Escenario

"Hoy lo único que exige la gente es un buen espectáculo y divertirse"

“Hoy la gente no se cuestiona si sos transformista o no. Lo único que quiere es ver un buen show y divertirse”. Y eso es lo que promete el actor Marcelo Ponzio con “Desbordada de talento”, la propuesta con la cual debuta hoy, a las 22, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223.

Sábado 09 de Febrero de 2008

“Hoy la gente no se cuestiona si sos transformista o no. Lo único que quiere es ver un buen show y divertirse”. Y eso es lo que promete el actor Marcelo Ponzio con “Desbordada de talento”, la propuesta con la cual debuta hoy, a las 22, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223. Ponzio esgrime como garantía de calidad del show sus 23 años de experiencia sobre las tablas. Pero luego de integrar durante nueve años el elenco de la obra anterior, “Desbordadas”, el desafío es mayor. Con excepción de las coreografías, además de su trabajo en escena y de coordinar la actividad de un equipo de 18 personas, fue el responsable de la idea, la producción, el vestuario, la escenografía, los textos y la dirección general del espectáculo.
  —¿Qué va a encontrar el público en “Desbordada de talento”?
  —Es un show cómico y musical, hay sketches y muchas más coreografías, además de clásicos como “All That Jazz”, “Chicago” o “Cabaret”; hay una galería de personajes como Susana Giménez, Liza Minelli, divas de la televisión y de Hollywood. Carlos Gómez hará un personaje sorpresa que interactúa con el de Susana Giménez. Hay dos personajes nuevos. Uno es una nena que hace un monólogo, y también un cuadro sobre Christina Aguilera que es cómico. Sobre todo es un espectáculo apto para todo público. Hay quienes tienen el problema de no saber con quien dejar a los chicos. Bueno, acá pueden llevarlos porque no hay malas palabras ni cosas obscenas. Está todo muy cuidado y es para toda la familia. Estoy con diez bailarines y Carlos Gómez como actor invitado.
  —¿Qué pasó con el grupo de “Desbordadas”?
  —El grupo se disolvió. Gustavo Sosa sigue trabajando pero decidió dejar el grupo y Leonardo Ronco decidió no hacer más transformismo. Hará actuación, pero no en este rubro. Al principio estuvimos en el bar Rojo, con Juan Pablo Geretto; después con Mariquena del Prado, o sea Horacio Sansivero, y en el 99 empezamos a hacer “Desbordadas”.
  —¿Qué te provoca ser el único responsable del show a partir de ahora?
  —Este año cumplo 23 años de transformismo. Es una gran responsabilidad. No estoy nervioso ni nada parecido, pero sí me siento muy responsable por todo.
  —¿Cuál es el límite entre una imitación o una parodia en el transformismo?
  —Estás en una línea muy delgada. Tenés que tener un muy buen paso como para no errarle. Te pueden entender mal o se puede caer en el ridículo. Aprendés a evitarlo con la experiencia y la observación. Me lleva meses armar un show y crear un personaje. Siempre estoy estudiando y buscando el detalle de la persona que voy a imitar, cómo ríe, cómo se mueve. Llega un punto en que las cosas se unen para formar el espectáculo.
  —¿Qué condiciones reúnen personas como Susana Giménez o Liza Minelli para convertirse en íconos?
  —Primero, yo apunto a lo popular, como en su momento fue Silvia Süller, que no es una diva o una estrella de Hollywood, pero fue popular; o Beatriz Olave, la mamá de Rodrigo; era polémica, hablaba en todos lados. Por ahí no es necesario buscar una diva o una estrella de Hollywood, si no lo que la gente recuerda más.
  —¿Existe el riesgo de que te repitas?
  —No. Este año, por ejemplo, hago las tres versiones de Liza Minelli que hice hasta ahora. Ese tipo de personaje no cansa. Es una imagen muy fuerte; con el sketch de Susana Giménez, hablamos de actualidad con el personaje de Carlos Gómez, y se hace distinto. Podría llegar a cansar un cuadro de Marilyn Monroe si la hago todos los años. Por eso este año incluyo dos personajes nuevos. Me lleva muchos meses armar un espectáculo; lo estudio desde el maquillaje y el vestuario, teniendo en cuenta que a veces tenemos dos minutos entre tema y tema para cambiarnos desde los zapatos hasta la peluca.
  —¿Vas a hacer personajes masculinos?
  —Los iba a incorporar este año, pero lo dejé para cuando volvamos a mediados de año con el espectáculo.
  —¿Qué permitió que un show con transformismo hoy pueda ser visto sin recaudo y en una sala del circuito comercial?
  —Creo que la gente tenía un tabú. El transformista es un actor. En este caso está interpretando, como lo hace con cualquier otro personaje sólo que hacemos mujeres. Divertimos, imitamos o emocionamos como cualquier otro actor cómico. Creo que descubrieron que el transformismo es otra veta de la actuación. Hoy la gente no te pone en tela de juicio si sos transformista o no. Lo único que quiere es un ver un buen show y divertirse.

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