Escenario

Joao Gentil, la música del acordeón como una extensión del cuerpo

El acordeonista portugués toca hoy con entrada libre y gratuita, en el auditorio de la Asociación Médica. Destacó el ingreso de este instrumento popular al ambito académico.

Sábado 05 de Diciembre de 2015

“Es el único instrumento que se toca abrazado, cerca del pecho, con los dos brazos, apoyado en las piernas; tiene una parte afectiva y física; no es solo la parte sonora, sino que tiene una serie de cuestiones que no tienen los otros instrumentos, que imponen una cierta distancia”. Así explicó el acordeonista portugués Joao Gentil las singularidades de un instrumento que lo acompaña desde los seis años y que participará del séptimo Encuentro Nacional de Grandes Acordeonistas que se realiza hoy, a las 21, con entrada libre y gratuita, en el auditorio de la Asociación Médica (España 504).
  Gentil, que llega por tercera vez a Rosario, comenzó a estudiar acordeón a los 6 años, en Suiza, donde se radicaron sus padres, y nunca se detuvo. Continuó a su regreso a Portugal cuando tenía 12, y en la actualidad sumó la docencia. Se desempeña como profesor en la Academia de Música de Ança, en la Asociación Académica de Coimbra y en la Escuela de Artes del Centro de Artes y Espectáculos de Figueira da Foz. Además de perfeccionarse en prestigiosas instituciones internacionales, realizó giras por Argentina, Brasil, Colombia, España, y actuó en festivales en Noruega, Irlanda, Italia y Estados Unidos. Entre otros, tocó con artistas de Francia, Brasil y Argentina. Su última actuación en Buenos Aires fue el domingo último como invitado especial de la banda La Bomba de Tiempo, en el Centro Cultural Konex, antes 8 mil personas.
  Pero fue en Colombia donde comenzaron a gestarse sus visitas a Rosario. En aquel país coincidió en el Encuentro Mundial de Acordeonistas con Mario Brown, músico y secretario de Cultura de la Asociación Médica de Rosario. En esta visita, ya actuó en la Casa del Tango, dictó un curso y dio un concierto en la ciudad de San Jorge y mañana estará en Nogoyá. El lunes próximo, acompañado por el guitarrista porteño Emiliano Farina, tocará en el bar El Cairo (Sarmiento y Santa Fe) y el martes en la ciudad de Diamante.
  —¿Qué tenía el acordeón que no tuviera otro instrumento, además de la sonoridad o lo que lo pudiese vincular a tu cultura?
  —El acordeón tiene particularidades. Es un instrumento que normalmente quien lo toca tiene una pasión muy fuerte. Con los años me enteré que en realidad es el único instrumento que se toca de una forma física también. Es el único que se toca abrazado, cerca del pecho, con los dos brazos, apoyado en las piernas, tiene una parte afectiva y física; no solo la parte sonora, una serie de cuestiones que no tienen los otros instrumentos que imponen una cierta distancia. El acordeón además desde el punto de vista musical es bien completo porque tiene la melodía en la mano derecha, el acompañamiento con la izquierda y lo hace con movilidad. Un pianista no puede llevar el piano donde quiere, un violinista sí, pero no tiene el mismo poder acústico que tiene el acordeón. Creo que hay miles de razones que lo hacen ser muy particular.
  —El acordeón forma parte de la música popular de muchos países de Europa y a Argentina llegó con la inmigración, así que funciona además como un puente cultural...
  —Es un instrumento que se difundió en todo el mundo y en todo el mundo ingresó por la música popular. Acá llegó por la inmigración principalmente de la italiana, que son los maestros de la construcción del instrumento, donde está la industria y donde se construyen los mejores instrumentos. Y por otro lado hay países que tienen su propio sistema de acordeón, que está adaptado a la cultura y a la música que hacen. Finlandia, Noruega, Suecia tienen un sistema de acordeón que no existe en otro lado, que está organizado de otra forma y que tiene las notas distribuidas de una forma que parece semejante a las de España, Francia, Italia o Portugal, y en realidad es muy diferente. También está muy difundida en América del Sur, pero también en el Norte y en América Central está el acordeón diatónico, lo que en Argentina llaman la verdulera. Es un instrumento muy particular y creo que el suceso viene de su portabilidad.
  —A diferencia de otros instrumentos el acordeón quedó excluido de las obras clásicas, como si fuese un instrumento marginado...
  —Claro porque el acordeón siempre estuvo asociado a lo popular, al folclore, a los medios rurales, y eso en Europa pasó mucho. El acordeón llegó tarde a los conservatorios. Los primeros fueron en Italia y Francia en los años 80, cuando ahí ya existían conservatorios de violín, de piano y de todos los instrumentos clásicos. En Portugal fue más tarde todavía, recién en los años 90 para el estudio más erudito y más en serio. Eso tiene que ver también con algo muy particular que fueron los concursos de acordeón que se hicieron en Europa para traerlo un poco al mundo erudito de la música para aumentar el nivel de ejecución y de competitividad entre los acordeonistas. Ahora ya está más difundido en ese medio erudito, pero porque siempre fue un poco marginado porque venía del área de la música popular. Es todo muy reciente. Inclusive quien patentó el acordeón en París fue Cery Demian en 1829, así que es un instrumento más o menos reciente.
  —Grabaste entre Argentina y Portugal el disco “EnLatinidade” con músicos argentinos y que incluye tangos. ¿Qué conexión encontrás entre la chançon francesa, el tango y el fado?
  —Ese disco tiene músicos de los dos lados del Atlántico. En cuanto al tango es como una pasión que no tiene una forma muy fácil de definir como cuándo y donde llegué a él, pero tengo una pasión entre tres culturas musicales, que son la argentina, la portuguesa y la francesa porque aprendí a tocar en mi infancia. El fado y el tango para mi son dos géneros que a pesar de estar separados por el Atlántico son como hermanos o como primos, porque nacieron más o menos en la misma época, de la misma forma y tienen el mismo tema. Fado viene de Fate, que quiere decir destino, y tiene todos los componentes nostálgicos, trágicos y dramáticos del tango. Eso es curioso y ambos son connotados con la cultura urbana, ambos nacieron en el puerto de una ciudad y por suerte ahora ambos son patrimonio inmaterial de la humanidad de la Unesco.

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