Escenario

Juan Pablo Geretto: "Me dedico a convertir el horror en humor"

El actor rosarino adelantó cómo es "Estrella", el nuevo unipersonal que estrenará en enero en el que habla de los sueños y la realidad.

Domingo 23 de Diciembre de 2018

El actor rosarino adelantó cómo es "Estrella", el nuevo unipersonal que estrenará en enero en el que habla de los sueños y la realidad

"La historia de Estrella es que nunca ha tomado una decisión", dijo Juan Pablo Geretto sobre su nuevo personaje, y "Estrella" es también el nombre del unipersonal que el actor rosarino estrenará en enero. En unas líneas previas a la entrevista con Escenario, de Estrella sólo se sabe que es "una revendedora de cosméticos cuyo único sueño es mirar televisión". Luego, durante la charla, Geretto aclaró que ese "televisor es una expresión de color, un antidepresivo natural, con cada vez más tecnología para que brille, que es más como una ventana hacia una promesa o a algunas vidas... pero que por favor no sea la tuya", dijo con ironía.

Pero el actor dejó ver también el cuidado y la ternura con los que creó a Estrella, uno de esos personajes entrañables con los que apuesta al humor, los claroscuros y la reflexión, como lo hizo desde el comienzo con "Solo como una perra" y "Yo amo a mi maestra normal". Aunque dijo que su intención era estrenar el espectáculo en Rosario, por razones personales decidió hacerlo el 4 de enero en la sala porteña El Camarín de las Musas y aseguró que en 2019 lo presentará en esta ciudad. "En algún momento volveré a mi casa", dijo.

—En tus trabajos se pueden ver algunos personajes muy identificables. ¿En este caso hubo alguien que te inspiró a Estrella?

—En mi barrio, éramos muy amigos con otro chico que tenía una tía muy particular, muy grossa vendiendo cosméticos por catálogo y era completamente sorda María. Era muy grossa, ella decía que estaba séptima en el país. Era un personaje encantador. Me parece que pasar muchas tardes en su casa y estar ahí mirando ese personaje increíble que iba y venía para todos lados en su bicicleta fue un poco el disparador, aunque no tiene nada que ver con ella, pero sí con esta propuesta de que alguien puede ser su propia empresa, sobre todo en un pueblo y en otra época en la que no había tantas mujeres profesionales o el ama de casa estaba más a la orden del día que los laburos fuera de casa. Esto era como una manera de empezar, de no haber estudiado nada o desarrollado una profesión y poder hacer estas cosas que te prometen las empresas. Me sonaba amoroso todo ese mundo y lo desarrollé a través de un personaje como Estrella.

—¿Existe una imposición de comprar una fantasía, no sólo en los cosméticos?

—En general así es la publicidad. Cuando uno compra un all inclusive también compra la fantasía, lo que en algún momento puede pasar en algún lugar del mundo, y después está la realidad. Lo tiene todo: el turismo, la cosmética, los perfumes, o la cerveza donde están todos bien y disfrutando. Puede tener algo de ese anhelo, de esa aspiración meterse ahí y para algunas habrá sido así y para otras no.

—¿Ser feliz también es una imposición?

—Me parece que uno también se empieza a sentir mal si no es feliz todo el tiempo, como si alguien lo fuera todo el tiempo... Me parece que también las redes sociales, donde todos pueden estar mostrando esos instantes de su vida que en la suma de los posteos del día parece que fue un día feliz, o un mes o un año completamente feliz. Eso te interpela. De eso también habla la obra, de las imposiciones que aunque parezcan buenas, o que sean con las mejores intenciones, eso de cuidate, disfrutá, sé feliz, soltá, todas esas cosas que uno dice paremos un poco porque también estar triste es parte del día o un momento de la vida. Es inteligente también recluirse, no compartir todo el tiempo, tener amigos que te banquen cuando no sos feliz, cuando no estás en tu mejor momento, o cuando no estás dando tu mejor performance (risas).

—Ahí es cuando dejás de ser la alegría de la fiesta...

—Además provoca gran frustración para uno mismo porque cómo podés estar a ese nivel ficticio todo el tiempo. Es una irrealidad. Es un camino a la frustración o a sentirte mal, pero es esta sociedad hiperinterpretada, todo es si te duele la rodilla es la madre, o el estómago es el padre, hay tanta teoría pelotuda para todo y gente dispuesta a creerlo. Es como una búsqueda constante de un gurú. Me parece que Dios no alcanza ya porque todos los que dejamos de creer en Dios también tenemos que creer en algo entonces aparece la pregunta a qué o a quién volvemos Dios, a la terapia o a lo que sea.

—¿En la cantidad de me gusta en las redes, por ejemplo?

—Sí, y de hecho la televisión no es tan optimista como las redes. La televisión es una mala noticia tras otra, una muerte tras otra, es como una especie de policial constante desde todo punto de vista, desde la moda, el espectáculo, la noticia es un constante policial. También por esta Estrella que en algún lugar del interior, donde el televisor es una expresión de color, un antidepresivo natural, con cada vez más tecnología para que brille, que es más como una ventana hacia una promesa o algunas vidas... pero que por favor no sea la tuya.

—Suena gracioso pero es dramático...

