Escenario

Jairo: "Las ganas de cantar no se apagan nunca"

El músico presenta su disco el viernes 17 de septiembre en teatro El Círculo y suma una nueva función el 19 de noviembre. "El artista siempre tiene que estar al borde del precipicio", dijo en diálogo por Zoom con La Capital.

Domingo 12 de Septiembre de 2021

Para tener la respuesta de por qué Jairo es tan enorme como artista basta con verlo hablar con la simpleza que sólo tienen los grandes.

  En una charla por Zoom con Escenario se pudo disfrutar al más esencial Mario González. Sí, el nombre que lo precedió antes del Jairo conocido, el mismo que no sólo compuso junto a Astor Piazzolla, Charles Aznavour, Gilbert Becaud, Horacio Ferrer y María Elena Walsh, sino que además este jueves 16 de septiembre, a las 18, será nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Rosario, la primera distinción de una casa pública de altos estudios que recibe en toda su carrera. Un título que le llega “por su trayectoria en el campo de la cultura y su compromiso permanente con la defensa de la democracia y los derechos humanos”.

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  “Las ganas de cantar no se apagan nunca”, dice el intérprete, compositor y pintor cordobés de 72 años, nacido en Cruz del Eje, que el viernes 17 de septiembre, a las 20.30, presentará su último trabajo “50 años de música” en el teatro El Círculo, en un show que tendrá una segunda función el viernes 19 de noviembre en la misma sala de Laprida y Mendoza.

En ese disco, Jairo canta un puñado de sus tantos clásicos, entre los que se destaca “Milonga del trovador”, “Había una vez” y “Por si tú quieres saber” junto a figuras como Abel Pintos, Eruca Sativa, Juan Carlos Baglietto, Lisandro Aristimuño, Luciano Pereyra, León Gieco, Víctor Heredia, Nahuel Pennisi, Pedro Aznar, Escalandrum, Elena Roger, Raly Barrionuevo, Marcela Morelo y Yaco González, con la producción musical de Lito Vitale. Y adelantó que pronto se vendrá un segundo disco con más artistas invitados y joyitas como “Morir enamorado”, “La balacera”, “Indio toba”, “Carpintería José”, “Es la nostalgia” y “El valle y el volcán”.

Entrevista a Jairo

En el marco de la charla con este diario, Jairo hablará de su próximo disco de canciones nuevas, que es lo último que hizo junto a su amigo Daniel Salzano (fallecido el 24 de diciembre de 2014), autor al que realzó porque logró en su obra algo que el músico siempre estuvo buscando: tener un lenguaje propio. Y, sin dudarlo, lejos de las zonas de confort, enfatizó: “El artista siempre tiene que estar al borde del precipicio”.

Jairo ft. Eruca Sativa & Abel Pintos | Milonga del Trovador (Video Oficial)

  —¿Siempre tenés ganas de cantar?

  —Las ganas de cantar no se apagan nunca. Mirá, la pandemia nos bajó un poco los decibeles, eso, quieras o no, te va minando la moral, y probablemente haya sido uno de los aspectos más negativos, pero cantar para mí es como respirar. Cantar es lo más natural del mundo y he descubierto que tengo la voz mejor, estoy más descansado, todo me sale con mucha más facilidad. En otros tiempos estaba forzando un poco la máquina, pero ahora puedo cantar la canción que cantaba hace 50 años con la misma tonalidad.

 —En plena época del “ya fue”, hoy Jairo es una marca registrada. ¿Qué fue esencial para estar presente en la gente durante tanto tiempo?

