Escenario

Humor breve, de Instagram al teatro

Fran Gómez y Nachito Saralegui reúnen más de 400 mil seguidores. Sus videos son la base del show que presentan el jueves

Domingo 01 de Abril de 2018

Ni Facebook ni YouTube ni blog: Instagram. Fran Gómez y Nachito Saralegui pertenecen a una generación de jóvenes comediantes que eligen la popular red social para difundir su trabajo, videos con sketches de apenas 60 segundos. La dupla platense apela a las parodias y diferentes personajes presentados como breves unitarios para hacer reír a los más de 400 mil seguidores que reúnen entre ambos. El resultado se podrá ver en "Flashando secuencia", el show que presentarán el jueves próximo, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

Ignacio, de 25 años, y Fran, de 24, se conocieron hace casi dos años y mientras grababan los videos, descubrieron el potencial de algunas ideas para mostrarlas en vivo. Casi un año después comenzaron con los shows y ahora llegan a Rosario en una gira que además incluye a Santa Fe y Córdoba. "Empezamos haciendo stand up y después nos pusimos a hacer sketches. El espectáculo no tiene nada de stand up y eso es lo que lo diferencia del resto de los espectáculos que hay hoy en día de gente de redes, que no es ni mejor ni peor, solo distinto. Hacemos parodias y sketches situacionales con los personajes que usamos en los videos y lo intercalamos con comerciales falsos", adelantó Ignacio.

Cada uno con su grupo había incursionado con contenidos que subían a YouTube, pero poco a poco Instagram, una de las redes de mayor crecimiento y a la cual suelen migrar usuarios que antes usaban Facebook, fue ganando terreno como soporte de su trabajo. "Instagram es para gente de entre 18 y 30 años y los mayores están en Facebook o YouTube. Instagram es viral entre los jóvenes pero cada vez más se están acercando más personas y otras generaciones y creo que es cuestión de tiempo. Pero no creo que YouTube y Facebook mueran porque son las redes madre, pero claramente está de moda Instagram", consideró Saralegui.

El humorista dijo que "es algo medio extraño" saber que hay 200 mil personas siguiendo sus publicaciones, pero aseguró que "para eso sirve el teatro, para ver físicamente a la gente y decir es real y no bots". Aunque reconoce que el objetivo es sostener esa cifra, dijo que el juicio inmediato "es un arma de doble filo porque puede ser para bien o para mal".

¿Cómo evalúan el resultado?

—Lo que tienen las redes sociales es que si las primeras cinco personas te ponen "este video es malísimo, sos un forro", es tendencia para el resto de la gente que va a comentar. Ya te marcan el camino y hay gente que como quiere pertenecer dice "si te ponen en forro, yo también te pongo en forro por las dudas" o "si te ponen genio yo también pongo genio por las dudas". Eso es algo que marca la tendencia de los primeros 10 ó 15 comentarios. Si esos comentarios son negativos, por más que del 16 al 100 les gustó el video, van a comentar negativo.

—¿Por qué?

—Porque quieren pertenecer y porque no quieren quedar mal y no quieren ser antipopulares. Obviamente cuando tenés comentarios buenos se hace una bola de nieve donde es más difícil que haya comentarios malos, pero hay mucha susceptibililidad y en el humor se cuestiona mucho todo. Lo que tienen las redes es que tu público te va eligiendo: los que nos siguen es porque vieron los videos los gustaron y pueden estar"quien nos sigue y no les gusta nada y nos sigue para putearnos, porque hay gente que se dedica a eso (risas).

—Pero todo este trabajo también es para pertenecer...

—Sí, lógico, Hay que ir adaptándose y haciendo cosas, Hay veces que terminamos adaptando un poco el contenido para que funcione. Igualmente tratamos de hacer lo que nos divierte a nosotros. En las redes sociales está esto de pertenecer que en realidad es así en la vida. Todos quieren pertenecer, caer bien, tener amigos. Y las redes sociales es así, pero en vez de con un humano de carne y hueso es con una cuenta (risas).

—Hay una migración de usuarios de Facebook a Instagram. ¿Qué ventaja tiene Instagram, una red en la que el impacto depende de una imagen y no de la palabra?

—Creo que la gente va migrando primero porque es una red social enteramente de teléfonos celulares, en la que no hay computadoras. Es más individual, personal. Acá estoy yo aquí y ahora, soy este, subo esta historia, estoy haciendo esto, me fijo qué está haciendo el resto. Facebook por ahí entrás y tenés un estado de una persona escrita hace tres o cuatro horas; Twitter hace dos o tres horas, pero Instagram te dice qué está haciendo esta persona en este momento. Es un poco raro, un poco cínico y un poco turbio por qué la gente quiere saber todo el tiempo qué está haciendo todo el mundo (risas) Pero no nos podemos quejar porque lo utilizamos como una herramienta y le sacamos una ventaja.

—¿Cambió la idea de privacidad y exponer la vida privada, aunque sea de una edición de la vida privada?

—También es muy personal, está la posibilidad de elegir quién puede ver tu contenido, quienes pueden ver y comentar las historias. Dentro de ese mundillo de mostrar un poco la vida de uno hay ciertas barreras que podés crear. Es decir muestro, pero hasta acá.

—¿Sirve como una forma de comunicar?

—Sí, es una forma de comunicar y llega a números gigantescos. De hecho hay cada vez más publicidad clásica en redes sociales. Las marcas más grandes del mundo están invirtiendo más en redes que en televisión, radio o diarios. Un ejemplo claro es el programa de Guido Kaczka. El lleva a gente de redes para que transmitan en vivo el programa y ahí te das cuenta que están tratando de captar un público que por sí solo no va a mirar televisión de aire, que va a llegar al canal a través de un vivo de Instagram. Está teniendo su poder y su fuerza y poniendo un poco incómodos a los medios tradicionales.

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