Escenario

Jafar Panahi, el director que sigue rodando a pesar de las prohibiciones

En "3 rostros", el cineasta iraní recorre cientos de kilómetros junto a una conocida actriz para atender el pedido de ayuda de una adolescente.

Jueves 27 de Diciembre de 2018

equipo. Jafar Panahi junto a la actriz que lo acompañó hasta una remota zona del norte de su país de la que eran oriundos sus padres y abuelos.

El director iraní Jafar Panahi sigue en estado de arresto, sin poder abandonar su país y con la prohibición de filmar. Sin embargo encuentra la forma de hacerlo y de hacer llegar sus películas a varios festivales internacionales. Su último trabajo es "3 rostros", que se estrena hoy en Rosario, en el que narra una historia de solidaridad y empatía, además de mostrar el interior profundo de Irán y en compañía de tres artistas que se interpretan a sí mismas.

El filme comienza con una famosa actriz iraní que recibe el inquietante video de una joven pidiendo su ayuda para escapar de su conservadora familia. Asustada por no saber si es una manipulación o un auténtico llamado de auxilio, le pedirá intervención a su amigo el director de cine Jafar Panahi. Juntos, emprenderán camino hacia la aldea de la chica en las remotas montañas del noroeste del país, una zona donde las tradiciones más ancestrales continúan rigiendo la vida local.

Frente a su situación personal, la opción de Panahi hasta el momento había sido filmar en interiores de su casa ("Esto no es una película", Oso de Oro en el Festival de Berlín), o a bordo de un taxi ("Taxi Teherán", Oso de Plata en el Festival de Berlín) o cualquier espacio privado alejado de miradas indiscretas y posibles controles policiales. En "3 rostros" decidió salir de los espacios cerrados y lanzarse a un road movie.

Fue por "Taxi Teherán" que Panahi comenzó a tener problemas en su país. Debido a la película, el cineasta fue arrestado y pasó tres meses en la cárcel antes de que recibiera la sentencia de 20 años de prohibición laboral y seis años de prisión, ya que "Taxi Teherán", según se afirmó, difundía propaganda contra el gobierno. Pero a través de una complicada serie de eventos, Panahi logró salir de la sentencia de prisión y trabajar para evitar la prohibición laboral y el arresto domiciliario.

En "Esto no es una película" retrata su propia vida bajo arresto durante la filmación. La película fue llevada desde Irán hasta Cannes en interior de una memoria USB escondida dentro de una torta de cumpleaños. Fue exhibida en el festival francés y luego en el Festival de Cine de Nueva York, entre otros como el Festival de Cine de Varsovia.

"3 rostros" comienza con un video casero grabado con un celular y sin gran calidad, por una joven que intenta con su mensaje obtener la ayuda de una célebre actriz iraní, a cargo de Behnaz Jafari. No se sabe de qué manera la adolescente obtuvo su número de teléfono, pero allí le cuenta que en su casa, de un pequeño pueblo del norte del país, le prohibieron imaginar una carrera profesional y le dice que si no la ayuda está dispuesta a quitarse la vida.

Intrigada y preocupada, Behnaz Jafari se pone en contacto con Jafar Panahi y deciden dirigirse a la aldea cerca de la frontera con Azerbaiyán para averiguar qué es lo que realmente está sucediendo, si las imágenes que recibió son un reales o si se trata de una obra de ficción.

Ahí es donde los espectadores se encuentran con la tercera cara a las que alude el título del filme. Se trata de Shahrzad quien, sin embargo, solo aparece como una silueta. Antes de la Revolución iraní, ella era una actriz famosa que aún se conoce en el Irán actual. A finales de la década de 1970, se le prohibió actuar en películas y en la actualidad la ex diva vive sola en un área remota del país.

Panahi decidió filmar en los pueblos reales en los que vivieron sus padres y abuelos. Junto a actriz, el director recorre cientos de kilómetros para descubrir la identidad de la adolescente y la realidad o no de esas impresionantes imágenes, además de un recorrido por la forma de vida las comunidades en áreas rurales de Irán con sus tradiciones y situaciones en las que sobrevuela el humor.

El director iraní no pudo estar presente en el estreno mundial de su película en Cannes, ya que a la prohibición de filmar se suma la de viajar, algo que no pudo concretarse a pesar de la intervención de los organizadores del festival. Es por eso que el asiento reservado para Farhadi en el estreno quedó vacío, a pesar de lo cual recibió un cerrado aplauso.


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