Escenario

"La gente cree que soy un artista porque mis películas pierden dinero"

Woody Allen estrena el jueves "La rueda de la maravilla". "Creo que este es el mejor momento de mi vida", dijo a Escenario.

Sábado 30 de Diciembre de 2017

Acaba de cumplir los 82 años, pero más allá de una sordera que aumenta con el paso del tiempo, nada parece detener un ritmo creativo que nadie en la industria del cine ha podido emular. Como si fuera una verdadera máquina, Woody Allen estrena religiosamente una película cada 12 meses, y tal como el mismo lo explica en esta entrevista, lo hace simplemente porque lo disfruta. Tal vez porque le importa poco lo que crean de él, no le tiembla la voz al señalar que le da lo mismo lo que piensen de "La rueda de la maravilla", la película que se estrena el próximo jueves y que protagonizan Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple y Jim Belushi, porque su mente está en el proceso de montaje de "A Rainy Day in New York", que recién veremos el año que viene y de la que no contará nada hasta que falte poco para que llegue a las salas.

"La rueda de la maravilla" cuenta la historia de cuatro personajes cuyas vidas se entrelazan en medio del bullicio del parque de atracciones de Coney Island, en la década de 1950: Ginny, una ex actriz emocionalmente volátil que ahora trabaja como mesera en una casa de almejas; Humpty, operador de carrusel y marido de Ginny; Mickey, un joven y atractivo socorrista que sueña con convertirse en dramaturgo, y Carolina , la hija de Humpty que ha estado alejada, y ahora se esconde de los gángsters en el departamento de su padre.


—¿Por qué quiso contar una historia ambientada en un parque de diversiones?

—Porque crecí en un barrio que estaba muy cerca de un parque de diversiones, Coney Island, que ya estaba en decadencia cuando yo era chico. Antes de que naciera, supuestamente este lugar era magnífico y sus luces se veían desde kilómetros de distancia en el Oceáno Atlántico. Me pareció que era una buena atmósfera para una película, porque tenía todo el glamour, las atracciones y el mundo de fantasía que ayudan a contar una historia. Cada vez que he ido a Coney Island me sorprendió ver que hay gente que vive allí, en medio de todos esos juegos. Criaron a sus hijos ahí, en medio del caos, la locura y los gritos. Los chicos corrían entrando y saliendo de sus casas mientras en la calle veías a miles de turistas rodeados por el ruido, los disparos de los rifles de aire comprimido y la música que llegaba desde los juegos. Por eso me pareció una muy buena atmósfera cinematográfica, muy colorida. Siempre me gustó mucho. De chico le pedía a mi padre que me llevara, y lo hacía, pero a él no le gustaba para nada. Siempre me decía que prefería llevarme a cualquier otro sitio antes que a Coney Island.


—¿Siente que hay algo de usted en cada uno de estos personajes?

—Por supuesto. Dicen que el escritor es cada personaje de una historia. Ciertamente yo soy un padre protector, tengo dos hijas y una relación muy bonita con ellas. Puedo verme en el personaje de Justin porque soy escritor y me gustaría poder escribir como Strindberg u O'Neill, pero soy incapaz de estar a su altura. Y también me puedo ver reflejado en el personaje de Kate, que siempre está pensando que su próximo romance va a transformar su vida mágicamente, sin que eso ocurra. La realidad siempre se impone. Creo que en ese sentido este es el mejor momento de mi vida. Ya han pasado 20 años desde que nos casamos con Soon-Yi. Estos veinte años han sido los mejores que he vivido, y ha sido precisamente por ella.


—¿Qué directivas le dio a sus actores en esta película?

—Yo siempre contrato a actores que son muy buenos. Jim Belushi, Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple, son todos brillantes. Somos muy cuidadosos antes de contratar y miramos muchos videotapes para elegir al elenco. No hace falta tener un gran director de reparto para elegir a Kate o a Justin. Son opciones muy básicas. Simplemente los contrato y luego trato de no presionarlos demasiado. Dejo que hagan lo que ellos saben hacer, porque esa es la razón por la que la gente los admira y quiere ir a ver las películas en las que trabajan. No me interesa estar encima de ellos para decirles que hagan esto o no hagan lo otro, o esto es lo que estoy pensando que tendrían que hacer. No tiene importancia lo que yo piense de cómo lo tendrían que hacer, porque en la gran mayoría de los casos no lo hacen como yo lo imagino y queda mucho mejor, porque es más natural para ellos y simplemente los resultados son mucho mejores si les dejo seguir sus instintos. Suelo dar indicaciones muy estúpidas, como "más rápido", "más fuerte", "un poco mejor", pero no hace falta dirigir a estos actores. Alcanza simplemente con contratarlos y no supervisarlos demasiado, o entorpecer su trabajo. Muy de vez en cuando tengo que decirles que hablen un poco más rápido o que caminen por el cuarto de una manera más lánguida. Pero en lineas generales, simplemente me callo.


—¿Cómo hace para escribir tan buenos personajes femeninos?

