Escenario

"La banda está menos escatológica, es que mutamos junto al lenguaje"

Como si fuese el logo de una marca impuesta, "Bersuit vive", "Bersuit vuelve" y "Viva Bersuit" apareció en las paredes de Buenos Aires, en los diarios de todo el país y, lo más importante...

Viernes 16 de Marzo de 2012

Como si fuese el logo de una marca impuesta, "Bersuit vive", "Bersuit vuelve" y "Viva Bersuit" apareció en las paredes de Buenos Aires, en los diarios de todo el país y, lo más importante, retornó en el corazón de la gente. Y todo por culpa de "La revuelta", el flamante disco de Sony que marca un hito: es el primer trabajo de Bersuit Vergarabat sin el Pelado Cordera, a casi 25 años de la creación de la banda más fiestera de la Argentina. "Lo mejor que puede pasar es que todos seamos felices, sabemos que él está feliz así, y de nuestro lado, la verdad, hay una felicidad increíble", dijo Daniel Suárez, uno de los vocalistas del grupo que sigue fiel a los pijamas.

Oski Righi, Pepe Céspedes, Tito Verenzuela, Carlos Martín, Juan Subirá, Cóndor Sbarbati y Daniel Suárez lanzaron un disco de 12 canciones en la que las baladas tienen preferencia sobre el aroma a cumbia de otras épocas. Hay melancolía, nostalgia, algún palito al ex líder del grupo, posturas contestatarias y cierta frescura en las letras, que deja atrás el costado más sexuado y hasta escatológico impuesto por Cordera, que supo ser una arista clave de las canciones del grupo. Suárez, uno de los que tuvo que asumir, junto al Cóndor Sbarbati, la difícil tarea de ser la cara del grupo, explica por qué se dio "La revuelta".

-¿Por qué salieron congelados en la imagen de la promo del disco nuevo?

-Sí, es que estábamos congelados. En el 2009 teníamos pensado hacer una serie de shows con la temática de la luna llena, y después que hicimos los dos primeros tomamos la decisión de no hacerlos más. Estábamos como frizados, nos sentíamos congelados arriba del escenario.

-El primer corte, "Cambiar el alma", dice "no estoy muerto, ni estoy enterrado vivo", y aclaran que "no se puede cambiar el alma". ¿Sentían la necesidad de afirmar eso?

- Sí, es que somos nosotros, así de corta. Y como dice una canción de Juan (Subirá) "están todos los que tienen que estar". Aparte están todos los músicos que laburan con nosotros, sonidistas, asistentes, gente que trabaja junto a la Bersuit desde hace mucho tiempo. Y queríamos contarlo.

-El Pelado es la gran ausencia, pero al escuchar el disco pasa a estar presente en algunas canciones, como "No te olvides" o "Afónico", que alude a un amigo y termina con un insulto con todas las letras.

-Puede ser, pero la idea de "No me olvides" es un poco más abierta, es letra de Ariel Prat y va más allá de una cosa cerrada entre dos personas. Y después el tema de Subirá, bueno, sí, pero, como dijo un colega tuyo: "Afónico", de fondo, es una carta de amor.

-Justamente, el amor y también cierta dosis de nostalgia se observa reiteradamente en estas nuevas canciones.

-Creo que el amor sale porque aflora la energía del grupo. Podés elegir un disco mucho más arriba o canciones más profundas. En este material apostamos más que nada a ser absolutamente viscerales. Pero hay algo más, la idea fue sonar como si fuéramos una banda de más de 20 años, de hecho el año próximo cumplimos 25 de trayectoria, pero sacando nuestro primer disco. Fue un ida y vuelta entre esos dos polos.

-¿Qué le pidieron a Cachorro López que no podía faltar a la hora de producir el disco?

-Mirá, uno presenta las canciones con todo el amor del mundo, y confiamos mucho en estos temas. Cachorro estuvo muy abierto y él, después de escuchar muchas canciones, dijo cuáles eran las indispensables, cuáles podían convivir, y de ahí salió este disco.

-Hay frescura e inocencia en las letras comparado a otro costado más escatológico, sexuado y marginal de otros tiempos.

-Es verdad, la banda atravesó muchos momentos. Y ahora está menos escatológica, es que los lenguajes van mutando y uno es parte de la mutación del lenguaje.

-¿Está viva esa idea de ustedes de que el grupo siga en en el tiempo más allá de los nombres?

-Yo te digo que voy a hacer todo lo posible para que eso suceda. Y hablo por el resto de mis compañeros de la banda también. Está buenísimo lo que nos está pasando, y me gusta compartirlo con la gente. Uno cuando hace una canción lo hace para que quede para siempre.

-¿Rompieron relaciones definitivamente con el Pelado o si regresa al grupo están las puertas abiertas?

-Mirá, yo al Pelado no lo veo desde hace más de dos años, y que no hablo con él tampoco. La verdad que yo siempre digo que las cosas han pasado y pasaron muchas cosas. Ninguno de los chicos tiene ganas de seguir con el Pelado, se tomó una decisión, cada uno hizo un camino, hubo otra historia. Lo mejor que puede pasar es que todos seamos felices, y de nuestro lado, la verdad, hay una felicidad increíble. Y veo con mucho afecto del lado de él, que también hay una felicidad increíble. Y es lo mejor que le puede desear uno a un amigo o a un compañero de ruta de tantos años.

Buenas baladas

“Es solo una parte”, con Andrés Calamaro; el ska “Santa Cecilia”, con Vicentico y “Cargamos”, de peso ideológico, se destacan en un disco donde las baladas nostálgicas suman más que los temas fiesteros.

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