Escenario

"Historia y Filosofía", el show de las ideas y el pensamiento

Felipe Pigna y Darío Sztajnszrajber proponen una charla sin solemnidad sobre las teorías de los mayores pensadores de los últimos 2.500 años, de Platón a Foucault.

Sábado 02 de Abril de 2016

Historia y filosofía, juntas pero no revueltas, tratadas a dúo, con el oficio de dos profesores apasionados: Felipe Pigna y Darío Sztajnszrajber. En efecto, el dueto llega a Rosario para presentar "Historia y Filosofía, 5 pensadores en su tiempo", el jueves próximo en el teatro El Círculo. Ambos escritores, con profusa presencia en proyectos televisivos, radiales y medios gráficos, están familiarizados con auditorios y teatros, convocando multitudes, siempre bajo el formato "divulgación". Por lo tanto, se trata de una propuesta que se atreve a presentar hechos históricos, ideas, corrientes de pensamientos complejos en pocos minutos y comprensibles para un público que llega inquieto y receptivo, pero que no necesariamente cuenta con las "competencias" para entender autores como Platón, San Agustín, Descartes, Niezstche y Foucault, los cinco pensadores que serán explicados en la propuesta.

"Me sigo sorprendiendo", contó Felipe Pigna en una entrevista que concedió a Escenario, junto a Darío Sztajnszrajber, en su casa del barrio porteño de Caballito. "Tomamos al teatro como auditorio, un lugar de encuentro, y renunciamos al adorno en la escena", aportan. Y es cierto, en el escenario Felipe y Darío sólo se ayudan con una mesa y dos sillas.

No hay adornos, pero el teatro constituye una atmósfera que no se puede soslayar...

Felipe: Sí claro, a pesar de la austeridad desde ya que se trata de una puesta. El público aporta lo suyo, se ríe, aplaude, y también aporte silencios profundos.

—Son pocos minutos por autor, ¿hay un desafío en el sentido de que ese pequeño tramo tenga concordancia con la obra real del autor?

Darío: Mostramos dos disciplinas, historia y filosofía. Cada una desde su lugar, luego el público enlaza, elabora. No somos afectos a entregar las cosas masticadas al público

Felipe: Por caso, si estamos hablando de "La República" de Platón es la propia gente la que tiene que hacer el vínculo con la actualidad, y no nosotros. Por ahí la gente se ríe de una situación de hace dos mil años, lo relaciona con el presente, pero nosotros no lo subrayamos especialmente. Darío y yo tenemos gran experiencia como docentes y el mayor logro sucede cuando el alumno completa una idea, arma un propio concepto. En el teatro sucede algo parecido.

—¿Cómo definen el formato "divulgación"?

Felipe: Es claro que en veinte minutos por filósofo no es posible desarrollar toda una teoría: se trata de disparadores, y que luego el que nos viene a ver salga y siga estudiando al autor que más le gustó. Nosotros ofrecemos los tips emblemáticos de cada filósofo. Como en el caso de Platón, por ejemplo, nos metemos a desarmar una expresión popular, "amor platónico", un expresión peyorativa, que en todo caso sintetiza cierto desprecio por las ideas.

¿Cómo interviene el momento político actual en la escucha del público, su estado de ánimo?

Felipe: Vemos que la gente está con necesidad de escuchar, se trata de un público inteligente, que disfruta que les tiremos las cosas hasta ahí; y en un punto nos agradece que no le bajemos línea, algo que no hacemos.

Darío: Yo veo un deseo (en el público) de alejarse de las lecturas empresariales que dominan en muchos espacios públicos, la cuestión de la ganancia, la productividad, el pragmatismo; el público nuestro se toma un tiempo entendido como pérdida de tiempo, que en verdad lo usa para pensar las ambigüedades y contradicciones de esos paradigmas productivistas que dominan en nuestra cultura.

Felipe: Solemos cerrar las presentaciones con una reivindicación de la idea de pensar, algo que está cancelado en los grandes medios de comunicación que justamente trabajan por el camino contrario.

—El público que seguramente llenará el teatro El Círculo pertenece a esa mítica clase media argentina, dinámica, cambiante, controvertida. ¿Qué se puede decir de la clase media argentina hoy?

Felipe: Como dijo (Arturo) Jauretche, se trata de una clase muy interesante. Valiosa y también denostada a la vez. Hay que recordar que acá triunfaron Nietzsche, Lacan, las películas de Bergman y de Woody Allen, algo que por supuesto no sucede en otros lugares del mundo. Luego también es denostada por ciertas actitudes. Pero se trata de un conglomerado diverso, heterogéneo.

Darío: Público muy diverso, docentes, chicos, personas mayores, incluso algunos que se caen de la clase media y que hacen un gran esfuerzo. De nuestra parte hacemos un esfuerzo por poner las entradas a un valor accesible (para el teatro El Círculo, desde 180 pesos).

—Se debate sobre qué es la clase media, cuál es su perspectiva política ideológica dominante: con su voto, en algún momento orientó a la Argentina a experiencias políticas progresistas, pero ahora condujo a la Argentina hacia la derecha, a Macri. ¿Qué clase media los ve a ustedes?

Felipe: La definiría como clase media progresista, aunque la palabra "progresista" es muy compleja (risas)

Darío: Me parece demasiado lineal decir que "la clase media nos llevó a Macri"; sin el voto de vastos sectores populares no es posible constituir una mayoría arriba del 50 por ciento en la Argentina, sino seríamos un país rico. De la clase media, justamente por estar en el medio, está todo el tiempo tratando de comprender sus propios límites, por arriba y por abajo, hasta dónde. Supone una búsqueda.

—¿Comprender la filosofía y la historia nos debería ayudar a marcar líneas principales para luego entender la política, lo cotidiano?

Felipe: ¿Debería? (risas)

Darío: Son dos disciplinas -filosofía e historia- que van a las perspectivas de los problemas, pero no entregan respuestas en la coyuntura. A veces nos llaman para dar opinión sobre la coyuntura y no es lo nuestro.

Felipe: Yo diría que la base ideológica queda dicha a través de las dos disciplinas, que son un aporte parcial a la comprensión de la realidad. Pero luego está la cuestión del deseo, o sea que se quiera escuchar, y darle pelota.

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