—Sí, a eso me dedico, a convertir el horror en humor, que es básicamente es lo que hacemos los humoristas (risas).

—La televisión está perdiendo audiencia. ¿Sigue teniendo la misma eficacia para vender fantasías?

—No, me parece que todos los que tenemos la posibilidad de expresarnos en algún medio tenemos un chip medio viejo. Creo que si bien la televisión puede ser que pierda rating año tras año, lo gana la imagen y la imagen viene en muchos envases ahora. La televisión es uno más. Antes era el único lugar donde recibir la imagen. Era la televisión, el cine o el teatro, o en su propia imaginación en la radio. Ahora la llevás encima, en tu mano, en el teléfono a todos lados. No importa que el televisor haya perdido rating, lo que ganó rating es la imagen. Es una anécdota que la televisión se vea menos.

—¿Qué temas tocás en el texto?

—Estrella viene de un lugar que luego se revelará cuál es, y empieza como casi todos mis personajes, casi medio sin explicación a hablar con quien tenga adelante, para contar cosas de su vida que se van uniendo, sin una cronología, sin nudo, desarrollo y desenlace tan clásico, salta de un tema al otro y en ese rompecabezas tan desordenado podés ver una historia también. Y la historia de Estrella es que nunca ha tomado una decisión. Me conmueven esas historias de gente que nació un día, los mandaron a un colegio, quedó embarazada, se casó y un día se dio cuenta que ninguna de esas decisiones fueron propias, sino que fueron cosas que fueron pasándole a pesar de. Tampoco lo vivió mal, pero fue así y un día cae la ficha que acomoda el sentido de los recuerdos y finalmente tienen que ver qué hace.

—¿Te pasó que te caiga la ficha?

—Me pasó varias veces. Me pasó cuando teníamos La Traición de Rita Hayworth y "Solo como una perra" empezó a funcionar muy bien, y en un momento dije pará, no me quiero levantar más todas las mañanas a recibir proveedores y quiero seguir con el espectáculo que me estaban llamando de un montón de lugares y en un momento hay que tomar la decisión si esto o lo otro. Me pasó cuando me tuve que venir a vivir a Buenos Aires. Me podría haber quedado a hacer espectáculos en Rosario, tenía otras ambiciones en ese momento, no mejores, sino otras, y me vine a vivir donde uno puede vivir más tranquilamente del teatro o es lo que creía en ese momento. Ese es un punto de inflexión donde hay que tomar una decisión y creo que a todos los varones que conozco nos pasa a esta altura de la vida, a los 45, que decís, y ahora haciendo un balance qué hacemos. Por suerte el país no te deja tomar esas decisiones. Siempre hay que empezar de nuevo así que es como que va tomando la decisión por vos.

—¿Qué podrían decir tus personajes femeninos sobre las reivindicaciones de las mujeres?

—Me parece que Estrella que aún no se enteró que puede tener algún poder, todavía está muy influenciada por esa idea machista del mundo, que es la influencia que tenemos todos. Yo también por pertenecer a un colectivo también me tengo que replantear mi machismo, mi forma de ver a mi mismo colectivo y al de enfrente. Es un trabajo para todos, no sólo para las mujeres. El espectáculo seguramente está contaminado con lo que pasa. Seguramente es un espectáculo con un fuerte tinte machista en lo que le pasó a Estrella y alguna reflexión hacia el final puede ser que sea la revelación de estar en esta nueva etapa de sentir que tiene algún poder para hacer algo, ni siquiera para hacer un protesta, sino para decirle a su propia familia o a sí misma ahora las cosas van a ser diferentes. No es un espectáculo con un pañuelo verde por más que puedo salir yo en alguna foto con un pañuelo verde.

—Hiciste un muy buen trabajo en la serie "Edha" con un personaje masculino. ¿Tenés pensado algo más en esa línea?

—La verdad nunca pienso en esas cosas. Cada vez que pienso en algo lo pienso en el teatro y cada vez que me sale alguna voz me sale desde lo femenino, no me sale de otra manera. Las cosas que he hecho desde una imagen masculina, las hice con textos ajenos, no con el propio. No sé por qué es así, pero es así, y ya la verdad no busco más explicaciones de porqué pasa así. Sí tengo propuestas como actor para teatro, o para organizar alguna obra o revisar algunos textos ajenos, pero no se si es a lo que me dedicaría.

—¿Por qué lo estrenás en Buenos Aires?

—Lo quería estrenar en Rosario sinceramente, pero fue un año muy movido para mí, como lo fue para todos, pero en mi caso particular con una mudanza bastante compleja, con mucho cansancio y cuando finalmente volví a vivir a Capital, empecé a armar el espectáculo y pensé estrenarlo en Rosario, vivo muy cerca de este teatro y la verdad es que pensé por qué no lo estreno acá y me quedo un rato tranquilo. Y no estoy tan adicto a la adrenalina como lo fui siempre y me doy la chance de estar más relajado porque armarlo allá significaría casi mudarme, por lo menos en una gran etapa del trabajo. No tengo fecha para llevarlo a Rosario, pero nunca se sabe. Ojalá, pero me da risa porque en Facebook cuándo venís a Rosario es una pregunta que no se cansan nunca de hacer, como si importara, y cuando voy lo posteo, se enteran. En algún momento volveré a mi casa (risas).

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