Escenario

Intenso show del Chaqueño Palavecino acompañado por sus fieles seguidores

El artista presentó en el teatro El Círculo parte de su último disco, "33", con el que celebra más de tres décadas de ascendente carrera

Lunes 16 de Abril de 2018

El Chaqueño Palavecino presentó parte del repertorio de su nuevo disco y clásicos que la gente esperaba. Con "33" y el recital que ofreció el sábado en el teatro El Círculo, Palavecino celebra más de tres décadas de una vertiginosa y ascendente carrera forjada desde su lugar de origen.

El público que lo acompañó durante el show estuvo compuesto por los fieles seguidores que lo acompañan desde su primera visita a Rosario, aquel espectáculo de 1998 en este mismo teatro luego de obtener ese año su primera distinción en Cosquín.

"Soñaba con ser", la que inicia el triple disco, fue la elegida para el arranque de un extenso recital de casi tres horas con treinta y cuatro canciones que conformaron a todos. El tema tiene la pluma de Orlando Vera Cruz y describe el periplo desde sus tiempos de colectivero-cantor y es un tributo de un gaucho santafesino a un gaucho salteño.

Lo secundaron diez músicos con instrumentación que mostró sonidos del Chaco Salteño: una línea de tres violines, cuatro guitarras, fuelles, bajo y bombo. El teatro, a diferencia de los festivales, permitió apreciar los desempeños individuales y la brillante puesta audiovisual.

El carismático bombisto Pascual Toledo pasó al frente en "Gatito pa' Don Lucas". Todavía sin saludar, dejó su guitarra, se relajó con mano en el bolsillo y dedicó la chamarrita "Dejando huellas" a Puerto Gaboto y al autor Rufino Conde, oriundo de esa localidad santafesina. La escena se complementó con paisajes isleros.

Con "Mate dulce, mate amargo", le pasó algo extraño. El tema le pareció corto y decidió repetirlo para poner énfasis en el mensaje, "disfrutar cada momento de la vida", refiriendo a que lo estaba grabando cuando falleció Yuyo Montes, uno de los autores.

Cantó varias canciones nuevas que no están en su repertorio durante los festivales, con imágenes que rotaron paisajes salteños y tramos de su historia artística.

En "Huellando ausencia", sumó nostalgia con imágenes del terreno de su infancia, caballos y paisanos del lugar. Y después de cantar doce temas, se dedicó a saludar.

"Te amo, mi amor...", le lanzó una espectadora. Lo piropearon toda la noche y él las provocaba despertando pasiones en las señoras del público. Toda la noche leyó carteles con mensajes de cariño y algo más.

Con las primeras chacareras, una pareja con pilchas gauchas se animó a bailar en los pasillos del teatro y con las zambas el público agitó sus pañuelos mientras alternaba clásicos con nuevas canciones.

En las pausas, contó anécdotas de los músicos, de los que están y de algunos que se fueron. "Uno cambió de religión y se fue diciendo que tocar folclore era pecaminoso", bromeó.

Saludó especialmente a un grupo de brasileños, recordando que durante una gira por su país ensayaba "Aquella noche de tu partida", con una interpretación donde lució Juan Alzugaray fraseando con el acordeón.

Tuvo un discurso cordial al referirse a las mujeres, cuidando el lenguaje para no herir la sensibilidad de nadie y evitar las críticas que recibió en otras ocasiones. "Ramillete de flores para las mujeres", dijo en la mitad de la zamba "Ahogarse en miel".

Siempre tuvo espacio para mencionar a los autores y contar la historia de las canciones. Antes de "Cantorcito del pago", recordó a uno de sus hermanos mayores, autor de la letra, a quien describió como "luchador, familiero, bueno, de esos tipos que sirven para todo".

Luego se instaló en ritmos litoraleños rescatando la fiesta chaqueña de San Pantaleón que se cuenta en "Cabalgata de la fe" y pidiendo otro sapucay en "Puerto Tirol", donde volvió a lucirse en el fuelle Juan Alzugaray.

Siguió con un set romántico y luego uno de chacareras del Chaco Salteño, sumando coplas populares. Cuando ya había sumado treinta temas, se tomó un respiro para presentar a los músicos, cediendo generosa y afectuosamente un espacio para cada uno.

Cerca del final invitó al cantor surero Adrián Maggi para un breve recitado con firme tono patriótico en el centro del tema "A don Amancio" y buscó terminar encendiendo a las damas con "Amor salvaje". Para el cierre eligió "Luna de Tartagal", incluida en el nuevo disco.

Luego de 34 años de trayectoria, el Chaqueño sigue ocupando un sitio de privilegio, conserva su popularidad y es uno de los artistas más convocantes del folclore argentino.

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