Escenario

Juanse: "Agradar es algo que nunca me atrajo"

Juanse lanzó su nuevo disco "Stéreoma". La referencia Bíblica y el legado de ratones paranoicos de un CD "para oír en un Mustang por la ruta".

Sábado 25 de Agosto de 2018

Juanse rocanrolea y agita su pensamiento. Todos lo hacen, ¿por qué él no lo haría? Su nuevo disco se tituta "Stéreoma", una palabra inspirada en el firmamento, según el Antiguo Testamento. Ratones Paranoicos le dio un nombre en la escena del rock argentino y Juanse no reniega de eso. Pero hoy, como hace una década, busca su camino artístico con canciones que respiran y transpiran su fe religiosa. "El disco tiene cierto misterio también, porque después de esa pátina musical hay un aspecto que es el que yo permanentemente sigo buscando, que es darle comprensión a un sólo sentido, no que esté interpretado", dijo Juanse en exclusiva para Escenario.

   A lo largo de 11 temas, este flamante disco de Sony que se presentará oficialmente en Buenos Aires el 15 de septiembre, es el resultado de un largo trabajo junto a Max Scenna, un productor a quien conoció en los estudios Abbey Road. Pasaron 24 discos junto a Ratones y este es el número 8 en su carrera solista, y Juanse apela a un pulso más cancionero que rocanrolero en "Stéreoma". "Yo creo que puede ser un disco up, un disco que podés escuchar tranquilamente en un Mustang en la ruta, el problema va a ser conseguir el Mustang", dijo entre risas una de las voces más personales del rock de este país.

   —¿Qué te disparó titular a tu disco "Stéreoma"?

   —Muchos dicen stereoma, stereomá, pero no importa, obviamente que hay un sector del cerebro que no tiene por qué funcionar perfectamente bien en todo, pero vos lo dijiste muy bien. Es un título que tiene que ver con cosas recurrentes, de concepto, pero más que nada son hallazgos, yo los denominaría hallazgos. Estaba leyendo y estudiando el Antiguo Testamento y en el Génesis aparece la palabra firmamento varias veces, bah, no tantas, tres. Entonces abajo hay notas al pie, lo que en teología se denomina fuentes, y entre estas fuentes, obviamente en la de los setenta hay una que dice que la traducción griega le da significado a determinadas terminologías. Y stéreoma (N de la R: en el Antiguo Testamento la palabra es sin tilde) es la terminología para definir firmamento, y como se asocia a lo que es stéreo, nada, me gustó.

   —¿Cuáles fueron las situaciones nuevas que te sedujeron para este trabajo?

   —Este es un disco que tiene un proceso que lleva dos años y se va acumulando material, como en la mayoría de los casos. Lo que pasa es que tengo un compromiso de hacer varios filtros, y el rocanrol es un estilo mucho más restringido, dentro de lo que es la música popular, con respecto a lo que son los recursos de las estructuras. Entonces hay que buscar bien y despegarse también de lo que podría ser especular con un estilo pegado a los Ratones y tampoco abandonar la personalidad y el objetivo musical de lo que uno se propone. Eso lleva un tiempo técnico, vital. En realidad sabemos que el tiempo es una fracción, pero de todas formas las horas pasan y ahí es donde se va sumando la enorme carga de los formulismos, por decirlo de alguna manera. Después viene la mejor etapa, que es la de llevar a la realización todo lo que ya se preseleccionó y darle carácter al sonido que uno busca para cada ocasión.

   —¿Sentís que el disco te salió más cancionero que rocanrolero?

   —Sí, puede ser, pero lo que pasa es que hay una actitud un poco más confrontativa, va directo, más que querer darle esa vuelta que nosotros buscamos. Tiene cierto misterio también, porque después de esa pátina musical hay un aspecto que es el que yo permanentemente sigo buscando, que es darle comprensión a un solo sentido, no que esté interpretado. Esa otra interpretación podría haber ocurrido en el segundo o tercer disco de Ratones, en la que podías entender la lírica como a vos te parezca: algunos les pareció que tenían superficialidad, otros lo veían con un sentido más profundo y hubo quienes se sintieron identificadas con alguna circunstancia de su vida. Este disco...no quiero decir que es hermético, no me gusta la palabra, es fea, pero esto es menos prejuicioso desde el punto de vista de estar buscando agradar.

   —¿No te gusta agradar?