  —Lo esencial fue que siempre he demostrado ganas de estar. Los artistas a veces nos dormimos, ¿viste? Tenemos una canción que funciona bien y nos dormimos en los laureles, pero yo creo que hay que insistir siempre, hay que estar alerta y trabajando y buscando cosas y renovando el repertorio. Yo soy compositor de música y he trabajado con muy pocos autores, pero todos me han dado un legado extraordinario. Desde Luis González, con quien comenzamos a componer canciones como “Morir enamorado”, “Es la nostalgia” y otras muy exitosas, pero también compuse sobre textos de María Elena Walsh, Horacio Ferrer, autores franceses como Charles Aznavour, Gilbert Becaud y otros autores renombrados allí en Francia, porque era donde yo vivía y desarrollaba mi trabajo. Pero después en el 87 empezamos a trabajar con Daniel Salzano y tenemos en común que somos los dos cordobeses y coincidimos en esa forma que tenemos los provincianos, de añoranzas, de melancolía y nostalgia, dado que vivíamos lejos y sobre todo porque era complicado porque veníamos de una dictadura militar en la Argentina. Así que había elementos que hacían que los argentinos que vivíamos afuera tuviéramos la tendencia a juntarnos y hablar un poco de la “patrie”, como decía Daniel. Y ahí empezamos a componer y durante 30 años trabajamos juntos; mucho del repertorio de lo que canto en el espectáculo y las del disco de “50 años de música” están extraídas de esa conexión con Daniel Salzano.

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  —¿Se puede decir que del trabajo junto a Salzano, que arranca en “Balacera”, se afirma en “Ferroviario” y de ahí continuó por décadas, surge el otro Jairo?

  —Totalmente, porque lo que logré con él fue lo que deseaba para mi carrera: tener un lenguaje. Y eso lo conseguí con Salzano, él me dio una manera muy personal de expresión, muy particular, es una escritura muy rica, muy poética. En él era una cosa muy común, el escribía la letra de las canciones como escribía los artículos en el diario, no cambiaba mucho, el estilo de él podría ser surrealista o muy urbano pero siempre pintando situaciones y contando historias donde un gran porcentaje de gente podía sentirse reflejada. Y no hay muchos autores de esas características en la Argentina salvo en el tango. Sólo González Tuñón quizá podría ser un pariente lejano de Daniel.

  —¿Esas historias con un lenguaje muy cercano, como lo que ocurre en “Caballo loco” o en “Milagro en el Bar Unión”, es lo que sentiste como propio y te identificaste?

  —Tal cual, incluso yo lo hablaba con Daniel, quien un día me dijo “creo que me estoy metiendo demasiado en tu vida”. Y me pasó con “El acuerdo”, sobre un tema que habla de una separación de bienes, dice “no sé de dónde sacaste que el cuadro de Alonso es tuyo y que a mí me corresponde el de la cabra en los yuyos”. Bueno, yo tengo en mi casa el cuadro de Alonso y el de Luis Tessandori, que es el de la cabra en los yuyos, un cuadro precioso de una cabra en las sierras de Córdoba. Porque él quería que yo expresara algo genuino y que lo pueda expresar como propio, tenía generosidad en ese gesto, siempre fue nuestra relación así. Si él veía que una palabra no resultaba bien en mi voz cantada, él la cambiaba, me decía “esta palabra no te va” y era la única oportunidad que teníamos para cambiar una palabra, porque nosotros componíamos siempre por separado, en realidad nunca nos juntamos para componer canciones porque cuando él vivía en Madrid yo vivía en París; y cuando él se vino a vivir a Córdoba yo me fui a Vicente López , donde vivo ahora. Pero siempre fue una relación epistolar, por fax, por teléfono, o por las redes como ahora. Eso sí, cuando nos juntábamos era para hablar de otras cosas y no de canciones, pero cuando hacíamos canciones no corregíamos nada, ni una coma, ni una nota.

Jairo feat. León Gieco & Víctor Heredia | Milagro en el Bar Unión (Video Oficial)

  —Más allá del estilo hay un compromiso social con las cuestiones populares, que excede desde ya lo partidario, en las que te sentiste reflejado. ¿Esa fue una llave importante para conectar con la gente?