—Todo el mundo tiene en su personalidad componentes masculinos y femeninos. Y yo creo que no soy la excepción. Pero cuando recién comenzaba, nunca podía escribir buenos papeles femeninos, quizá porque yo era la estrella de la película. Escribía para hombres. Siempre mi fuerte eran los personajes masculinos. Hasta que comencé una relación sentimental con Diane Keaton en la que vivimos juntos durante un par de años, y luego seguimos siendo buenos amigos durante el resto de nuestras vidas. Ella me impresionó tanto, todo lo que tuviera que ver con ella, que empecé a escribirle papeles. Debo reconocer que logré escribir buenos papeles femeninos gracias a Diane. Es que empecé a ver perspectivas desde sus ojos, desde los ojos de una mujer. Y al hacerlo, descubrí que lo disfrutaba mucho. Me di cuenta que los personajes femeninos eran mucho más interesantes que los masculinos, porque tenían mucha más complejidad y una gran variedad de emociones, mientras que los masculinos son mucho más simples en la pantalla, aunque probablemente no en la en la vida real, pero en la pantalla siempre son mas simples. Las mujeres en cambio me resultaban mas interesantes, y por eso empecé a escribir para ellas y es algo que he disfrutado desde entonces.


—Diane Keaton ha dicho que usted fue su mejor amante...

—La verdad es que yo viví una gran pasión con Diane, y yo creo que eso es algo que depende de cada relación, que es la mujer la que genera eso en vos y el hombre el que genera la pasión en la mujer. Yo estuve loco por Diane durante el par de años que salimos y luego el tiempo que vivimos juntos. Hacerle el amor y cualquier otra cosa que hiciera con ella era una tarea a la que me entregaba en cuerpo y alma. Estar con ella siempre era una delicia. Keaton es alguien que ilumina un cuarto con solo poner un pie en él, el edificio, la cuadra entera. Tiene una personalidad asombrosa y centelleante. Y a lo largo de los años se ha convertido en un ícono. Cada vez que me toca trabajar con una actriz joven me recuerda maravillada que he trabajado con Diane Keaton, por lo que me la paso respondiendo preguntas sobre ella. Me inspiró de todas las maneras posibles.


—¿Cuál cree que es el mayor error de concepto que la gente tiene sobre usted?

—Que soy un intelectual. Lo he dicho antes, me ven así porque uso estos anteojos y creen que soy un artista porque mis películas pierden dinero. Es una imagen muy bonita, pero ese no soy yo. En cambio sí soy yo el que se pone a mirar los partidos de futbol americano por televisión con una cerveza en la mano. Nunca me vas a encontrar en mi oficina leyendo un libro sobre filosofía danesa o algo por el estilo. Es un error de concepto que tiene la gente. Tampoco es cierto que me la paso trabajando. Creen que vivo para trabajar pero no es así. Me paso mucho tiempo tocando mi clarinete, mirando deportes por televisión y saliendo a caminar con mi esposa. Tal vez el mayor error es pensar que soy un trabajólico cuando en realidad soy bastante vago.


—¿Qué es lo que más disfruta de hacer sus películas?

—El placer de hacer películas es diferente para cada persona. Están los que se sienten fascinados cada vez que terminan su filme porque se lo pueden mostrar al público, y hay otros que lo hacen para ganar dinero. Están los que buscan sentirse satisfechos artísticamente y yo disfruto del proceso. No me interesa el dinero. Nunca me ha interesado. Muchas veces tengo que poner todo mi salario en la película para que quede mejor, para poder volver a filmar escenas y lograr que queden mejor. En muchas ocasiones he trabajado todo el año por nada, sin salario. Tampoco me interesan los premios o lo que diga la gente de mis películas, ya sean los críticos o el público. Para mí todo pasa por el placer de filmar. Cuando tenía 12 años pensaba que el placer iba a ser ir a la entrega del Oscar y recibir el premio máximo mientras me rodeaban hombres importantes y bellas mujeres. Pero cuando crecés descubrís que el placer es el trabajo en sí mismo, y que cada vez intentás hacer una película maravillosa, pero siempre te sale mal. Jamás lo lográs. Pero si seguís insistiendo, si tratás de alcanzar la roca más alta de la montaña, eso es lo mas divertido. Lidiar con los problemas de la realización cinematográfica y hacer que todo funcione. Luego terminás tu película, se la das a la empresa que la financió, y ellos la estrenan. Para mí, es momento de pasar a mi siguiente proyecto. "La rueda de la maravilla" se está estrenando ahora y estoy obligado a promocionarla o de lo contrario me considerarán una persona terrible, porque habré tomado su dinero y luego habré huido, pero para mí ya es historia. Esta semana he terminado mi siguiente película, con Selena Gómez, Timothée Chalamet, Liev Schreiber y Jude Law. Ya no me interesa más "La rueda de la maravilla". Si a la gente le gusta, es maravilloso. Si los críticos la elogian, es fantástico. Si no es así, no me preocupa. De una forma o de otra, mi vida no cambiará. Si la película tiene éxito no me volveré más joven o más saludable. Nada trascendental me ocurrirá. Lo mismo vale si es un fracaso. Y ya casi he terminado con la siguiente. Por lo tanto todo pasa por el trabajo para mí. Y soy un convencido que si te has lanzado a filmar por cualquier otra razón, para hacerte famoso, volverte rico o convertirte en un artista, estás cometiendo un grave error.

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