Escenario

"Hay que contar historias pensando en qué formato las ve el espectador"

"Limbo" es la primera miniserie web argentino-española, disponible gratuitamente. Se estrena el lunes en Playz, la plataforma de la RTVE.

Miércoles 27 de Junio de 2018

"Limbo" pide pista y promete algo interesante a partir de una mixtura de géneros y su apuesta a poner el foco en los nuevos formatos. Esta serie web de suspenso, que gira sobre la historia de una española y un argentino que se contactan por videollamada, tiene toques sobrenaturales y está contada íntegramente a través de las pantallas de las computadoras y celulares. La ficción podrá verse desde este lunes en Playz, que es la plataforma de contenidos digitales de Radio Televisión Española (RTVE). La miniserie desarrollada directamente para la web y disponible de forma gratuita también en Argentina, está compuesta por ocho episodios de 7 minutos y es la primera producción de este formato en toda Latinoamérica elaborada con España.

Con producción de la argentina Cruz del Sur CINE y la española Aquí y Allí Films, "Limbo" está escrita por Nicolás Britos ("Kryptonita", "El muerto cuenta su historia") y dirigida por Fabián Forte ("La corporación", "Socios por accidente"). Contada desde el punto de vista de diferentes pantallas, la trama gira alrededor de Lidia (la española Ingrid García Jonsson) y Wally (el argentino Demián Salomón), a quienes se suma el actor español Eloy Azorín.

"Limbo" saca provecho de los recursos tecnológicos que habilitan la comunicación en la actualidad y los utiliza para introducir al espectador en un universo de apariencia paranormal. Lidia compró la casa en la sierra de Madrid que pertenecía a Wally antes de que regresara a vivir a Argentina y se pone en contacto con él por internet para preguntarle por la llave de la puerta de una habitación a la que no puede acceder.

Con el correr de las videollamadas, mensajes y correos, comienzan a enamorarse, pero todo cambiará de tono cuando ella afirma que puede escuchar a otras personas que parecen habitar la casa en secreto y que Wally incluso luego puede ver a través de su pantalla.

Esa vivienda, ubicada ficcionalmente en Madrid pero situada en realidad en Buenos Aires, donde se grabó íntegramente la serie en enero pasado, funciona como "el cuarto personaje de la trama" para el director Fabián Forte. "La búsqueda fue crear una historia inquietante teniendo como base la comunicación vía Skype", afirmó Forte en entrevista con Télam, quien conversó también acerca de los desafíos de narrar una historia contada a través de las videollamadas y de las particularidades del formato serie web.

—¿Cuáles fueron los desafíos de que todo lo que ve el espectador sea como a través de una pantalla?

—Como realizador fueron muchos los desafíos. Al leer el guión pude entender que gran parte del trabajo consistía en una sólida posproducción que reconstruya las pantallas de cada personaje. Cada computadora nos cuenta cómo son Wally y Lidia a través de sus escritorios, los programas que utilizan, la forma de redactar los mensajes, el titubear del cursor. Todo eso, narrado con exactitud en el guión, debíamos construirlo en post, y se requería obviamente una construcción metódica de las acciones a grabar y de muchos detalles.

—Esa propuesta tampoco te daba mucha libertad con respecto a la puesta de cámara.

—La historia debía ser contada en primera persona, a través de las cámaras de sus dispositivos, sus notebooks, sus celulares, por lo cual yo no tenía la posibilidad de crear una puesta de cámara en tercera persona. Cada plano era coherente si se pensaba que el punto de vista era la cámara de sus notebooks; debía ser precisa porque también muchas acciones de cada escena dependían de dónde estaba ubicada la computadora del personaje y qué se veía de la casa en ese momento según esta ubicación. Los encuadres no debían parecer composiciones pictóricas sino un marco casual en donde el personaje dejaba su computadora.

—¿Cómo trabajaron en el rodaje con Ingrid y Demián para dar verosimilitud a esa conexión virtual?

—Tuvimos la posibilidad de ensayar una semana. Primero repasamos cada capítulo y corregíamos textos o sumábamos otros, siempre teniendo en mente el objetivo de que la charla sea clara y verdadera. Pasada esta instancia utilizamos el Skype y cada uno en un cuarto distinto repasaba cada capítulo. En el rodaje, ya en la locación, el desafío fue crear un sistema en donde ellos pudieran grabarse simultáneamente para que la charla sea fluida. Cada escena se grabó simultáneamente, y cada actor se veía en un monitor sujeto por debajo de la cámara.

—¿Cómo emularon el tipo de imagen que producen las cámaras de las computadoras o teléfonos?

—No utilizamos las cámaras de las notebooks pues necesitábamos trabajar en un formato fuerte para poder emitir la serie y tener control de la calidad. Pensamos en cómo debíamos rodar y de qué manera cada plano luzca como una cámara de computadora o de celular, y creo que logramos controlar eso. Por ejemplo, Lidia toma la cámara como si fuese su notebook, pero detrás de ella sosteniendo esa cámara estaba el director de fotografía (Mariano Suárez), el foquista y el resto del equipo.

—¿Cómo ves el desarrollo de cine de género en Argentina?

—Desde hace varios años que creció en cantidad y en calidad. Hay grandes películas de género realizadas en estos últimos años, de realizadores con mucho oficio en la materia. Hay mucho apoyo entre los que hacemos género y entendemos que debemos seguir creciendo y realizando historias propias y diversas, con la intención de seguir convenciendo a las grandes audiencias.

—¿Qué te interesó del formato serie web?

—Como narradores audiovisuales creo que debemos experimentar las nuevas posibilidades que nos abre la tecnología y poder desarrollarnos en diversos terrenos narrativos. Creo que los nuevos formatos nos dan la posibilidad de contar historias pensando en las maneras en que esa historia será vista por el espectador. Junto a Nicolás Britos y Mario Levit (productor de la serie) nunca dejamos de ver y pensar que la serie, en muchos casos, sería vista a través de pequeñas pantallas como los celulares.

Limbo trailer



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