Escenario

Guns 'N Roses pasó por Rosario con un torbellino de canciones imbatibles del hard rock

El grupo liderado por Axl Rose actuó anoche en Metropolitano. Si bien los años han dejado su huella en la voz y en el físico, el cantante se las ingenió para revalidar chapa de líder y de ínterprete, y se puso a los rosarinos en el bolsillo. Durante un show que duró más de dos horas y media la banda combinó canciones de su último trabajo "Chinnese Domacracy" con los clásicos de "Appettite for destructtions" y "Use your Illusion I y II".

Martes 11 de Octubre de 2011

El paso de los años y los cambios de formación que diluyeron lo que tal vez hoy podría denominarse como una leyenda viva del rock, no hicieron mella para que un puñado de canciones imbatibles siguan siendo consideradas con el rango de clásicos. Y eso fue lo que se comprobó anoche, en el salón Metropolitano durante la primera, y por ahora única, presentación de Guns 'N Roses en la Cuna de la Bandera. El grupo liderado por Axel Roses, único miembro orginal de la banda nacida en Los Angeles hace más de 20 años, haciendo honor a un ritual que ellos mismos impusieron en esta Latin American Tour, subió al escenario exactamente a la medianoche entre el lunes y el martes, casi dos horas después de lo anunciado.

Así y todo, la demora y el intenso calor que inundó la sala, no amendrentaron a los fans. Y así fue que una de las bandas de rock más importantes de fines de los 80 y principio de los 90, pisó por primera vez Rosario y coronó un show de más de dos horas y media con fuegos artificiales, papel picado a discreción y miles de corazones contentos. 

La apertura, coronada por una soberbia puesta en escena y un escenario impactante, dominado en ese momento por luces rojas, fue para "Chinnesse Democracy", tema que da nombre al último disco de la banda aparecido un par de años atrás. Pero ya se sabe que Axl no es ningún tonto, y sin perder el ritmo arremetió con tres temazos del disco que los colocó  en los primeros lugares de los gustos rockeros argentinos. 

Sin pausas sonaron "Welcome to the Jungle", "Its so easy" y "Mr. Brownstone" y Axl demostró que está en buena forma, aunque esa voz tan particular (quizás una mezcla entre Kur Cubain y Janis Joplin) que tiene ya evidencie el paso de los años. Tras ese set demoledor, la banda siguió con temas del último disco.

Uno de los más festejados por el público, y uno de los que mejor sonó, fue "Sorry". Rose nunca mencionó la palabra "Rosario" y sólo le habló a la gente para un lacónico "Gracias" o para presentar a sus músicos en forma intercalada con los temas.

Los años o vaya uno a saber qué, hizo que Rose deje el algún momento de cada tema a su banda tocando sola, especialmente en los solos de guitarra. El cantante se iba y volvía del tablado en forma permanente, quizás para recuperar algo de aliento. A veces aparecía con un sombrero distinto. Otro momento fuerte fue cuando tocaron el cover de Paul Mc Cartney, "Live and Let Die", muy festejado por el público y en donde los efectos de pirotecnia tuvieron más preponderancia por sobre la música.

La falta de diálogo entre el cantante y la audencia fue suplantado con los constantes desplazamientos hacia las dos puntas del escenario, donde allí sí Roses derrechó algo de simpatía y no dudaba en ponerse en pose para que os fans al pie del escenario lo fotografíen. También hubo por parte del lider y uno de sus guitarristas saludos, a través de una de las puertas de emergencia que dan hacia el parque Scalabrini Ortiz y que estaba parcialmente abierta. Allí, sobre la vereda del parque, un grupo de admiradores que no pudieron entrar al recital recibieron cálidas de muestras de cariño del frontman y de uno de sus músicos, quien causó un gran revuelo al bajarse del escenario y acercarse hasta esa abertura para que pudieran verlo mejor desde afuera. 

Los Guns voliveron a levantar a la gente con otro tema inoxidable de "Appetite for Destruction", "Sweet Child of Mine". Notable la performance de la banda en esta canció, inc luido el vocalista La ausencia de Slash, el violero original, no se notó y los solos y riffs salieron calcados, aunque anoche hayan sido interpretados por dos guitarras. A medida que avanzaba el show, Roses le dio pie a sus tres guitarristas para que se lucieran, cada uno con un tema distinto, mientras él iba a recuperar fuerzas al costado del escenario. Notable la versión incendiaria de "The Pink Panther" ejecutada por el violero Bomblefoot y la de "Babba O' Riley (de The Who), a cargo del Dizzy Reed, a cargo de los teclados. 

Otra sorpresa. Un tramo de "Another Brick in the Wall", de Pink Floyd, reversionada y coroneada por la multitud, sonó tan impactante como la original. Después llegaron momento bien arriba con "Riff Raff", de AC/DC, y "Crazy Train", otro rock and roll de aquellos en el Rose no encontró su punto. Quizás una de las canciones más deslucidas de la noche haya sido  "You Cout be mine", de la película Terminator II. Un temazo, pero que se transformó en una bola de ruido.

Para el final llegaron "Knocking on Heavens Door", el clásico de Dylan en perfecta sintonía con la gente, "Patiente" y "Paradise City", con más pirotecnia y papel picado. Todos contentos, ya bien entrada la madrugada.  

 

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