   —En realidad, agradar es algo que nunca me atrajo demasiado, eso de liderar el momento, que sea up. Yo creo que puede ser un disco up, un disco que podés escuchar tranquilamente en un Mustang en la ruta, el problema va a ser conseguir el Mustang (risas).

   —En "Dormiste sola" se ve una declaración de principios tuya, cuando decís que "nadie tiene fuerza, nadie tiene poder, pero todos se la creen"...

   —(Interrumpe) Bueno, pero son frases aisladas, no objetivas. Digamos como que "nadie tiene fuerza, nadie tiene poder y todos se la creen" no es algo que yo acabo de descubrir. Hay mucha hipocresía en el standard ¿no?, pero no estamos todo el día reiterándolo porque no vale la pena ya, no se logra nada. Lo que sí, bueno, obviamente, estamos en una etapa general de la historia en la que el acting dejó de tener sentido, digamos.

   —"Al fin de cuentas ya estoy de vuelta" decís en otro tema de "Stéreoma". ¿Sentís que estás de vuelta de muchas cosas?

   —Noooooooo, "Estoy de vuelta" es un rocanrol y es una historia que se me ocurrió de último momento. La letra la hicimos con Gori, uno de los músicos de la banda, y habla de una persona que fue una figura del rock and roll de los 70/80, que había enviado una carta para poder actuar en un famoso programa de televisión. Pero por un error del envío del correo la respuesta del programa llega treinta años después. Y el tipo ya está en una plaza jugando al ajedrez con otro compañero de plaza, entonces aparece un manager que lo convence de que es una oportunidad para regresar a tocar. Vos viste que el juego de palabras también puede significar otra cosa, porque depende cómo la digas puede referirse a dos cosas diferentes. Una es "noo, ya estoy de vuelta" o bien "ojo, estoy de vuelta, cuidado" (risas).

   —Con tantos años en la escena del rock, la expresión tuya me remite a Charly cuando cantaba "mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar". ¿Sentís que ya sos parte del mar?

   —Yo estoy más cerca de la orilla (risas), sí, te puedo decir que soy parte del mar.

   —¿Cuando ves la movida nueva del rock te genera empatía o rechazo?

   —No me produce nada, a las bandas de rocanrol siempre les di mi apoyo, obviamente uno quiere permanecer, armar una cadena de complicidad, se podría decir, obviamente los almaceneros están todos agrupados en un sector y los supermercadistas están en otro. Bueno, de eso se trata.

   —¿Por dónde te pasó el cambio cuando te abrazaste a la religión?

   —Esta etapa lleva unos diez años, no sé cuanto, pero el cambio general me pasa por todos lados, te empiezan a llegar un montón de cosas que pertenecen al funcionamiento diario del sistema, del mundo, o sea como que hay un montón de elementos que se desvalorizan simplemente por su estado de materia. Es ahí cuando ya dejan de contar dentro de tu esquema, entonces aparece una sensación que te dice que vos podés vivir de la misma manera que viviste siempre, pero dándote cuenta que es relativo todo.

   —¿Y eso te hace ir más liviano por la vida?

   —Sí, sobre todo cuando me di cuenta de un montón de cosas que están vinculadas fundamentalmente con el aspecto de juzgar, herir, cambia todo. Ahí encontrás la belleza en aspectos que no tienen nada que ver con la institucionalidad de lo estético en el mundo. Esos son elementos muy valiosos.

   —¿Qué significa Ratones Paranoicos en tu vida?

   —Creo que dimos absolutamente todo. Todo lo que yo hago es consecuencia de lo que generaron los Ratones, tuvimos un gran regreso con una gran actividad y también creo que es una etapa. Algún día, o en algún momento, nosotros tampoco sabemos si vamos a volver, hoy estoy hablando de esto y de golpe no vuelve a suceder nunca más, pero por ahora no pienso en eso.

   —De todos modos hay grupos que dijeron que no pensaban en volver y siguen tocando.

   —Mirá, hay tantas bandas... Hay un caso iconográfico, que es el de Gary Glitter en Inglaterra, que se retiró ya veinte veces, ahora está preso porque le encontraron material pornográfico infantil, pero hasta hace 15 años se despidió y volvió como seis veces. El ejemplo nuestro son Los Chalchaleros, que no se sabe si están separados y capaz que todavía están ensayando y no nos dimos cuenta.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario