Escenario

Jack Johnson, Fatboy Slim y Phoenix brillaron en un festival "para la story"

Durante el fin de semana, el rock, la electrónica y la psicodelia se apoderaron del Club Ciudad de Buenos Aires ante más de 50 mil personas.

Martes 14 de Noviembre de 2017

(Enviada especial). - Con una propuesta ecléctica y multisensorial, el Personal Fest brindó una nueva edición el sábado y el domingo en dos jornadas llenas de música, psicodelia y una propuesta interactiva con brillantes presentaciones en sus 4 escenarios en el Club Ciudad de Buenos Aires.

   Durante sus dos días, el festival reunió a más de 50 bandas nacionales e internacionales y una concurrencia récord: más de 50 mil personas. Además, fue seguido vía streaming por más de 1 millón 200 mil personas a través de www.personalfest.com.ar y la app del festival.

Hashtag. Cómo bien lo dice su lema, "un fest para la story", todo estaba seteado para exprimir la tecnología al máximo, como el Boomerang y otras aplicaciones que puedan ser subidas a las historias de Instagram. Conectados a través de la pulsera interactiva, los asistentes pudieron disfrutar de las distintas opciones lúdicas, activaciones sociales y tecnológicas: una experiencia multisensorial única de principio a fin, donde el público es protagonista. Un cine 4D, un karaoke y hasta lentes de realidad virtual fueron algunas de las propuestas. Además, un pelotero, un toro mecánico y un pato de hule gigante que navegaba por el lago ubicado en el centro del predio, desplegaron una fiesta visual que se fusionaba con la naturaleza y la gastronomía de autor.

Día uno. El rock fue protagonista del primer día del Personal Fest con Jack Johnson y las bandas norteamericanas Paramore y SOJA, la española La Mala Rodríguez y las nacionales Illya Kuryaki & The Vaderramas (en su último show como banda integrada por un tiempo), Turf y Estelares entre más de 25 artistas en escena.

   La Mala Rodríguez, artista de Sevilla encendió el escenario con un outfit rojo y desafió al público a su propuesta hiphopera. "¿Dónde están las brujas?", preguntó la artista haciendo referencia a su último álbum. Sexy y atrevida, la morocha que centra sus letras en la crítica social y el feminismo brilló con "Quien manda". Con una propuesta despojada, La Mala cantó sin banda, sólo con un DJ y dos bailarinas.

   La estrella de la noche fue Hayley Williams, la frontman de Paramore que sacudió a miles de fans con su punkrock alternativo y su make up emulando lágrimas con purpurina. La banda que comenzó en el ambiente under llegó al mainstream de manera inmediata gracias a sus miles de adeptos, esos mismo que años atrás se volcaban por NOFX. Al fin del show, las chicas de ojos delineados, labios violetas y stickers en la cara se estaban yendo cuando apareció él en escena: el gran Jack Johnson con su guitarra y un "Buenas noches" en español que generó la efusión del público. Luego de 3 años de su última presentación en la Argentina, cerró la primera noche ante el público que disfrutó de su música melódica y acústica. En un show que duró cerca de 2 horas, y un repaso de más de 20 temas, el artista nacido en Hawaii lució su look descontracturado y cantó sus clásicos hits, "Sitting Waiting", "Wishing", "Banana", "Upside Down" y compartió con su público un inmenso show íntimo.

Lujuria en el Domo

"Eso que la música me da es todo lo que quiero", recitaba Poncho, el trio integrado por el DJ y productor Javier Zuker, Leandro Lopatín (ex guitarrista de Turf) y Fabián Picciano. Mientras el grupo repasaba su último álbum "Joya", el ritmo se apoderaba de los cuerpos que se acercaron al Domo: un ambiente más selecto para aquellos que prefieren un código de estética visual más techno. Y donde el mate no forma parte del plan.

Día dos. El DJ inglés Fatboy Slim dio un potente final electrónico a la segunda jornada del festival. Phoenix, cautivó al público con un final increíble de su frontman, Thomas Mars, caminando entre la gente y Los Fabulosos Cadillacs completaron el cierre del día dos con su poderoso rock en escena y los clásicos de siempre.

   Phoenix fue, sin dudas, el show más festivo. Es que cuando la impronta francesa se adueña del escenario no hay quien la pare. El quinteto de la ciudad de Versalles liderado por Thomas Mars dio una lección de indie rock acompañado por su particular estética, con los colores del arcoiris en alto. El viaje comenzó con "J-Boy" de su último álbum "Ti Amo" aunque el show alcanzó el clímax con el hit "Lisztomania", del disco que los consagró, "Wolfgang Amadeus Phoenix". Cerró con "Ti Amo Di Piu" y su líder Thomas Mars, caminando entre el público que lo sostenía en el aire.

   Más tarde fue el turno de Los Fabulosos Cadillacs, la banda liderada por Vicentico, hizo saltar a los fanáticos repasando los clásicos temas "El León", "Vasos Vacíos", "Matador", "Mal Bicho" y cerrando su show con "Yo no me sentaría en tu mesa" (con el cierre de la versión del el Himno Nacional tocado por su bajista Flavio Cianciarullo).

   Además, el festival tuvo como bonus track tres presentaciones por día de Fuerza Bruta, con su artística experimental e innovadora en un escenario especialmente montado para sus espectaculares performances.

   La banda inglesa PJ Harvey se presentó más temprano con un show muy esperado por sus fanáticos. Su voz indiscutiblemente audaz y potente, cautivo con un tono dark y melanco.

   El final del festival fue con las bandejas en manos del DJ británico Fatboy Slim, quien despertó el espíritu de sus adeptos y los llevó por un viaje intergaláctico con su reconocida propuesta de música electrónica, combinada con hip hop y rock. Brindó un show imponente con un free style de más de una hora y media donde repasó sus hits y remixó bases en vivo de White Stripes, Bruno Mars, Gorillaz, Santana y James Brown, entre otros. Con una producción audiovisual impactante, el DJ manejó los climas con exactitud y animó a las almas a unirse en un baile salvaje.

   El Personal Fest nos recuerda que en un universo cegado por la imagen, el estrés y los almas aprisionadas por la rutina, ahí está ella: la música. Los ritmos que caotizan y estallan, liberan y sanan. Mientras, las luces se apagan cuando el último vuelo de la madrugada aterriza en Aeroparque.

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