Escenario

Jorge Drexler armó una fiesta en Rosario con sus canciones eternas

"Perfume". El músico uruguayo dio el lunes un show minimalista y electrónico junto a Luciano Supervielle ante un Círculo colmado.

Miércoles 27 de Mayo de 2015

Rara virtud la de Jorge Drexler. Pocos como él pueden lograr que el público cante, baile, aplauda y se emocione a lo largo de dos horas y media con canciones intimistas, esas que se tararean al oído. En una apuesta que combinó lo minimalista con lo electrónico, el autor de "Sea" y Luciano Supervielle, en teclados, samplers y scratches, enamoraron a un colmado teatro El Círculo, que sacudió la abulia de un lunes feriado.

Un reloj de arena armado con telas detrás del dueto uruguayo-europeo (Drexler nació en Uruguay y reside en España; Supervielle nació en Francia y creció en Uruguay), funcionaba como la escenografía adecuada para "Perfume", el nombre del espectáculo armado como un impasse en los proyectos de ambos. Este recreo trató de detener el tiempo en un instante precioso. No fue casual que Drexler dijese sobre el cierre del show que "en estas dos horas estamos en el punto ciego del ojo de la pena", parafraseando "La luna de Rasquí". Es que todo fue celebración.

Todo comenzó con "El pianista del gueto de Varsovia", en un arranque que mixturó la música clásica y la electrónica en los teclados de Supervielle. El que avisa no traiciona, y esto era un aviso de una constante en toda la noche, esa convivencia entre lo acústico y lo tecno, entre lo susurrado y lo explosivo, y en ese abanico de versiones remozadas volaron sin pasaporte los mejores hits de Drexler. Así pasaron desde "Causa y efecto", "La edad del cielo", "Sea" y "Guitarra y vos" hasta otras perlitas menos conocidas como "Sanar" (de "12 segundos de oscuridad") o "730 días" (de "Vaivén").

Los homenajes fueron otro capítulo clave del show. Primero fue a los uruguayos Eduardo Mateo y Fernando Cabrera, el primero con un mix de "Tamborero" y "Mateo" (Supervielle) y el segundo con "El tiempo está después". Y luego llegó el guiño hacia el rock argentino. "Parte del aire", de Fito Páez, hizo lagrimear a más de uno, y "Pulsar", de Gustavo Cerati, sonó impecable. También hubo tiempo para "Perfume", el tema en coautoría de Drexler y Supervielle que inspiró el nombre de este show y esta gira, en la primera vez que el autor de "Me hacés bien" la interpretaba en vivo en la Argentina.

La gente fue parte del show, coreaba los temas, pedía hits, le tiraba piropos a los dos, y Drexler los hacía participar, los invitaba a ser parte de la fiesta, en un gesto de su humildad y su carisma habitual.

Luego de un pasaje de tango electrónico tipo Bajofondo con "Se va, se va, se fue", "Universos paralelos" y "Deseo" llegó el cierre en tiempo de cumbia colombiana con "Bolivia", que hizo poner de pie a todos, ya con Matías chela en bajo y Carles Campés en máquinas. "Bailar en la cueva", con coreo incluida, puso el toque dance de la noche y el último bis vino con el hit "Todo se transforma". Final de fiesta, Drexler estuvo allí, sus canciones son parte del aire.

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