Escenario

La exitosa serie "Two and a Half Men" volvió a la pantalla y develó el misterio de la partida de Charlie Sheen

El comienzo fue prometedor para Ashton Kutcher que encarna a Walden que en el inicio ya se topó con Alan Harper y se atrevieron a compartir una de las habituales fiestas que antes lideraba Charlie. Después de ocho años en el aire, la serie se convirtió en un clásico de la televisión de Estados Unidos.

Martes 20 de Septiembre de 2011

El nuevo ciclo de la popular serie "Two and a Half Men" generó una gran expectativa en el púbico estadounidense, sobre todo por la incógnita sobre cómo la nueva estrella del programa, Ashton Kutcher, se sumaría a la historia.

Fue a las 21, hora local de Los Angeles, cuando CBS emitió el primer capítulo de la nueva temporada del envío. De inmediato, apareció en pantalla Alan Harper, el personaje que encarna Jon Cryer, de riguroso traje negro, sobre el estrado de una funeraria.

Así fue como se develó el misterio sobre cómo los guionistas de "Two and a Half Men" decidieron deshacerse de Charlie Harper, el emblemático personaje al que Charlie Sheen le dio vida a lo largo de las ocho temporadas de la serie.

A espaldas de Alan, un ataúd cerrado junto a una de las clásicas camisas playeras que lucía orgulloso el difunto. “Charlie siempre vivió su vida al máximo”, dijo Allan, ante muchas mujeres que tuvieron romances con el mayor de los hermanos Harper.

No obstante, la responsabilidad de contar la causa de la muerte de Charlie recayó en Rose, la vecina obsesionada con seducir a Charlie. Ambos, en el último episodio de la temporada anterior, viajaron a París, donde sucedió el trágico desenlace.

“En nuestro viaje, me pidió que nos casáramos y le dije que sí -reveló Rose-. Los próximos dos días fueron los más felices de mi vida, hasta que un tren lo arrolló. Quiero que sepan que él no sufrió, porque su cuerpo explotó como un globo”.

Con la primera duda despejada, llegó el momento de conocer a Walden Schmidt, el personaje al que de ahora en más le dará vida Ashton Kutcher, quien tiene la difícil tarea de hacer que los fans de la serie se olviden de Charlie.

Alan recibe un paquete que contiene una urna con los restos incinerados de su hermano. “Aquí estamos, yo hablándote y tu ahí, como siempre, ignorándome” exclamó el tímido y torpe Alan, quien se preguntaba: “¿Dónde te pongo?”.

Cuando decide que lo mejor es esparcir las cenizas en el mar, Alan se levanta y se encamina ensimismado en sus pensamientos a la terraza cuando, de improviso, inesperadamente, Walden aparece detrás del ventanal de la casa.

Alan, temeroso como siempre, da un salto, se le cae de las manos la urna y los restos de Charlie quedan desparramados en la alfombra. Sin pensar,Alan le abre la puerta al desconocido, que entra empapado, pues intentó suicidarse arrojándose al mar.

El joven, un millonario con una fortuna de 1.3 billones de dólares, está desvastado porque su esposa, Bridgette, lo abandonó. Alan no lo duda un instante, lo deja entrar a la casa e intenta establecer una relación con el joven, que luce inmaduro pero amigable.

Alan invita a Walden a salir para charlar, conocen a dos bellas mujeres que, al llegar a la casa de Alan, se van con Walden a un cuarto. “Esto me suena familiar”, dice Alan, evocando las juergas de su hermano Charlie.

Un comienzo prometedor para una serie que, después de ocho años en el aire, se convirtió en un clásico de la televisión de Estados Unidos.

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