Escenario

La euforia de las bandas rosarinas que pisaron el escenario del Cosquín Rock

Joystick, Indios, Inercia y Lena Está Oculta contaron su experiencia en el encuentro rockero más importante de la escena argentina.

Martes 11 de Febrero de 2020

La primera banda de Rosario que tocó en Cosquín Rock fue Scraps, en el 2002, cuando todavía Cosquín Rock era un embrión y se celebraba en la plaza Próspero Molina. Desde allí hasta hoy, una catarata de nombres desfilaron en la grilla. Sin duda Fito Páez lleva el cartel más rutilante. Pero también Bulldog, Cielo Razzo, Vudú o Mamita Peyote son nombres que supieron dar presencia local al escenario festivalero más destacado de la escena nacional vinculada al rock. Para la celebración de los 20 años del festival, que tuvo lugar el fin de semana, cuatro bandas de la zona dijeron presente: Joystick, Indios, Inercia y Lena Está Oculta.

Para Joystick, oriundos de Chabás, era su primera vez. Fueron los encargados de generar los primeros aplausos del primer día del encuentro (el sábado). Luego del show, el cantante del grupo, Pano, no tuvo reparos en mostrar su alegría. "Quise aprovechar" dijo. "Son veinticinco minutos en donde tenés que hacer todos los temas posibles y lo más enganchados que se pueda", explicó. También entendió que la presentación fue mucho mejor de lo que esperaba, y se emocionó al contar su relación con el festival. "Hace cuatro meses que nos enteramos que íbamos a tocar en Cosquín. En el 2001, cuando fue la primera edición, yo tenía dos años y mi viejo venía con sus amigos. Poder estar en los 20 años con mi banda es una locura. Mejor no podría haber sido", sentenció.

"No es burgués"

Diferente es la suerte de Indios. Instalados en Buenos Aires hace muchos años, la banda tiene continua presencia en el festival. Cuando todavía su primer disco era una propuesta novedosa en el panorama pop argentino, una de las carpas alternativas los propuso como número central. La lluvia obligó a los deambulantes entrar a verlos, y de ahí en más no dejaron de estar año tras año.

En esta oportunidad les tocó entretener a muchísimo público que asistió exclusivamente a verlos. Y Joaquín Vitola (voz), siempre desafiante al frente de la banda, se puso el compromiso al hombro. Estalló en amabilidad cuando desde la valla le pedían que le firme una remera. Entonces paró la música, pidió un fibrón, y ya nada fue lo mismo. Se dejó llevar por la marea ansiosa que quería escuchar todo el repertorio y al finalizar tuvo palabras elogiosas con el festival. "Se liberó algo hoy. Tocar cada vez para más gente genera una energía muy grande. Sobre todo cuando estamos en la misma vibración. A nosotros nos gusta tocar en Cosquín porque es un festival sin megaconfort, no es burgués. No es fácil. Hasta las malas condiciones son favorables. También me gusta como hombre que se esté cumpliendo el cupo femenino. Y encima mientras tocamos hay una sierra detrás que nos abraza como una sábana. Ojalá podamos venir todos los años", comentó.

Para las bandas Lena Está Oculta e Inercia el desafío fue doble, ya que tuvieron que surfear en horarios donde los espacios principales tenían el protagonismo de artistas demandantes y taquilleros como Los Ratones Paranoicos o Duki. Sin embargo, a pesar de la difícil tarea de seducción de público, Federico Silvestre Begnis, cantante de Inercia, no ocultó la mezcla de euforia y alegría cuando declaró que tenía en su cuerpo "angustia y melancolía" por formar parte de tamaña fecha. "Es mágico estar nuevamente aquí. Formar parte significa pertenecer a la actualidad de la cultura musical. Este año se unieron un montón de estilos y géneros divinos, y la verdad que fuimos de un lado a otro disfrutando todos los sonidos", señaló. Y es cierto: las propuestas de este año fueron eclécticas y numerosas.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario