de buscar una explicación para justificar la permanencia del Hot Club durante casi 58 años, Tisera-López concluye: “Perseverancia, entusiasmo, amor por la música hicieron que hayamos permanecido  tanto tiempo.”

Esta noche, el Hot Club presentará a partir de las 21.30 al grupo "Dixielanders". La cita es en bar Olimpo Centro, en la esquina de Mitre y Urquiza.
 

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