Escenario

La carcajada que viene de la mano de los guiños rosarinos

"Poliadictos" se presentó este fin de semana en el teatro La Comedia en una puesta en la que brillaron las actuaciones de Liliana Gioia y Cristhian Ledesma.

Lunes 22 de Abril de 2019

"Soy libre, tomo decisiones, soy feliz" dice Cuki cuando habla por celular con Yolanda en el arranque de "Poliadictos". La frase de Cuki, interpretada por Liliana Gioia con un histrionismo impecable, es la ironía más palpable de estos adictos crónicos que no son libres, ni toman decisiones, ni son felices. Pero esa es la llave para que la obra escrita por Gioia, Juan Carlos Abdo y Patricia Suárez logre un efecto inmediato en el público, que asistió en amplia concurrencia a las tres funciones del teatro de Mitre y Ricardone. Tres pacientes con transtornos obsesivos compulsivos importantes (imposible no referenciarlos con "Toc Toc") llegan al consultorio del doctor Alcides (Abdo), que habla poco y escupe semillas de sandía. Ellos son Fabio (Cristhian Ledesma, cuya transformación en Fanny es sobresaliente); su hermana Jackelina (Andrea López Mediza) y Cuki, quien quiere adelgazar a como dé lugar. A ellos se sumará un jardinero obsesivo (Mauro Sabella), que será una suerte de objeto del deseo de todos y todas, o todes para el caso. Cada uno irá presentando a su manera sus pesares y hasta sus miserias. Porque Fabio enfrentará a Jackelina por deudas pasadas en su relación y la expondrá como una persona que le tiene miedo a los hombres. Jackelina, aniñada y obsesiva con las fotos de Instagram, también chicaneará a Fabio, primero, y a Fanny, después, cuando su hermano mute en una sugerente mujer luego de una veintena de cirugías. La obra va conduciendo al espectador a través de perfiles risueños de los personajes en una trama a la que le falta un nudo más punzante, que de haber existido hubiera llevado de las narices a la platea. Porque el público presente, seguidor del elenco local que viene de dos golazos con "Matar al diván" y "Terapia de familia", disfrutó al máximo cada referencia de rosarinidad, que incluyó desde Elías Soso y camisas Sosotex a las medialunas de Nuria y los helados de Yomo. Sin golpes bajos ni alusiones políticas, la pieza transita hacia un momento relevante, que no es un punto de quiebre pero suma, a partir de la entrada en escena de Alcibíades (logrado rol de Abdo). Se trata del hijo del doctor Alcides, quien representa a una figura mediática corruptible al frente del programa televisivo "Baila Chile Baila". Allí la trama girará hacia la gestación de un negocio espúreo, comandado por Alcibíades y el jardinero, que incluye la venta de aceite canábica e insólitos productos derivados de la planta de marihuana. El delirio de esta idea cierra con moño el registro disparatado de la obra, que seguirá en cartel en Empleados de Comercio. Antes del telón, lo mejor llega con Gioia, en el rol de Cuki primero y en el de Liliana después.Ahí se demuestra que el teatro rosarino está más vivo que nunca.

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