Escenario

Julio Bocca: "Devuelvo algo de todo lo que recibí"

El artista, director del Ballet Nacional Sodre, dijo que está satisfecho con su gestión. La compañía actúa el 14 de noviembre en El Círculo.

Domingo 05 de Noviembre de 2017

"Cada vez que vuelvo al país a trabajar siento que estoy devolviendo algo de todo lo que me dio". Así lo aseguró Julio Bocca poco antes de llegar a Rosario en su primera gira nacional al frente del Ballet Nacional Sodre, de Uruguay. Durante una charla con Escenario, Bocca hizo un balance de su exitosa gestión como director del organismo, cargo que dejará para comenzar a desempeñarse como Maestro del Ballet. Bocca conserva intacta la pasión por su trabajo, pero dijo que "ni ahí" se le ocurriría volver a bailar: "Nada más lejos de mis planes", aseguró y contó que en su nuevo puesto en el Sodre va a "elegir los repertorios, mantener la disciplina, invitar otros artistas... La parte más divertida del trabajo". La función se realizará el 14 de noviembre, a las 21, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Incluirá las coreografías de la suite de "Don Quijote", de Silvia Bazilis y Raúl Candal; el Pas de Deux de "El Corsario", de Anna-Marie Holmes; "One and Others", del argentino Demis Volpi, y "Without Words", del español Nacho Duato.

—¿Cuándo fue la última gira por Argentina?

—Esta es la primera vez que la compañía hace una gira por Argentina. Anteriormente sólo nos presentamos al público en Buenos Aires, la primera vez con un programa mixto, similar al que traemos ahora, y luego con el ballet completo "Hamlet Ruso", y en función privada en Rosario y el Teatro Colón, también con programa mixto. Todas las presentaciones fueron muy exitosas, por suerte y con crítica superlativas.

—Traés un programa con clásico y contemporáneo. ¿Cuál es el criterio de elección en estos casos en que no hay un ballet completo?

—Cuando se elabora un programa mixto, el criterio siempre es tratar de conjugar de la mejor manera diferentes estilos para satisfacer a la mayor cantidad posible de espectadores. Por eso incluye tanto a aquellos que les gusta lo puramente clásico, para quienes traemos la Suite de "Don Quixote" en una versión de nuestros queridos ex primeros bailarines Silvia Bazilis y Raúl Candal; también a los que prefieren lo contemporáneo, podrán gozar de "Without Words", del gran coreógrafo Nacho Duato. De todas maneras habrá un gran despliegue de artistas en escena, con lucimiento de los primeros bailarines, los solistas y la compañía.

—La compañía se fundó en 1935 y vos estás desde 2010 al frente del Sodre. ¿Cuáles fueron las mayores transformaciones que tuviste que encarar?

—En realidad no fueron transformaciones, sino prácticamente comenzar de cero, que en realidad es mucho mejor, porque no me enfrenté a algo desgastado o anquilosado. Tomé toda gente nueva, con ganas de trabajar. Luego puse algunas condiciones para manejar lo administrativo, que por suerte me reconocieron, y tuve el apoyo sobre todo del gobierno, del público, como así también de bailarines.

—A partir de enero dejás de ser director para comenzar a ser Maestro del Sodre. ¿Qué balance hacés del cargo y qué expectativas tenés con la nueva función?

—Creo que hicimos una buena gestión, y como toda gestión no puede durar in eternum. Eso también desgasta y no soy de los que se atornillan en el sillón porque quieren quedarse para siempre. Ahora me voy a dedicar a lo que más me gusta, que es enseñar sin preocuparme por todo lo otro, que lleva un montón de tiempo y que ahora quiero reservar para mí.

—¿Por qué dejás el cargo?

—Por ese motivo. No quiero seguir ocupándome de cosas que tienen que ver más con lo administrativo o lo legal, la lucha con los sindicatos, que en Uruguay es más o menos igual que en Argentina, y ocupar mis días en otra cosa que no sea la enseñanza. Quiero disfrutar más.

