Escenario

"La belleza de una canción le da sentido a esta vida, a este mundo tan cruel"

La intérprete malagueña Pasión Vega habló de su admiración por los intérpretes argentinos. Hoy presenta su disco "40 quilates" en el teatro La Comedia.

Miércoles 10 de Octubre de 2018

Pasión Vega llega al bar El Cairo y pregunta "¿por qué se llama así?" La respuesta no viene al caso, pero lo que importa es la manera en que lo dice. Con calidez y con dulzura. Los mismos condimentos con que sazona sus canciones, que presentará hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y Ricardone), en la primera vez que actúa en Rosario, como parte de un mini tour que la llevará mañana a actuar a La Trastienda porteña. Vega explicará en una distendida charla, con jugo de naranja de por medio, el porqué de su nombre artístico Pasión; cómo le influyó la herencia malagueña en la impronta de su música; de su vínculo con Carlos Gardel y con Mercedes Sosa y, como toda intérprete en busca de nuevos autores, adelantó que no descarta incluir alguna vez en su repertorio a los integrantes de la Trova Rosarina (ver aparte). "Yo siento que mi música es para algo más que entretener, sería un halago que pueda cambiar cosas. Y acariciar con mis canciones", le dijo ayer Pasión Vega a Escenario.

—¿Por qué escribiste "lo importante es el camino" en el booklet de tu nuevo disco "40 quilates"?

—Fundamentalmente porque creo que cuando a veces te piden que definas en una entrevista, qué es para ti el éxito, la gloria, yo digo que el éxito para mí es ser feliz con lo que hago, es el camino que voy andando cada día, es un esfuerzo, es un pasito más. Y disfrutar de cada día, de ese momento en que puedo subir a un escenario a cantar, a estar con la gente, de que la vida y el público me permitan hacer lo que me gusta, que es mi música y cantar. Ese es mi verdadero éxito, lo que tenemos es el hoy, el mañana no sabemos si vendrá y el futuro, si viene, lo vamos sembrando con los pasos que das en el presente. Siempre buscamos como grandes metas y el momento más feliz de mi vida es el más sencillo y más tonto, o más cercano a lo terrenal más que los momentos grandiosos, ¿no?

—Pasión es tu nombre artístico, ¿por qué lo elegiste?

—Me llamo Ana María, pero sí que es verdad que no es un nombre artístico puesto al azar. Es un nombre que me ha marcado muchísimo. Muchos piensan que va a aparecer una Carmen, una mujer morena, con todo lo que simboliza. Y de pronto aparece una chica rubia (risas), con una expresión así como dulce y no cuadra. Pero desde que tomé la decisión de dedicarme a esto profesionalmente, no porque no me gustase cantar, sino porque sabía que iba a ser muy difícil, sobre todo mantener la honestidad y la pureza y hacer lo que te gusta, me iba a costar mucho trabajo. Yo venía de un ambiente familiar, cantaba en una parroquia, era un ambiente muy sano (risas) y de repente me veo en esta jauría que es el mundo de la música. Pero eso era sinónimo de pasión. Fui firme en el camino elegido, todo fue fluyendo con la vida, sabía que lo mío iba a ser una carrera de fondo y lo sigue siendo.

—¿Qué fue inspirador del paisaje y la cultura de Málaga?

—Yo nací en Madrid, pero a los 3 años me fui a vivir a Málaga y allí estuve hasta los 20 años largos, por lo que me considero malagueña, aunque ahora vivo en Cádiz, que tiene mucho en común con Málaga. El malagueño es muy alegre, muy extrovertido y abierto. Es una ciudad que cuando tuvo que haber una revolución la hubo, los malagueños somos inconformistas, peleones y luchadores. Y también festejamos todo, creo que eso te marca desde tu infancia.

— "Gracias a la vida" y "Como la cigarra" integran tu cancionero. ¿Qué empatía encontraste en la cultura latinoamericana para integrarla a tu repertorio?

—Esa empatía la siento desde que era muy pequeñita porque veía muchas películas en blanco y negro y miraba las de Carlos Gardel, porque mi padre es un fanático de él y su música. Todo empieza un poco por ahí, con la voz de Gardel sonando de fondo en casa. Y soñaba con ¿cómo será América, cómo será Argentina, sus cantantes y sus bailarinas de tango? Recuerdo ver a Libertad Lamarque e incluso también la cultura mexicana, las rancheras. Después conocí la voz de Mercedes Sosa y desde muy pequeña encontré la conexión con el flamenco, con la copla, con el fado, son músicas que tienen mucho en común porque arrancan desde un sentimiento desgarrado, del alma, un sentimiento irracional de expresar lo que te está pasando, muy de adentro hacia afuera. Así conocí, caminando, a mujeres impresionantes, Eladia Blázquez, María Elena Walsh, la misma Mercedes Sosa, que revolucionó el mundo del folclore argentino y latinoamericano.

—La mujer está en plena revolución. ¿Trasladás esa reivindicación de género a tus canciones?

—Sin integrar ningún grupo político, siempre lo he estado haciendo. Primero porque entrás en un mundo prácticamente de hombres y tuve que poner mis cartas sobre la mesa. En 2003 grabé una canción sobre violencia de género que fue mi primer éxito, es "María se bebe las calles", que se convirtió en una especie de himno para las mujeres. Y hoy, 15 años más tarde, se habla de ello. Siento que las mujeres nos hemos unido y nos apoyamos unas a otras. Hemos conseguido mucho pero todavía quedan grietas y heridas por cerrar, lo vamos a conseguir, sea como sea.

—¿Cuál es el rol de un artista en estos tiempos, oír las campanas de la crisis social o respetar el pulso propio, aunque sean canciones melosas de amor?

—La música puede servir de muchas maneras, no siempre es una denuncia, a veces es una poesía que te acaricia el corazón porque te identificas con esa alegría o tristeza. La música es para entretener o cambiar cosas. Yo siento que mi música es para algo más que entretener, sería un halago que pueda cambiar cosas y acariciar con mis canciones. Si no llegás a fin de mes y escuchás una canción que te acaricia el alma, te abraza y te hace sentir bien, la propia belleza de una canción le da sentido a esta vida, a este mundo tan cruel (risas).

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario