Escenario

La ciudad se mueve a partir de hoy al ritmo del dos por cuatro

El tercer Rosario Tango Festival comienza en Plataforma Lavardén con talleres y conferencias a cargo de figuras de trayectoria internacional.

Viernes 02 de Enero de 2015

La ciudad tendrá su tercera edición del Rosario Tango Festival que reunirá a bailarines y docentes alrededor de la música ciudadana. El encuentro, que se desarrolla desde hoy y hasta el lunes próximo en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza), contará además con la actuación del trío La Trifulca y las milongas que se hará el domingo en el Club Echesortu (San Nicolás 1350). Una de las actividades centrales será "Noche de maestros", mañana a las 21 en la Lavardén, que reunirá a parejas de baile de trayectoria nacional e internacional, muchos de los cuales visitan la ciudad por primera vez, en tanto que pasado mañana, pasado mañana, a las 13 en el mismo espacio del reconocido docente y bailarín Gustavo Naveira que dará una conferencia sobre la evolución del baile del tango desde 1900 hasta la actualidad.

La rosarina Marisol Morales, radicada en Buenos Aires y organizadora de este festival con el que intenta acercar a su ciudad a reconocidos maestros del tango, acaba de llegar de una extensa gira por Europa, Canadá y Estados Unidos. Y dijo que el género es un lenguaje corporal que no reconoce fronteras: "El tango convoca a eso, a que te abrazás, y bailás y no importa qué lengua hablás".

_¿Cómo surge la idea de hacer estos festivales?

—Yo soy bailarina y soy de Rosario. Me tuve que ir a Buenos Aires a estudiar con estos maestros, con Gustavo (Naveira) y Giselle (Anne), Chicho y Juana (Chicho Frumboli y Juana Sepulveda), desde jóvenes hasta grandes. Pero estos maestros viajan por mundo. Gustavo ahora vive en Colorado, Chicho se quedó a vivir en Europa. La mayoría no pasan mucho tiempo en Argentina y cuando vienen se concentra todo en Buenos Aires. Para la gente del interior acceder a un maestro que nos representa a nivel internacional es un poco complicado. Mi idea era al menos una vez al año traer los exponentes que nos representan a nivel internacional a la ciudad para que el bailarín rosarino pueda disfrutar y los profes locales también tengan la oportunidad de ver bailar a estos maestros.

_Hace 16 años que bailas. ¿Cómo descubriste eso siendo una adolescente?

—Estaba en mi esas ganas de viajar. A los 15 años en vez de pedir a mi familia que me haga la fiesta de 15 pedí viajar a conocer a mi familia de España. Me fui con muchas ganas de descubrir el origen de mi familia de parte de mi papá. Cuando estuve en España me dijeron, «ay argentina, tenés que bailar tango». Y yo dije «¿qué eso eso?». Y me volví con eso de que cómo puede ser que todo el mundo afuera habla de tango y yo no se qué es. En esa época había teatro y trabajé en muchas obras de teatro dirigidas por mi mamá (Graciela Sietecase). En una obra "El viejo café" bailaba un pareja y ahí me di cuenta qué era lo que buscaba hacer. Siempre me gustó lo expresivo y encontré en el tango las dos cosas. Poco a poco fui a Buenos Aires. La primera vez que fui a "La Viruta" en Buenos Aires me quedé helada. Me fui a Buenos Aires con 19 años. Yo estudiaba Comunicación Social, pero me fui y nunca más volví.

_¿El tango en el exterior es de consumo para hispanos o también tiene un público local?

—Este año tuve diez meses de gira. Estuve yendo y viniendo entre Canadá, Estados Unidos y Europa, y el tango convoca a gente de todas las culturas. En junio estuve en el festival de Toronto. Es un festival enorme, con 500 personas en la milonga, clases con 40 parejas, y todos bailan. Obviamente que hay algunos latinos, pero encontrás gente de todas las culturas. El tango es inmigrante y tiene algo que para al extranjero lo hace sentir y poquito suyo. ¿Cuántos compositores italianos tiene el tango? Un montón. En Italia hay festivales en Milán, en Roma, Torino, hasta en ciudades muy pequeñas como Rímini o Bolonia, donde te movés en un pueblito, levantás una piedra y hay una escuela de tango. Y se sienten muy identificados. El tango convoca a eso, a que te abrazás, y bailás y no importa qué lengua hablás.

_En el baile del tango hay un estilo de exportación o destinado a los turistas, como lo tienen otros géneros en Cuba o en el Tirol, pero están el tango de las milongas. ¿Cuál es más auténtico?

—Mirá, si yo voy a Cuba no voy a ir a ver el show de escenario, voy a meterme adonde van ellos a escuchar música y a bailar. Obviamente hay milongas en Buenos Aires que son para gente joven y milongas que subís una escalera y parece que te pegaste un viaje en el tiempo. Por ejemplo "Lo de Celia". Hay viejitos que tienen 80 o 90 años que casi no pueden subir las escaleras, pero cuando los ves bailar te morís, se vuelven jóvenes. Es increíble cómo bailan. Y eso no lo podés ver en un show. Inclusive a quienes vienen de Europa les recomiendo ir a esas milongas porque obviamente no van a existir toda la vida de esta forma. Y "La Viruta" como ambiente de gente joven, con buenos bailarines es casi como vivir un festival, y eso en el extranjero lo vas a ver, pero estas milongas con gente grande no existen porque es algo cultural que quedó en Buenos Aires.

_¿Cómo ves ese panorama en Rosario?

—Quedan contados con la mano la gente que bailaba en Rosario en esa época o ya están muy grandes. En Buenos Aires con el furor del tango han ido a buscar a esta gente para volver a bailar. No hay una milonga de gente de 80 o 90 años en Rosario. Sí está "El Levante", "La Chamuyera", "El Revire", que me encantan, hay muchísimas actividades de tango y si querés bailar hay milongas todos los días. Hay un ambiente milonguero muy bueno y el nivel de baile aumentó muchísimo en estos años. Justamente Gustavo (Naveira) va a hablar de los bailarines de esa época y obviamente que se va a hablar de las milongas, a dónde iban a bailar, cómo se originaron y cuáles fueron los exponentes de cada barrio.

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