—¿Cómo ves el posicionamiento del Sodre en la actualidad?

—Impecable. Está considerada una de las diez mejores compañías del mundo, lo cual no es poco.

—Fuiste el responsable de darle visibilidad a una compañía con más de 80 años, en siete años se triplicó la cantidad de funciones, tuvieron casi 900 mil espectadores, se incrementaron las giras, las puestas, los uruguayos valoran tu trabajo. A nivel artístico sumaste mucho. ¿Por qué creés que una institución de más de 80 años necesitaba una transformación de esa magnitud?

—Cualquier cosa que tenga más de 80 años necesita una transformación. Lástima que el ser humano no pueda, sería genial, pero si hablamos de empresas u organismos, deben modernizarse, adecuarse a los tiempos... Lo mismo ocurre con una compañía de ballet. Y con quienes las dirigen.

—¿Cómo va a cambiar tu vida con el nuevo rol de maestro? ¿Qué planes tenés?

—Seguir trabajando como hasta ahora, salvo con menos horas y menos preocupaciones. Elegir los repertorios, mantener la disciplina, invitar otros artistas... La parte más divertida del trabajo.

—¿Seguís entrenando para bailar?

—Ni ahí. Nada más lejos de mis planes. Entreno de vez en cuando porque es como una necesidad del cuerpo y para mantenerme más o menos en línea, pero por una cuestión más estética que otra cosa.

—Baryshnikov tiene 69 años y sigue sobre el escenario. ¿Pensás seguir sus pasos? ¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

—Admiro a Baryshnikov y su permanente búsqueda. Veo sus espectáculos y me emociono profundamente. Pero lo mismo que se puede emocionar el resto del público. No me veo reflejado en nada. No tengo esa necesidad de estar sobre el escenario y de exponerme cada noche físicamente.

—¿Cómo ves la danza en Argentina?

—Argentina siempre ha sido un verdadero semillero de bailarines. Y hay grandes valores. Pero al no estar viviendo allí se me hace difícil emitir cualquier opinión al respecto.

—¿Qué te produce volver?

—Cada vez que vuelvo al país a trabajar, siempre siento que estoy devolviendo en algo todo lo que me dio. Y me hace feliz ver que aunque sea desde otro lugar siguen apreciando mi trabajo. Hasta ahora todo ha sido así, y espero que siga de esa manera.

—¿Qué pensás de Paloma Herrera al frente del ballet del Colón?

—Le tengo mucha confianza porque ella ha desarrollado su carrera dentro de un ámbito como el ABT (American Ballet Theatre, de Nueva York) donde la disciplina es fundamental. Creo que ella está aplicando su experiencia y debería irle muy bien. El Colón y ella se lo merecen.

—Sos una persona que valora la disciplina y trabajaste en compañías de Estados Unidos y Europa. ¿Qué diferencias encontraste entre tu etapa de bailarín y la gestión cultural?

—No fue muy difícil adaptarme ya que los últimos veinte años que bailé en Argentina lo hice con Ballet Argentino, mi propia compañía, de la que también fui su director, con el apoyo de mi socio Lino Patalano. En ese tiempo pude aplicar lo que había aprendido al respecto, sobre todo en el ABT. Pero como dije antes, ahora sólo quiero dedicarme a enseñar. Que las gestiones las lleve otro adelante.

—¿Tenés planes profesionales en Buenos Aires?

—El año próximo iré con mi asistente a montar el ballet "El Corsario", de Anne Marie Holmes, quien me ha pedido que fuera su repositor, y en estos momentos estoy trabajando en ello con el Ballet de Hong Kong.

—¿Qué harías distinto si pudieras cambiar algo en tu carrera?

—Nada. Por más que me tome un tiempo para pensarlo, creo que nada. Cometí errores, pero de esos errores también se aprende. Y pedir más de lo que conseguí sería injusto. Soy un tipo feliz.

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