Escenario

"Humo", tocados por el fuego

La pieza se estrena hoy, a las 21, en La Sonrisa de Beckett (Entre Ríos 1051).

Sábado 08 de Septiembre de 2018

Los actores Leandro Doti y Mauro Lemaire y la actriz Paula Luraschi evocan el under de los 80 con "Humo", una pieza que estrenan hoy, a las 21, en La Sonrisa de Beckett (Entre Ríos 1051). Lemaire, también director de la propuesta, explicó cómo es este espectáculo para el cual se inspiraron en "Vagones transportan humo", el libro de Alejandro Urdapilleta, uno de los referentes de la escena teatral de los 80.

"Humo", explicó Lamaire "es un viaje a través de los textos de Alejandro Urdapilleta, tomando su impronta artística y el espíritu de la época de los 80 como inspiración. La obra se construye y articula como un espectáculo original y actual que revisa y se nutre de aquel estallido expresivo. Es locura, experimentación, risa, soledad y rebeldía", afirmó.

—¿Por qué decidieron hacer este trabajo específicamente sobre Urdapilleta y sobre este libro?

—Urdapilleta es un referente teatral y literario. Su prolijidad en el caos escénico y su capacidad de ahondarse en emociones tan profundas como ridículas siempre han producido admiración. Y desde lo literario se trasmite lo mismo. Su recopilación en "Vagones transportan humo" es un regalo para cualquier actor. Allí Alejandro hace uso libre de su imaginación desmedida llevándonos por todas las emociones y los rincones. Desde el infinito cosmos hasta la soledad de un grano de maíz, "Vagones..." se transforma en un material inevitable de morder, de investigar. Y finalmente nos atrevimos a hacerlo.

—¿Qué les produce la época o el momento histórico en que se desarrolló el trabajo de Urdapilleta?

—Nostalgia. Curiosidad. En nuestra investigación encontramos muchas entrevistas que hablan sobre aquellos tiempos como algo que sencillamente se dio después de tanta represión. Que fue una unión de los artista con el público. Una celebración desmedida en el ejercicio de la libertad. No vivimos la dictadura ni los 80, pero hoy por hoy, en esta aparente libertad sigue habiendo restricciones conceptuales, económicas, prejuiciosas, y "Humo" quiere inspirarse en aquel espíritu para romper las restricciones con las que nosotros nos encontramos ahora, con esta situación, como jóvenes teatristas. Aquella época, aunque no la pudimos vivir, nos produce, desde los relatos, pura inspiración.

—¿Qué queda de ese trabajo, cómo se proyecta y quienes son los herederos?

—En la investigación de entrevistas y documentales nos encontramos, justamente, que de aquello solo ha quedado un reflejo. Fue una conjunción de muchísimas líneas sociales que estallaron en un mismo punto, y ese punto fue incandescente. Pero ningún fuego tan potente dura para siempre. Quienes participaron, artistas y público, ya no están. No como personas físicas, sino como agentes de rebeldía, de celebración. Ya no está la situación social que permitió aquello, ya todo cambió. Para bien o para mal, ha cambiado. Y es imposible de reproducir. Por eso no lo intentamos. Solo intentamos inspirarnos en aquel fuego y, como jóvenes ansiosos de crear en libertad, ubicarnos donde nos corresponde frente a nuestros maestros. Ellos fueron el fuego. Nosotros somos el humo.

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