Escenario

La delgada línea que separa el odio del amor con la guerra como telón de fondo

Keira Knightley y Alexander Skarsgard protagonizan "Viviendo con el enemigo", filme basado en la historia real de una inglesa y un alemán en la posguerra.

Martes 09 de Abril de 2019

La Segunda Guerra Mundial vuelve a mostrar sus tragedias en "Viviendo con el enemigo", el filme que se estrena el jueves. Ambientada en la Alemania de posguerra, en 1946, la historia está basada en el libro de Rhidian Brook, que quería llevar las memorias de su abuelo a la gran pantalla con los actores Keira Knightley y Alexander Skarsgard como protagonistas.

Producida por Scott Free Pictures, la compañía de Ridley Scott, "Viviendo con el enemigo" cuenta la historia de Lewis (Jason Clarke), un coronel británico que debe reconstruir la ciudad de Hamburgo devastada por la guerra. Junto a su esposa Rachael Morgan (Knightley), que está de luto tras la muerte de su hijo bajo las bombas alemanas, y su hijo de 11 años, se muda a una mansión desde donde Lewis debe dirigir la reconstrucción.

El coronel, que ha expropiado la residencia, permite que su dueño anterior, un arquitecto alemán (Skarsgard), se quede en la casa donde vive con su hija adolescente trastornada después de la desaparición de su madre en una tormenta de fuego causada por un bombardeo de los aliados. Las dos familias perdieron a alguien, se muestran hostiles una hacia la otra y deben enfrentarse al hecho de que están viviendo obligados bajo el mismo techo en un clima en el que el amor tomará un rumbo desconocido para los personajes.

El contexto más amplio en el que se desarrolla el filme es la situación de Alemania luego de la guerra. Después de la confrontación, a finales de la década de los 40, el control de Alemania estaba dividido entre los británicos, estadounidenses, rusos y franceses que tenían la misión conjunta de ayudar a reconstruir la nación devastada.

En 1943, la ciudad portuaria de Hamburgo, segunda ciudad más grande de Alemania después de Berlín, había sufrido un devastador bombardeo de cinco días por parte de las fuerzas aliadas, que mató 100.000 personas y provocó la destrucción de 2.500 hectáreas. Cuando los ingleses llegaron, millones de ciudadanos alemanes se habían quedado sin hogar y sin comida, combustible u otras necesidades. Después del cese de hostilidades, a la población natal se le prohibió tener cualquier tipo de involucramiento en la gestión de asuntos personales.

Es en ese momento en el cual se desarrolla el libro de Rhidian Brook, basado en las memorias de su abuelo, el protagonista real de esta historia (ver aparte).

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Knightley, una de las más respetadas de la actualidad, se apuntó con entusiasmo para interpretar a Rachael Morgan, una mujer que lucha por lidiar con la muerte de su hijo, además de quedar perpleja e impactada por la decisión de su marido de compartir una casa con alguien a quien ve como el enemigo.

"En el drama, por lo general tenés que lidiar con la parte que te lleva al momento dramático que en el caso de la película es la muerte de un hijo", comentó Knightley. "Pero la película pregunta, ¿qué sucede después de eso? ¿cómo hacés como pareja para salir adelante de algo tan inconcebiblemente espantoso? ¿cómo reconstruís una relación? Me pareció que todo eso nunca lo había explorado como actriz".

"Viviendo con el enemigo" requirió que Knightley brindara una actuación calibrada en detalle, toda vez que interpreta a una mujer que se ve obligada a esconder su salvaje y turbulenta vida interior detrás de una apacible máscara de autocontrol.

"Fui muy afortunado en haber contado con Keira", aseguró el director James Kent. "La película estaba en perfecta armonía para ella. Esta es la historia de una mujer que estuvo casada aproximadamente 15 años, y, por lo mismo, esta mujer es bastante madura y también es madre. Keira se convirtió en madre dieciocho meses antes de que diera inicio el rodaje. Así que, para ella, el filme fue un tipo de realización de su experiencia de vida. Fue un papel muy complejo para ella y fue un placer verla instalarse en él".

La película también le brindó a Knightley ("Anna Karenina", "Un método peligros", "Expiación, deseo y pecado") la oportunidad de indagar en la época durante la cual se desarrolla el filme. Y sobre la complejidad de las emociones de Rachael, Knightley destacó el odio y desprecio acumulados que vivían apenas por debajo de su superficie. "Ella está, a todas luces, llena de prejuicios", dice Knightley de Rachael. "En su mente el mundo se organiza como «nosotros» y «ellos». Los desprecia. Los culpa por la muerte de su hijo y por toda la guerra".

Knightley interpreta la relación de Rachael y Lubert como algo casi inevitable por la tragedia personal que tienen en común, y su desesperación por lidiar con su angustia. "Querés sentir otra cosa además del dolor en el que estás sumergida, así que me parece que el sexo entra mucho en juego", comentó. "La relación con Lubert comienza por una necesidad sexual. Pero también es alguien que entiende por lo que ella está pasando, a diferencia de su marido, cuya manera de lidiar con su dolor es simplemente no hablar de ello, callarse y no ofrecerle de ninguna manera el apoyo que ella necesita. Eso la lleva a encontrar consuelo en otro lado".


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