Escenario

Juegos de seducción y poder en la corte inglesa del siglo XVIII

El director griego Yorgos Lanthimos recreó con un estilo que va del humor absurdo al drama la relación entre tres personajes históricos en "La favorita".

Miércoles 06 de Febrero de 2019

El director griego Yorgos Lanthimos, que sabe encontrar humor negro o absurdo en medio de escenas perturbadoras, se inclinó en su último filme por una película de época. Pero lo hace a su estilo y alterando las convenciones del género. "La favorita", candidata a diez premios Oscar que se estrena mañana en Rosario, está ambientada en la Inglaterra del siglo XVIII y narra un episodio real: la relación entre la reina Ana Estuardo, su amiga Lady Sarah y su ayudante Abigail en medio de una historia que fusiona poder, sexo y conflictos de clase.

El director de "Canino" (2009), "Langosta" (2015) y "El sacrificio de un ciervo sagrado" (2017) explicó su particular enfoque sobre la puesta en escena y el trabajo con los actores. "Las películas históricas suelen presentarse como recreaciones fidedignas del pasado, y eso me parece muy falso. Es mucho más interesante entender que todo viaje fílmico al pasado contiene un alto grado de invención", aseguró.

En consecuencia, "La favorita" propone un retrato nada convencional de la vida palaciega en la corte de la reina Ana Estuardo de Inglaterra. Según Lanthimos, "los personajes de «La favorita» hablan con modismos actuales, los vestidos están hechos con materiales sintéticos modernos y en la película se escucha música barroca, pero también una canción de Elton John". El director griego, de 45 años, enmarca estos anacronismos en su interés por las contradicciones: "Me gusta contraponer cosas, y en «La favorita» he podido combinar la comedia absurda con el melodrama".

"A veces ves una película de época y te das cuenta de que quien la ha hecho está convencido de saber cómo era el mundo hace 300 años, y eso hace que todo parezca aún más falso", afirmó Lanthimos sobre el contexto en el que se desarrolla el filme. "Existen los libros de historia, pero en última instancia el pasado, al menos el pasado que no vivimos, es una construcción mental. En «La favorita» tratamos de poner en evidencia desde el principio que no tratábamos de recrear la corte de la reina Ana de forma realista".

"La favorita" tiene tres personajes femeninos de mucha complejidad: la reina Anne (Olivia Colman), su fiel amiga y asistente Lady Sarah (Rachel Weisz) y la joven Abigail (Emma Stone). "Ellas forman una espiral de manipulación y sed de poder, pero en el centro del triángulo reside la búsqueda del amor. En sus juegos de seducción, todas intentan controlar la situación, pero al mismo tiempo se ven superadas por sus propios impulsos", comentó Stone.

Stone destacó lo fascinante y extraño que resulta trabajar con el cineasta griego: "Durante el rodaje, no acababa de entender las decisiones estéticas de Yorgos: el uso de los objetivos de ojo de pez, los grandes angulares, los planos salvajemente contrapicados... Todo era extraño, pero al ver la película terminada pude apreciar la increíble belleza y profundidad del film".

Sobre las intérpretes, explicó. "Rachel (Weisz) tiene un calidez muy especial", aseguró Lanthimos, que ya contó con ella en "Langosta": "Su Lady Sarah podría parecer fría y dura, pero ella le otorga una textura sensible, humana". Lanthimos elogió especialmente a Olivia Colman, que interpreta a la Reina Isabel en la serie "The Crown": "Es una de las mejores actrices del planeta. La descubrí en «Redención» (Paddy Considine, 2011), donde interpretaba un papel muy dramático, y luego me alucinó verla en papeles cómicos. Tiene un don para pasar de lo más oscuro a lo más luminoso, puede parecer compleja y, acto seguido, graciosa y desenfadada. No sé cómo lo consigue, es increíble".

Pero Lanthimos reconoció que los actores que participan en sus filmes también saben que no será un trabajo convencional por su inclinación a experimentar. "En general, es interesante observar a personas en situaciones incómodas porque revela mucho acerca de la condición humana, y para los actores puede resultar inspirador. En el rodaje me gusta generar situaciones en las que no saben muy bien qué están haciendo, no tienen guías y se tienen que mover por instinto. Antes de empezar a rodar ensayamos durante dos semanas, pero no para preparar la puesta en escena y establecer el tono de la película, sino para hacer que los actores se acostumbraran a hacer el ridículo los unos delante de los otros. Y ahí estaban Rachel Weisz y Emma Stone con sus ensayos mientras yo permanecía en una esquina, riéndome. Fue muy divertido", contó.

"Me gusta generar situaciones de incertidumbre y desconcierto para los actores: de esta manera, deben apelar al instinto y ser generosos a la hora de liberarse de sus corazas protectoras". Ese ejercicio, además, apunta a la creación de un ambiente de confianza: "Pasábamos el día haciendo el tonto, jugando como niños, conociéndonos y facilitando que los actores se quitaran de encima toda sensación de ridículo. Así, en el rodaje, podrían crear e improvisar con libertad".


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