Escenario

Julia Solomonoff: "Esta película es como un traje a medida"

La directora rosarina Julia Solomonoff comienza a rodar mañana en el barrio de Alberdi su segundo largometraje "El último verano de la Boyita". Aunque reparte su tiempo entre Nueva York y Buenos Aires, la realizadora contó a Escenario que eligió como punto de partida del filme la ciudad en la cual vivió hasta los 19 años.

Domingo 03 de Febrero de 2008

La directora rosarina Julia Solomonoff comienza a rodar mañana en el barrio de Alberdi su segundo largometraje "El último verano de la Boyita". Aunque reparte su tiempo entre Nueva York y Buenos Aires, la realizadora contó a Escenario que eligió como punto de partida del filme la ciudad en la cual vivió hasta los 19 años. "Creo que tiene que ver con que la historia habla de muchas cosas cercanas, personales", explicó sobre la elección del lugar donde hará las primeras tomas y que además incluye locaciones en Entre Ríos y Villa Gesell. El eje de la película son dos hermanas pequeñas que descubren facetas nuevas de la realidad, en una etapa crítica de sus vidas.

  —¿Le das un giro al tema de la identidad, que abordaste en "Hermanas"?

  —En realidad es una película sobre la importancia de la privacidad y el respeto al lugar propio. La película habla de la identidad, pero también de cómo reaccionamos ante lo diferente. Al mismo tiempo cómo, aunque puede ser doloroso, cuán importante es descubrir el valor de la soledad. También tiene que ver con las transformaciones del cuerpo y a la importancia de la privacidad y el respeto a las diferencias y al lugar propio.

  —¿Qué puntos de contacto tiene con aquel primer largo?

  —Diría que vuelve a haber una relación de hermanas por lo menos al principio. Después va para otro lado. Creo que vuelve a tratar un tema muy complejo, pero llevado a lo familiar y a lo personal, no de una forma que trate de englobar situaciones muy generales. Esta tiene datos más directos de mi infancia. La Boyita es la casa rodante en la que yo jugué toda mi infancia en el patio de mi casa en La Florida. Hay una textura real de las cosas. En esta película me siento en un vestido mío. Estoy como en un traje a medida. No me estoy metiendo en aguas extrañas, sino en la misma en la que me bañe en mi infancia.

  —¿Cómo elegiste al elenco?

  —Es una mezcla interesante. No es una película de grandes nombres o figuras sino de excelentes actores, pero no necesariamente de famosos. Está Gabo Correa, que es el padre; la madre, Silvia Tavcar, y la madre del chico del campo es la uruguaya Mirella Pascual. Están los chicos, que es su primera actuación para ellos, y la gente del campo, para los que convocamos a no actores.

  —¿Un nombre conocido funciona como un gancho?

  —Eso es un mito. Te diría que el gran nombre de la película es que está coproducida por (la productora de) Pedro Almodóvar. Creo que eso sí tiene un efecto a la hora de tratar de distribuirla afuera. En cuanto a los nombres, no creo en eso, salvo algunos pocos actores, y hasta cierto punto. Probablemente cuando un nombre es más importante, termina siendo el centro de algo que no debería. El centro de esta película no debería ser ningún adulto.

  —¿Hacés alguna diferenciación entre cine comercial y una película de las llamadas de autor?

  —Ahora más que nunca estoy metida en el rol de hacer la película; no tanto en el de comercializarla. Para mi en este momento, la más artística y la más comercial resulta de que yo consiga el nivel de autenticidad y de intimidad que pretendo. No se si será de autor, comercial o de festival. Lo que sé es que la fuerza está en lo que yo consiga en estos personajes y en la credibilidad que consiga en las emociones de los niños. No puedo poner eso como un a priori.

  —¿Hay dos tipos de cine enfrentados en la Argentina?

  —Hay dos tipos de cine y muchos más. Creo que no se trata de enfrentarlos. Hubo excelentes ejemplos de películas que tuvieron muchos espectadores como "El hijo de la novia" o "Nueve reinas" y que al mismo tiempo tuvieron un nivel de realización muy grande. No debería haber una contradicción entre la calidad y el éxito.

  —De Texas, donde filmaste "Hermanas", regresaste a Rosario para tu segundo largo. ¿Qué te hizo volver?

  —Creo que tiene que ver con que la historia habla de muchas cosas muy cercanas, personales. Rosario es el escenario de mi infancia y mi adolescencia. No es una película con postales de Rosario, lo que sí está es la proximidad del río, una cosa urbana pero con mucho contacto con la naturaleza, cierta inocencia de los personajes.

  —Con premios en festivales; trabajos, becas y distinciones en Nueva York, ¿no te tienta hacer tu carrera en el extranjero?

  —Sí y no. Una cosa no quita a la otra. Profundizar en el lugar de uno no quiere decir privarse de acercarse a otros universos. Es probable que pase más tiempo en Nueva York, pero eso no quiere decir que no venga a filmar a Rosario la historia que me conmueve. Si hay algo que estoy disfrutando de esta película, es el reencuentro con cosas casi olvidadas. Lo importante en este momento es contar lo que quiero, en el lugar y la gente que quiero. Eso me va a dar la mejor película que pueda hacer.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario