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La extraña sensación de tocar sin público

Tiago Galíndez vivió sensaciones cruzadas en el recital del miércoles en el Atlas. Por un lado tuvo el disfrute de volver a tocar con la banda, pero fue inevitable extrañar los aplausos del público y el ida y vuelta que se genera en cada show de la banda.

Viernes 22 de Mayo de 2020

Tiago Galíndez vivió sensaciones cruzadas en el recital del miércoles en el Atlas. Por un lado tuvo el disfrute de volver a tocar con la banda, pero fue inevitable extrañar los aplausos del público y el ida y vuelta que se genera en cada show de la banda. "Estamos contentos de haber pateado el primer penal, somos mucho de usar jergas futboleras. No sé si la clavamos al ángulo pero pateamos fuerte al medio y fue gol", le dijo el cantante a este diario minutos después de finalizar el esperado recital que arrancó, como manda el protocolo, con un tapabocas negro, como se aprecia en la foto adjunta. "Más allá de la satisfacción de volver a tocar, hubo que hacer un gran esfuerzo de concentración para no perder el clima de show. A mí me gusta hablar, contar una anécdota, y hubo que hacer un esfuercito más porque cuando terminabas una canción no había aplausos y veías un lugar oscuro, sin gente, sillas dadas vuelta. Fue una sensación extraña", contó el artista rosarino.

"Antes de subir a tocar me dijeron que cuando se escriba la historia de la pandemia en Rosario se sabrá que Tiago y Los Pájaros fue la primera banda en tocar en un recital sin público. Eso me metió una presión enorme y salí con un nudo en la garganta, pero en el primer acorde me metí dentro del show", finalizó.

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