Escenario

Herrero: "Un acorde bien hecho es revolucionario"

La intérprete cuenta cómo es cantar en tiempos de resistencia. Y habla de su disco con temas de Fito. Hoy actúa en Lavardén

Sábado 16 de Junio de 2018

La Negra Herrero canta como vive. Siente que todo se hace cada vez más difícil, que los tiempos políticos no acompañan este transcurrir de la Argentina, que se puede festejar una alegría como la media sanción de la ley de despenalización del aborto, pero hay mucho más por hacer. "Música con todos" se titula el ciclo que hoy, a las 21.30, la tiene como protagonista en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Allí estará acompañada por Pedro Rossi en voz y guitarra, Ariel Naón en contrabajo y Mariano Agustoni en teclados. Lo suyo, se sabe, es jugársela por esa música que sale de las tripas, que tiene identidad, poesía, historia y mensaje. "Ante tanta embestida de música barata, hacer un acorde bien hecho es un acto absolutamente revolucionario y testimonial", le dijo a Escenario con voz quebrada, pero que no se rompe.

   Liliana Herrero ama actuar en sus ciudades queridas. La intérprete entrerriana oriunda de Villaguay, que hoy vive en Buenos Aires, disfruta cada vez que sale a cantar al interior. El jueves lo hizo en Córdoba, ayer en Río Cuarto y hoy lo hará en Rosario, una ciudad en la que residió durante décadas, en cuyo lapso construyó lazos afectivos de por vida. Uno de esas amistades eternas fue Fito, de cuya obra se nutrirá su próximo trabajo de estudio. "Hace mucho que no voy a Rosario, agradezco a Alejandro Tejeda y Chiqui González que me han invitado, pero se ha hecho difícil, tantas cosas se complicaron en estos años", dice Herrero en el amanecer de una entrevista con Escenario en la que habló del rechazo a la carrera del éxito, del poco interés que le genera ser reconocida, y de cómo levantar la voz entre los claroscuros de la grieta.

   —Jorge Fandermole, en "Canto versos", dice "qué más hacer en esta tierra incendiada sino cantar". ¿Es la única que queda o en estos tiempos el rol del artista debería ir un poco más allá?

   —Cantar es fundamental. No, al contrario, si se trata de la esperanza, para citar a otro poeta, Armando Tejada Gómez en una zamba que "más vale esperar cantando". Esa frase de Fandermole tiene un sentido similar, yo en lo personal siento que no alcanza con cantar, aunque el acto de cantar es un acto testimonial extraordinario, pero también hay que realizar otras cosas que a cada uno le parezca que son convenientes para estos tiempos.

   —¿Te conmovió la aprobación en Diputados de la ley de despenalización del aborto?

   —Me pareció muy conmovedor. Creo que es un día para celebrar, aunque sea una media sanción, que no es poco, y después me parece que la presencia de gente en la calle esperando un debate en el Congreso de la Nación, como el del jueves o los que se vienen, debería ser una exigencia de cada uno de nosotros. Porque es evidente que la presencia de los cuerpos reclamando este tipo de resoluciones son fundamentales. Imagino que los diputados sabían perfectamente lo que estaba pasando en la calle, porque eran miles de personas, y eso es muy importante.

   —¿Se impone que la posición ideológica sea parte de la canción o hay otras maneras de resistir y hacer política con lo que uno hace?

   —Yo no creo que sea una cosa u otra, cada uno en su tarea artística resuelve el modo en que quiere interrogar, intervenir y hablar sobre un territorio y los problemas de ese territorio. Yo trato de ser lo menos literal posible, no me parece que el escenario deba ser una tribuna política en un sentido partidario, pero en el sentido de la política como una voluntad de transformación de las cosas me parece que sí, en ese sentido es político. Pero uno no sube a un escenario para arengar a alguien, sin embargo uno deja un testimonio, un acorde bien hecho también es testimonial ante la embestida de música barata que estamos escuchando últimamente.

   —Y mirá que hay mucha de esa música actualmente.

   —Por eso digo, que ante la embestida de eso, que no desaparece de los medios evidentemente, hacer un acorde bien hecho es un acto absolutamente revolucionario y testimonial.

   —¿Es un hecho que en septiembre empezás a grabar un nuevo disco con canciones de Fito Páez al que titularás "Ruta 9"?

