Escenario

Iván Noble asegura que "los buenos perdieron"

Bajo el sol en un crudo día de invierno en Rosario, Iván Noble toma un café y asegura: “Cuando te llevás bien con tu soledad, compartir el pote de helado es complicado”.

Sábado 29 de Junio de 2013

Bajo el sol en un crudo día de invierno en Rosario, Iván Noble toma un café y asegura: “Cuando te llevás bien con tu soledad, compartir el pote de helado es complicado”. El ex líder de Caballeros de la Quema recorre su etapa solista tanto en el ámbito musical como en el personal, ya que cuenta que no volvió a estar en pareja después de su separación con Julieta Ortega y que está profundamente enamorado del hijo de ambos, Benito. Luego de recorrer todo el país con la presentación de su último material discográfico, “La parte de los ángeles”, Iván Noble llega a Rosario con su nuevo show “Historia clínica” donde hará un recorrido por sus nueve discos. La cita es hoy a las 21 en el teatro La Comedia (Mitre y Cda Ricardone).

   —¿Cómo va a ser el show que traes a Rosario?

   —Le puse “Historia clínica” para resumir tantos años de canciones. El primer disco de Caballeros se editó en el 93 así que se cumple 20 años redondos. No soy muy amigo de los aniversarios pero me dieron ganas de hacer un resumen personal y elegir dos o tres canciones de cada disco que grabé (fueron 5 con Caballeros y 4 solistas). Elegí las que mejor me quedaban, algunas no las escuchaba desde hacía quince años así que tuve que volver aprenderlas. Es un show transpirado, muy eléctrico y tiene una sección acústica en el medio.

   —¿Hace 20 años te hubieras imaginado este presente?

   —Cuando arranqué era un estudiante de sociología avanzado y bastante aplicado, estaba en cuarto año. El disco que salió en el 93 fue la coartada perfecta para dejar la facultad, que venía haciendo con pocas ganas. Los Caballeros empezaron como cualquier banda del colegio para tener que hacer algo los fines de semana, con la que aprendí todo lo que sé de este oficio.

   —¿Qué sentiste cuando tu canción “Avanti morocha” sonó en la asunción de la presidenta?

   —Las canciones tienen destinos muy inciertos. A partir de una identificación política, algunos odiarán la canción y otros se enamorarán de vuelta. Pero yo trato de estar al margen de eso. Como autor agradezco que una canción mía sea tan popular y sea histórica. Porque dentro de 20 años cuando sea abuelo y mis nietos miren una asunción presidencial con una canción que hizo el abuelo, supongo que les va a gustar.

   —¿Cómo ves la Argentina actual que se rige por la polarización de opiniones y donde algunos artistas tienen miedo de opinar?

   —¿Por qué miedo? Yo en su momento, hice una consideración de que no estaba de acuerdo con la gente que decía que esto es una dictadura, simplemente porque yo de pendejo la viví. Creo que estamos viviendo una realidad muy compleja. Y me tiene un poco aburrido, creo que empequeñece la discusión profunda y se pierde el trazo fino que es lo que importa en política. Desde la brocha gorda se terminan diciendo tonterías de ambos lados. Pero no estoy pendiente, soy de esos tipos que en los diarios se dedican a leer sólo deportes.

   —Las rubias siguen esperando una canción. ¿La morocha es más representativa de la Argentina?

   —(risas) Fue una casualidad, se la dediqué a una novia morocha que tenía en su momento y lo bien que hice en abandonarla, ahora está casada con un guardaparques en España. Pero no tengo nada en contra de las rubias, muy por el contrario.

   —¿En qué te cambió la vida tu hijo Benito?

   —Creo que me volvió un mejor tipo, más sensible y menos egoísta. Me “hermoseó” la vida. Por suerte tengo muy buena relación con mi ex mujer así que no tenemos el típico régimen de visitas porque yo viajo mucho pero estoy mucho con él. Además, no volví a tener pareja. Cuando te llevás bien con tu soledad, compartir el pote de helado es complicado. Y cuando tenés un hijo del cual estás profundamente enamorado tampoco tenés tanto apuro en llenar el casillero del amor. Yo soy mi propio amo de casa, aunque ahora que pienso no limpio ni cocino. Pero hago las compras, pago las cuentas, llevo a mi hijo al colegio, voy a la reunión de padres...

   —¿El estereotipo de rockero rebelde anti sistema pasó de moda?

   —Es una tontería que está muy bien ejercer a los 20 años pero a los 40, ¿fuera de qué sistema vas a estar? A los cuarenta y pico te das cuenta que sos un cantante y no asustás a nadie, que tus canciones se venden y se compran. La guerra terminó, los buenos perdieron y las canciones seguirán.

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