  —Claro, yo creo que gran parte de esa unión, de ese nexo que se ha formado con la gente, que es muy notorio el desarrollo que se dio en los últimos dos o tres años, fue que el público se ha sentido identificado con las palabras y las historias que les contamos en las canciones. “El ferroviario” es una canción de protesta, típica de los años 70, hasta musicalmente parece una canción de protesta por su estructura musical, es una protesta por lo que uno considera que no está bien. “La balacera” es otro caso, que surgió de Daniel cuando leyó un día en el diario que habían matado a un chico que había asaltado un banco con un arma de juguete y lo dejaron tirado en la calle. Y ese tipo de cosas nacen de una realidad, luego vos lo podés presentar de una manera poética, de una manera elegante, pero el hecho está tomado de la realidad y existe.

 —Siempre hiciste homenajes en tus discos, a Piazzolla, a Yupanqui, e incluso hay un disco dedicado al Che...

  —Ese disco nació porque fue un gesto espontáneo de Hamlet Lima Quintana de escribir los textos cuando llegó la noticia de que habían encontrado los restos de Guevara en Bolivia. Lo tomó casi como una misión, incluso cuando lo grabamos, fue con música de Oscar Cardozo Ocampo, una gran obra, maravillosa, y recuerdo que Hamlet muchas veces miraba para arriba y decía “por qué yo tuve que escribir esto, por qué a mí”. Porque había que hablar en primera persona y ponerse en la piel del personaje, he cantado eso y también he cantado poemas de Borges, para mí lo importante está en el hecho artístico y en personajes interesantes, tanto Guevara como Borges.

 —Claro que sí, pero lo que digo es que en esta sociedad tan agrietada, si lo hubieses hecho en este momento ya te hubieran ubicado de un sector político o de otro.

  —No, yo no me hago este tipo de planteamientos, porque te limita. Si yo me limitara a hacer lo que hay que hacer no estaría festejando cincuenta años con la música, eso seguro, sería un tipo de un timbre de voz agradable, de una coloratura reconocible y nada más que eso. Y yo no quiero eso, quiero creer que mi vida es un poco más interesante de eso.

  —Además siempre fuiste alguien que no se resistió a abrirse en lo musical y en los géneros. Tu disco “50 años de música” abre con “Milonga del trovador”, un clásico cantado con Eruca Sativa y Abel Pintos. Esa alquimia que se logra es fuerte y marca que incluso hasta te podés abrir al rock.

  —Lo importantes de este disco es la impronta personal de cada uno de los artistas que participaron. Y en el caso de “Milonga del trovador” es más importante que todas la canciones del disco. Abel Pintos uno sabe cómo canta, con un registro precioso, cuando llega al estribillo es un placer escucharlo pero lo de Eruca tiene un estilo propio, ellos no se basaron en el arreglo original de Astor, que era una milonga lenta con elementos que identifican a Piazzolla. Lula, Brenda y Gabriel dieron su propio impronta al arreglo musical y me hicieron cantar distinto a mí también, y eso es muy importante. Para mí el artista siempre tiene que estar al borde del precipicio, cuando más al borde está mejor va a cantar.

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  —En tu obra conviven los temas viejos con los nuevos y está graficado en la imagen que vos hiciste y que está en el nuevo disco en la que el Jairo joven abrazo al de ahora. ¿Sentís que esa imagen sucede en la vida real?

  —Yo creo que sí, ese dibujo justamente es un símbolo, porque está atrapado en un objeto que puede ser un reloj de bolsillo o una brújula que te marque el paso del tiempo o que te oriente hacia dónde querés ir. Es un buen trabajo de la diseñadora Jimena Díaz Ferreira sobre un autorretrato mío.

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 —Sos un apasionado de la pintura. ¿Es un hobbie o mucho más que eso?

