Escenario

"La cultura del reviente en el rock es una antigüedad y una estupidez"

La cantante Fabiana Cantilo habló de su rehabilitación y del cambio que generó en su vida. Hoy presenta en Rosario "Superamor", su nuevo disco.

Viernes 11 de Septiembre de 2015

Fabiana Cantilo se encuentra en una nueva etapa. Asegura que hace tres años que está "limpia", que se puede cambiar y que se siente libre y respetada. Parte de esta transformación se refleja muy bien en "Superamor", su nuevo disco, un trabajo ambicioso y maduro en el cual firma todas las canciones y además está producido por Lisandro Aristimuño, uno de los músicos más innovadores y respetados de la actualidad. Hoy, a las 21.30, la cantante junto a su banda presentará su flamante álbum en el teatro La Comedia, Mitre y cortada Ricardone. "Yo misma hice la escenografía a mano. Estoy agotada", dijo con una risotada sobre el show de esta noche. "Voy a tocar el disco entero, va a estar Fabián Gallardo como invitado y también voy a hacer un set con mis clásicos", anticipó. Con honestidad brutal y sentido del humor, Fabi habló con Escenario sobre luchar contra los vicios y ser independiente para crear.

—¿Cómo nació "Superamor" y cómo se dio el vínculo con Aristimuño?

—Yo soy fan de Aristimuño desde hace muchos años. En la "Rolling Stone" dijeron que se notaba la mano de Aristimuño en el disco, pero en los años 80 yo ya hice este estilo de música, con Charly (García) incluso. Con Lisandro nos entendemos bien porque tenemos el mismo gusto musical. La única diferencia es que yo soy un poquito más pop, soul o funk. Pero a mí me gusta muchísimo lo que hace él, porque me fascina ese tipo de música que mezcla algo de electrónica con Spinetta, con los Beatles, y todos esos acordes divinos que también tienen mucho que ver con Charly, y si querés también con Cerati. Obviamente que se ve en el disco la mano de Lisandro, que es una maravilla, pero la cabeza de todo esto soy yo, a pesar de que muchos piensan que uno no puede. Una mujer sí puede, y mucho más de lo que ella misma piensa. Yo no sé si este es un mundo machista, y no me importa. Yo les digo a las mujeres que se animen a hacer todo. La gente tiene que empezar a creer en sí misma.

—¿Por qué decidiste editar el álbum en forma independiente?

—Por muchas cosas. Cuando vos estás en una discográfica, si bien yo me sé imponer, ellos creen que saben lo que vende y lo que no. En una artista como yo, que soy completamente cambiante, querían poner el sello del pop, y yo he hecho todo tipo de música. Desde "Mi enfermedad" vengo luchando para cambiar el estilo y no me dejaban. La gente conoce "Algo mejor", pero yo he hecho 12 discos. En "Información celeste" y "¿De qué se ríen?" empiezo con mis temas y a hacer otro estilo, porque antes le pedía temas a los demás. Ahí empieza un poco mi libertad, si bien a esos discos no los pasaron en la radio porque a los señores de la discográfica del momento no les parecía vendible. Hay un montón de gente que me dice "me encanta tu música". ¿Y qué escucharon? "Mary Poppins". ¡Dios mío! Algunos discos tienen más éxito que otros porque todo depende de la mosca que ponen y del interés del productor. En el de covers ("Inconsciente colectivo") pusieron toda la carne al asador, y en "¿De qué se ríen?" no.

—En los agradecimientos del disco nombrás a tus "compañeros de recuperación", a tus médicos y tu kinesióloga. ¿Cómo fue esa recuperación? ¿Cuándo empezó?

—Empezó hace 15 años, lo que pasa es que en el medio hay recaídas que son parte de la recuperación. Es un aprendizaje. Y a mí me gusta decirlo, no me gusta mentir. Hace tres años que va en serio: me estoy cuidando la columna, estoy haciendo una vida pseudonormal, me ocupo mucho de mí. Toda la gente como yo, que es sensible y que ha necesitado tomar cosas porque no se banca la vida, porque la vida es realmente muy triste, tiene que saber que hay lugares donde se pueden rehabilitar. Si yo pude, puede todo el mundo. Y por eso agradezco a mis médicos y a mis amigos. Yo ya estoy en una edad en donde te dicen "flaca, hasta acá llegaste, no podés seguir jodiendo". Una recaída puede ser un vaso de vino, es algo muy sutil. La gente tiene que saber que a veces sólo no se puede, y está bueno pedir ayuda. Mi trabajo es pasar el mensaje. La recuperación no es solamente no tomar drogas, es cambiar todo. Por eso le vendría bien a todo el mundo (risas). Las bases tienen que ver con el budismo, con las cosas buenas de la religión católica, con los principios de achicar el ego, de ser humilde, de ser servicial. Y a mí eso me está cambiando la vida.

—La cultura del rock siempre vendió esa fantasía de que está todo bien con los excesos. Pero era solamente una ilusión...

—La cultura del reviente es una antigüedad y una estupidez. Ya sabemos que hay gente que se ha muerto o que está muy mal. Yo reniego de todo eso, y no sólo en el rock, sino en cualquier lado. Loco, pónganse a meditar, a hacer yoga, pónganse a correr y van a ver cómo les sube la bilirrubina igual (risas).

—En una entrevista que te hice hace años me dijiste que las mujeres perdemos mucho tiempo en cuestiones del amor, pensando en los tipos, mientras los tipos se concentran en su carrera y hacen la suya. ¿Seguís pensando igual?

—No, porque hace cinco años que estoy sola (risas). Mi última pareja fue muy conflictiva y me hago cargo. Pensá que hace 20 años que hago terapia. Y además es una cuestión del karma. La vida es: hago el bien, me vuelve el bien, hago el mal, me vuelve el mal. Y punto. Entonces, si yo elijo a un pelotudo, me jodo, y después me voy, ¿por qué me voy a quedar al lado de un pelotudo? Gracias a la recuperación, y de tantas recaídas, creo que de arriba me tiraron un huesito, y me sacaron a los señores malos. Mejor sola que mal acompañada. Pero si viene un señor bueno, que acompaña y que suma, veremos. La mejor noticia es que me dejaron de gustar los malos (risas). Creo, al menos creo eso. No sé, yo no tengo la fórmula de la felicidad. A veces me levanto triste, sí, pero estoy mucho mejor que antes.

—¿Te sentís más reconocida ahora como cantante y compositora o creés que todavía te ven como un personaje, como "la dama" del rock argentino?

—Ahora siento que me respetan. De golpe me convertí como en "oh, viene Fabiana Cantilo". Y yo dijo ¿y ahora qué pasó? Bueno, lo voy a disfrutar. Yo me hago cargo de que antes daba una imagen de vida bipolar y de locura. Pero yo no estoy loca. Hay mucha gente como yo, que somos muy sensibles, y la vida tal cual es nos cuesta un huevo. No hay que sentirse loco por eso. Por ahí los raros son los otros, los que no sienten nada. Ahora soy una persona más coherente, más confiable, entonces uno irradia una energía positiva por estar limpia. Es así. Yo cuando era chica era relinda pero pensaba que era fea y gorda, era muy acomplejada. No la pasé bien, con ninguna de mis parejas, con nada. La pasé para el orto. Recién ahora estoy bien y por ahí se nota. Por eso de golpe viene el reconocimiento, porque te vuelve lo que irradiás.

"Superamor"

El nuevo disco de Fabi Cantilo tiene rock clásico, aires de folclore y melodías pop en la tradición de García y Páez. Lisandro Aristimuño aportó como productor su personal sonido entre la electrónica y las guitarras.

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