   —En principio estoy ensayando y estoy grabando para ir a estudios con suerte y viento a favor y si este país lo permite, porque el dólar ya está en 28. Se va a hacer un disco hecho exclusivamente con canciones de Fito Páez, yo me tomé un arco que va desde "Del 63", de 1984, a "Rey Sol", de 2000. Y yo, como un título absolutamente provisorio que a mí me sirve para ordenarme y organizar un poco qué es lo que quiero relatar, porque un disco es una narración, me pareció que "Ruta 9" era un concepto interesante porque es el deambular por esa ruta que conecta Buenos Aires a Rosario y de Rosario a Buenos Aires. Y la hicimos mucho y la seguimos recorriendo muchísimo tanto Fito, como yo, como Horacio González, mi marido, como mi hija, y es un modo en el cual yo pensé ampararme bajo ese concepto mientras estoy intentando formular ese disco. Puede que ese no sea el título, que mute y pase a llamarse de otra manera, siempre aparecen otros títulos, pero por ahora me sirvió como recurso para seguir trabajando y seguir pensando.

   —¿Teniendo en cuenta que el repertorio de Fito es vasto, apuntaste más a los temas folclóricos?

   —No, no es folclórico el disco, son canciones de Fito y un recuerdo y una memoria de una amistad, eso es lo que yo quiero señalar. Fito tiene muchos temas con ritmos folclóricos, pero yo no quisiera grabar temas que ya he grabado, como es el caso de "Parte del aire", que lo grabé en "Litoral" con uno de los mejores músicos de Latinoamérica, como es Hugo Fattorusso y quiero dejar esa versión. Ahora estoy eligiendo temas de Fito grabados que nunca canté, esa sería la idea.

   —La Negra Sosa caló hondo en los jóvenes cuando en los 80 se codeó con el rock. ¿Teniendo en cuenta que vos sos folclore y tango, pero también sos rock, tu ADN es esa mixtura?

   —En realidad yo tengo una tradición que es el folclore, sin duda, pero no he dejado de dialogar, de interrogar y de cantar tango, como el material que acompaña el disco "Imposible", que es "Tres tangos errantes", y después he cantado canciones, he conversado con muchos géneros, aunque los géneros no existen, pero hay una relación y préstamo cultural con uno y otro que es muy interesante.

   —Hoy sos una artista reconocida y valorada.¿Sentís que te llegó a tiempo o un poco tarde ese reconocimiento?

   —Uno busca el reconocimiento pero no es lo fundamental, lo fundamental es la música. Lo fundamental es qué es lo que uno puede hacer con un legado magnífico, una memoria musical y poética de este país que es maravillosa, no sé si es tarde o temprano, si existe tal reconocimiento, si es mucho o es poco, no puedo pensar en esos términos. Yo tengo que tratar de construir un grupo de músicos con los que trabajo, diagramar una comunidad libre, emancipada, preciosa que puede pensar un legado magnífico que tienen estos pueblos. En realidad, eso es lo que a mí me mueve fundamentalmente cuando me siento a hacer música, o prepararla o tocarla en los escenarios. Qué sé yo si existe el reconocimiento. El reconocimiento del mercado o las compañías del disco poco me importan, lo que vale es el disfrute de amigos y de personas que conozco, eso me alegra infinitamente, pero no estoy pensando en lo otro todo el tiempo. No me gusta, el mundo se ha transformado en una carrera al éxito, y yo rechazo esa palabra.

   —Lo que quiero decir es que ya la gente identifica tu voz quebrada, tu canto y tu mensaje. Y eso se logra a través de mucho tiempo, dedicación y trabajo.

   —Ah, en eso sí estamos de acuerdo, y eso es trabajo y mucha pasión también, mucha alegría.

   —Salir al escenario a hacer lo que uno ama es una bendición, entiendo, es como estar en un estado de gracia. Pero más allá de ese placer, a qué le tenés miedo cuando salís a cantar?

   —En el momento de salir a tocar siento todos los temores del mundo, pero también al mismo tiempo he aprendido con los años que el error es muy interesante y a veces te permite pensar ahí mismo, en tiempo real, otra cosa. Ojalá siempre tenga esa iluminación del error. Muchas veces me avergüenzo del error y muchas veces de ese error sale algo precioso en el escenario. Están todos los miedos pero al mismo tiempo está la dicha de que en el transcurrir del horizonte sonoro que uno traza, puede aparecer un momento novedoso en el concierto.

   —Una cosa es estar en la grieta de este país y otra cosa es sentirse en un pozo. ¿Hay salida, vez que hay una luz después del túnel?

   —No sabría decirte, creo que estamos en muy serios problemas económicos y de toda índole, cultural, sin duda. Creo que estamos muy en problemas y hay una desorganización y un desamparo cultural y económico extraordinario. Al mismo tiempo han destruido proyectos maravillosos, como fue la Biblioteca Nacional de Horacio González, eso es una desolación hoy día, es una desolación total y está lejos de lo que Horacio hizo durante su dirección. A veces pienso en esas cosas y me entristece mucho. Y pienso que tal vez, algún día, aunque yo no lo vea, esto se revertirá, pero va a costar mucho levantar este hueco y este pozo profundo en el que estamos y hemos caído.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario