Escenario

"He visto a imitadores de Piazzolla que hacen el ridículo"

El bandoneonista Dino Saluzzi, uno de los más prestigiosos del país, dijo que está convencido que la música es una forma de "emancipación".

Viernes 01 de Febrero de 2019

Dino Saluzzi, expresión por excelencia del bandoneón, aseguró que el modo en que Astor Piazzolla ejecutaba el instrumento era "único" y que "hay músicos que hacen el ridículo en el afán (fallido) por imitarlo". "Nunca toqué con el estilo de Piazzolla simplemente porque no hay otro como él. Si tratás de tocar así es algo muy riesgoso. He visto a algunos que intentaron hacerlo: hicieron el ridículo", afirmó el artista que actúa hoy en Buenos Aires.

"Un artista no se compra en un almacén ni en una farmacia. Ni aunque me esforzara, yo no puedo tocar como (Aníbal) Troilo, como (Julio) Ahumada, como Pedro (Laurenz)... Simplemente no se puede aunque toques las mismas notas. Piazzolla, en ese sentido, fue único", dijo.

Con orígenes en el folclore, Saluzzi, de 84 años, integró la Orquesta de Alfredo Gobbi en el tiempo dorado del tango. Luego, en especial desde su disco "Kultrum" (1983), consolidó un camino lejos del gesto percusivo de esas especies, que le abrió camino en el exterior.

Saluzzi afirmó que la música debe asumirse como "una forma de emancipación", personal y colectiva, y aseguró que existe un patrimonio cultural "amenazado y en riesgo", que "la Argentina no puede darse el lujo de tirarlo a la basura" convirtiendo al arte en "un campo de disputa o en un campeonato".

El músico, de 84 años, constituye una figura singular de la tradición musical argentina y una de las más reconocidas en el plano internacional y está al mando de un quinteto, que integran también los miembros de su familia José María (guitarra), Félix (saxo, clarinete), Matías (bajo) y Jorge Savelón (percusión).

"La música, bien concebida, es un instrumento para la emancipación, para el libre pensamiento. Artista es quien te hace ver cosas que no has podido ver. Esa es la liberación. Si no, no hay arte. No hay arte en la mera repetición", sentenció.

"Tengo 84 años y qué necesidad tengo de andar promocionando que voy a tocar como si fuera un mono de circo. Debería ser simplemente una costumbre. Claro que sé que hay gente que no tiene posibilidades de acceder, que hay toda una política que impide ese acceso y yo ante esa realidad sólo puedo sentir dolor", reflexionó.

"Ciriaco Ortiz fue el primer emancipador del bandoneón. Escuchás «La Cumparsita» como la tocó el y lo notás: nadie más lo había tocado así. Esa huella está amenazada. Un país no puede darse el lujo de tirar todo a la basura. Acá hay autores como Argentino Galván, Martín Darré, Lucio Demare que están borrados", reflexionó.

"Si tocás así -lanza mientras toca una frase musical con la inflexión propia de la escuela de Osvaldo Pugliese- es porque no entendiste". Y enseguida despliega las mismas notas interpretadas, esta vez sin golpe, con un desarrollo personal.

Uno de los presentes en el ensayo le recuerda que una vez, al modo de una provocación, había afirmado que en la Argentina ya no tenía con quien tocar una zamba. Saluzzi retomó la idea, con menos ánimo confrontativo. "Lo que ha cambiado, a raíz de lo que ha pasado con la cultura argentina, es la manera de sentir. Nosotros hoy sentimos en forma mecánica".

"Lo que yo quiero decir a esta altura lo quiero decir con música", repitió y ofreció una armonización de terceras que evocan la introducción de "Nostalgias santiagueñas", de los Hermanos Abalos. "¿Si lo nuestro representa una forma de resistencia? Nosotros no queremos inducir a nadie. Pero sí tenemos una conciencia de lo que es mejor, a través del sufrimiento. Somos gente modesta, pobre, que hace y respeta su música. Y estamos convencidos que hay una única revolución posible: y es la revolución interior. En esa revolución está la música", concluyó.

Existe un patrimonio cultural "amenazado y en riesgo" que "Argentina no puede tirar a la basura", dijo Saluzzi.

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