  —No, no lo hago con el rigor que debería hacerlo si se tratara de mi principal profesión. Los artistas tienen generalmente distintos modos de expresión, hay muchos artistas que cantan y pintan, no sólo en la Argentina. Yo empecé a pintar de muy chiquito, porque yo empecé a cantar y dibujar al mismo tiempo. Alguna maestra me detectó en la primaria que tenía algunas condiciones y me orientó por el canto, pero también para hacer el dibujo principal del Cabildo y La casita de Tucumán y ese tipo de cosas (risas). Y cuando llegué a Buenos Aires estudié las dos cosas, canto y arte, y mi padre siempre me decía que estaba seguro que una de las dos iba a ser la más importante para mí y que yo iba a inclinar mi vida hacia una de ellas. Y se inclinó muy temprano por la música, no es que haya relegado a la pintura, pero ocupa menos tiempo, porque esta profesión es mucho más comprometida y complicada de lo que la gente puede ver cuando uno sale en un escenario y en la televisión, tiene muchas cosas.

 —En tus canciones vas pintando situaciones de la vida, de alguna manera conviven las dos pasiones y las dos artes.

—Sobre todo en el período de Salzano son canciones muy cinematográficas. Si decís “te espero en el Bar Unión” es una película, es un corto, son dos personajes solitarios en un bar donde no hay nadie, afuera llueve y el que toca el piano es Dios, nada menos. Todas las canciones tienen eso, y es lo que te permite tener una actitud distinta cuando cantás en el escenario: vos estás contando una historia y el que está sentado en la platea tiene que sentir que vos le estás contando esa historia y debés despertarle el interés por saber cómo termina, aunque conozca la canción, porque se la estás contando y es distinto, estás ahí enfrente y se la estás contando vos.

  —Después de la segunda parte de “50 años de música” llegará un disco de canciones nuevas. ¿Cuál es el concepto de ese trabajo?

  —Es muy diverso, trata de un repertorio, que fue lo último que compusimos con Daniel Salzano, y hay de todo, lo tengo guardado desde entonces. Hay canciones que se identifican conmigo, que coincide con la época en que te conté que él decía que se estaba metiendo mucho conmigo (risas), y es la canción “Recuerdo de París”, que cuenta una historia de amor también muy cinematográfica, mucho Truffau ahí; y otro tema que se llama “Interrogatorio”, que tiene un fondo de protesta, dice “te llevan por delante y te preguntan por todo/ me preguntaron si mi madre se peleaba con mi padre/ si mi hermano se bañaba, se peinaba, se afeitaba/ si en mi casa había tortugas y gallinas/ y si yo era pariente del Jairo que cantaba” (risas).

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Una pasión llamada “Star Wars”

En el medio de la nota con Jairo, la jefa de prensa del artista, la periodista Silvia Ferro, avisa por privado que le insista a Jairo que muestre qué remera lleva puesta para la nota por Zoom con La Capital. Y no era ni más ni menos que uno de los personajes de “Star Wars”. “Me gusta mucho toda la saga de Star Wars, vi la primera película en el 78 en Francia. Yo había llegado a grabar mi primer disco y fui a verla con una pareja española que vivía allá y quería verla en francés. Es una saga cinematográfica, no es una saga literaria como “El Señor de los Anillos”, que marcó muchas generaciones, pero esta es muy cinematográfica y para hacerte seguidor de esta saga tenés que ser un tipo que te guste el cine, que no solamente te guste la lectura, son dos cosas totalmente distintas”. Pero si hay un dato que sorprende es cuando se le pregunta cuántas veces vio la primera película de la saga: “Fuimos al cine con mis hijos en Madrid, para que ellos la vean, y la vimos 14, 15 veces seguidas”, recuerda con un llamativo entusiasmo, y contará que no sólo tiene toda la filmografía sino que también colecciona objetos y diccionarios. “Me parece que Star Wars es una saga de ciencia ficción que es bastante terrenal. El espacio no debe ser como pintan en la película, y la ciencia ficción me pareció siempre interesante como estilo en la literatura, más allá de que yo he sido más proclive a otro tipo de literatura”, concluyó Jairo.

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