Escenario

La fiesta de un género que mostró al mundo la pasión de la argentinidad

Hoy se celebra el Día Nacional del Tango. El rosarino Raúl Lavié dijo que se revalorizó la música ciudadana con "Tango Argentino"

Domingo 11 de Diciembre de 2011

Creado en 1977, el Día Nacional del Tango evoca el nacimiento de dos grandes figuras del género: Carlos Gardel y Julio De Caro. Como el cine o como el libro, el tango no va a morir nunca porque "siempre te alcanza", según palabras de Raúl Lavié. El cantante y actor rosarino, que evocó sus inicios en Rosario donde en 1952 el azar quiso moldear un destino marcado por la música ciudadana, dio un diagnóstico sobre el estado del dos por cuatro, evocó el resurgimiento a partir del espectáculo "Tango Argentino" y se entusiasmó por el futuro.

Lavié comenzó a cantar en 1952, en la adolescencia, en un instituto de la calle Corrientes, en Rosario. Casi cincuenta años después lo sigue haciendo en "La revista de Buenos Aires", que se presentó en Rosario. El artista valoró la renovación que acerca nuevos públicos, pero lamentó que a veces la tradición "atrasa la vida del tango". Y dio un ejemplo: "En Buenos Aires hay una radio de tango que trabaja para los historiadores, coleccionistas y para la gente de la tercera edad. Y eso no debe ser así", opinó.

Lavié, junto a un elenco de grandes artistas, fue uno de los primeros en hacer rodar el dos por cuatro por el mundo con el espectáculo "Tango Argentino", un éxito que entre 1983 y 1993 fue nominado a cuatro premios Tony, el máximo galardón del teatro en Nueva York.

Aquel espectáculo fue estrenado el mismo año del retorno de la democracia en el teatro Chatellet, de París. Luego tuvo una temporada en el City Center, de Broadway, con entradas agotadas desde la primera función y recién tuvo su desembarco triunfal en Buenos Aires en 1993. Ese show, dijo, "ayudó al tango a instalarse no solamente en el mundo, sino nuevamente en la Argentina", afirmó Lavié.

 

Epoca oscura. Ese hito ayudó a un género que supo ser el rey en escenarios de Argentina, pero donde desde hacía unos años se "había perdido todo interés por el tango que había entrado en una época oscura", recordó el cantante

Aquella bisagra funcionó como un descubrimiento para una generación ansiosa por recuperar su identidad en la recién surgida democracia. "Hoy los jóvenes están recuperando esa música y esa danza; también estudian instrumentos y se incorporan a la vida musical del tango en el mundo con elencos y orquestas que llevan la música por todos lados gracias a aquella aventura", consideró.

Esa vitalidad, sin embargo, no tuvo una repercusión proporcional en medios nacionales, según Lavié. "El tango está bárbaro en todos lados, menos acá porque es donde menos apoyo logramos, donde no hay un programa en un canal de aire dedicado al tango", explicó.

Sin embargo, aclaró que iniciativas como la Semana del Tango en París o los festivales en cada ciudad "dignifican" y preservan al género frente al avance de "otro tipo de música" que logra más espacio en los medios. "Acá hay que luchar mucho, pero siempre ha sido así", dijo sin pesimismo y con la esperanza puesta en la renovación y las mixturas.

A principios del siglo recién estrenado Gotán Project promovió lo que se conoció como tango electrónico. El grupo francés integrado por el argentino Eduardo Makaroff vendió más de un millón de copias de su primer disco "La revancha del tango". Muy pronto otros tomaron una posta de una música que coquetea con gracia con el rock y el jazz.

Así surgieron, entre muchos otros, Bajofondo, de Gustavo Santaolalla; Narcotango, de Carlos Libedinsky o San Telmo Lounge, con cuatro discos, que desde Rosario proyectó su carrera al mundo con recitales en Alemania, Holanda, Uruguay, Italia, Francia y Brasil entre otros países, o Ultratango, la banda que integran Leo y Gastón, los hijos de Lavié y con la cual el cantante suele compartir escenario.

Lavié valoró estas fusiones porque "incorporan otros públicos" y añadió: "Cuando un artista internacional graba un tango está incorporando a públicos internacionales que benefician a nuestra música. Tenemos que hacer una apertura. Si no abrimos eso el tango pasa a ser una música como el jazz en Estados Unidos que es para una elite".

En oposición a esa renovación reconoció que la vertiente más tradicionalista que prefiere el clasicismo a la experimentación "atrasa la vida y la historia del tango". Pero el artista no dramatiza una situación que "siempre ha sido así". "Desde el nacimiento del tango existió esa antinomia entre las cosas nuevas y las que se van desarrollando. Pero evidentemente si no hay un avance hacia una forma distinta, si no hay nuevas ofertas alrededor de eso, el tango desaparece. En Buenos Aires hay una radio de tango que trabaja para los historiadores, los coleccionistas y para la gente de la tercera edad. Y eso no debe ser así", afirmó.

Lavié reconoció la impronta tanguera en una parte del rock nacional como integrante de la expresión popular. Así lo explicó: "(Los rockeros) se fueron desligando de la influencia norteamericana e inglesa y fueron creando su propia forma de sentir el rock. Lógicamente ahí es donde entra la argentinidad, el porteñismo o como quiera llamárselo. Hay muchos creadores que tienen esa particularidad. Y es que las raíces, por más que uno quiera ignorarlas, al final son como los genes, aparecen. Y el tango, en algún momento, te alcanza".

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