Escenario

"La canción es una expresión ideal, pero mi médula esencial en la música es el rock"

El ex Serú Girán, que presentará el disco el sábado en El Círculo, elogió a Charly García

Domingo 15 de Junio de 2008

"Quebrado" se titula el nuevo disco doble de Pedro Aznar. La expresión encierra una extraña paradoja, ya que el músico se muestra cada vez más entero. El ex Serú Girán, que se presentará el próximo sábado en el teatro El Círculo junto a su flamante banda, aseguró que su "médula espinal como músico es el rock". Colega y amigo de Charly García, se mostró dolido por el incidente que protagonizó en Mendoza. "El talento no tiene nada que ver con la situación personal de una persona –expresó–. Si fuese sólo por el talento, Charly sería el tipo más saludable del mundo".

Corre 1977. Un pibito flaco de pelo largo, de unos 18 años, toca una fusión de jazz, tango y rock en Alas y se zarandea con un bajo sin trastes que suena distinto. Mete dedos por todos lados, y su sonido tiene personalidad. El vuelo de su música contrasta con el infierno cotidiano de los años de plomo en la Argentina. El pibito ya asomaba como el heredero de un tal Jaco Pastorius.

Después llegó Serú y el nombre de Pedro Aznar subió al podio de esos pocos artistas que, como en el fútbol, juegan con el 10 en la espalda. El lugar del habilidoso, el talentoso, el creativo. Ese lugar es el mismo que mantiene hoy, con la ventaja que el rock fue apenas un disparador en su carrera hacia otros mundos de bellas armonías.

— ¿Por qué le pusiste "Quebrado" a tu nuevo trabajo?

— "Quebrado" remite a la quebradez de la temática. Son dos discos, en el primero trabajé esta vez con temas más profundos, más personales, donde hay dolor, hay pérdida y el vértigo de la finitud. Es más salvaje y menos amable, porque es mucho más íntimo. El segundo disco tiene temas que marcaron mi adolescencia y a toda mi generación.

—¿Por dónde pasa tu búsqueda artística después de tanto sendero recorrido?

—Puff (pausa), y, es difícil. En realidad la búsqueda mía es la de producir la misma emoción que sentí con ciertos artistas a lo largo de mi vida, que me conmovieron, que me inspiraron, que me nutrieron y te diría que me ayudaron a vivir y a aprender a vivir.

—Hay un quiebre claro en tu carrera y fue cuando pasaste de hacer rock a otra vertiente más afín con la canción popular.

—Bueno, están muy emparentados, el rock siempre fue una música que tuvo una impronta de canción. Siempre fue una música con una letra. El hecho de que la canción cumpla una manera tan poderosa al ir juntas la poesía con la música, para mí es una forma de expresión ideal, ya que hago las dos cosas, escribo y hago música. Es un camino que se caía de maduro que iba a rumbear por ahí, porque es una forma muy cargada de contenido. Pero mi médula espinal como músico es el rock.

— Hoy existe otra poesía urbana y rockera, ¿la considerás vacía o simplemente distinta?

—No, vacía no, distinta. Hoy es nueva la forma de comunicarse, es nueva la forma de usar el idioma, eso va mutando, felizmente va mutando. No hablamos siempre igual. Las nuevas generaciones imponen nuevos giros y modismos, nuevas maneras de decir las cosas y eso va haciendo mutar a la poesía. La poesía, a su vez, toma esa información y le pega también una vuelta y la vuelve a infectar a la sociedad, con lo cual se mantiene vivo tanto el idioma como el arte de la poesía también.

—¿En los 70 no había más compromiso con las letras, quizá acorde a los tiempos de cambios sociales y políticos?

—Si uno escribiera hoy como se escribía en esa época sería un pelotazo. Un embole supino (risas). Porque ya no hablamos así, quedaría parado en el tiempo y sonaría anacrónico. El idioma actual es más conciso, el uso de las nuevas tecnologías está dándole forma al lenguaje en cierta manera, ya no se escriben cartas, se escriben mensajes electrónicos, y no deja de ser un arte, porque estás usando la palabra. A mí me gusta mucho escribir, con amigos que están lejos, o acá, y es algo que lo disfruto, porque es casi como el arte de escribir cartas pero es distinto, porque no hay mediación de tiempo como en la carta. En la carta podías ser más poético, porque el tiempo que tardaba la carta en llegar, en ser leída y contestada le daba cierto romanticismo a la carta. Era como escribir del planeta Marte, pero ahora, con la inmediatez de lo electrónico no podés ser tan florido con el lenguaje porque el otro lo recibe inmediatamente y hay momentos que es casi como si chatearas. Pero, ojo, que si chateas el lenguaje es más distinto y más sintético. Y si es mensaje de texto hablas más acotado, porque usas abreviaturas. Y son distintas artes de la palabra, eso está formando la manera en que nos comunicamos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario