Escenario

Guillermo del Toro: "Hollywood es la fábrica de mitos"

El director mexicano habló con escenario sobre "la forma del agua", el filme que se estrena el jueves en argentina. "Mi carrera consistió en tomar íconos y transformarlos", dijo

Domingo 18 de Febrero de 2018

Hoy es el hombre más buscado de Hollywood, y no faltan los que se le acercan buscando uno de los famosos abrazos con los que el Gordo expresa su afecto de la manera más latina posible. Por más que su ritmo de trabajo en estos días sea simplemente demencial, el director mexicano Guillermo del Toro responde con el mismo entusiasmo de siempre.

Es que aunque gracias a "La forma del agua", la película que el jueves próximo se estrena en los cines argentinos, se haya colocado al frente de quienes aspiran a llevarse el Oscar al mejor director (ganó en enero el Globo de Oro), en el fondo el nativo de Guadalajara sigue siendo el mismo que llegó al Festival de Miami en 1993 con su primera película, "Cronos", que con Federico Luppi en uno de los papeles principales ya se podían ver muchas de las cosas que con el paso de los años fueron convirtiéndose en su marca. A los 53 años, con barba y algunos kilos de más no ha perdido nada de su esencia, por más que hoy tenga suficiente poder como para dirigir lo que más le guste.

¿Dirías que "La forma del agua" es un nuevo comienzo para vos?

—No sé muy bien qué es, pero es algo nuevo. A mis 53 años me detuve y me propuse hacer cosas en esta película que no hubiera hecho antes. Mi intención, absolutamente deliberada, fue tratar de crear algo diferente, y me parece que eso se ve en la película. Puede parecer que es algo que logré naturalmente, pero "La forma del agua" es mucho más precisa que mis otras películas. Concretarla como yo quería fue algo muy difícil, porque es a la vez un musical, un thriller, una comedia, una carta de amor al cine y sin embargo cuando la ves, parece una sola pieza. Es una síntesis de todo lo que he hecho antes, pero es nuevo. Las nueve películas que hice previamente reciclaron mi mitología infantil, pero esta es la primera vez que hablo como un adulto.

¿O sea que ha sido el resultado de una evolución?

—Sí. Todo empezó cuando yo era un niño, pero se ha ido transformando con el tiempo. Cuando tenía 6 años vi "El monstruo de la Laguna Negra" y me quedé muy impactado con la imagen de Julia Adams nadando por sobre donde estaba la criatura. Tanta belleza me sacudió, y recuerdo que pensé en ese momento que ansiaba que se quedaran juntos. Pero claro que en el filme eso no ocurre y de la forma en la que entendí yo aquella película, la criatura terminaba convirtiéndose en la víctima. A medida que fu creciendo vi a las criaturas como símbolos, como figuras espirituales, casi sagradas por su perfección. Y eso es lo que he estado haciendo en mis películas. Yo suelo decir que no hago horror, que hago un género muy extraño que me pertenece. Tomo imágenes de otros géneros y las uso para construir fábulas. Esta misma historia podría haber sido contada de una manera tradicional, desde la perspectiva del héroe, el hombre con el arma que captura a la criatura y salva a la chica de sus garras. Pero yo elegí contar lo mismo entrando por la puerta de servicio, desde la mirada de la gente que limpia los lavabos y saca la basura, que son los que pueden sentir simpatía por esta criatura. Y cuando lleva a la chica en sus brazos, es una imagen hermosa. Toda mi carrera ha consistido en tomar íconos y transformarlos. Yo estoy convencido de que es posible contar de otra manera la historia de Napoleón y la batalla de Waterloo, haciéndolo desde la perspectiva del hombre que plancha los pantalones de Napoleón. Si fuera así, me interesaría intentarlo.

¿Qué fue lo que viste en Sally Hawkins para que fuera la protagonista de su película?

—Más allá de las dimensiones de la película que esté filmando, yo siempre me veo a mí mismo como un realizador independiente, porque no dependo de la realidad. Existo en mi propio mundo. Y allí, Sally Hawkins es una gran estrella. Nunca le presto atención a las carreras de los actores, ni al aspecto comercial del cine. Sólo le hago caso a lo que veo en la gente. Vi a Sally por primera vez en una serie de la BBC, "Fingersmith", en la que ella se enamoraba de otra mujer en la época victoriana. Me impactó su conexión romántica en esa historia, porque fue absolutamente natural. El error es pensar que los grandes actores son los que brillan al decir sus parlamentos, pero los buenos de verdad saben escuchar y también mirar. Encontrar a una actriz que pueda mirar y escuchar es difícil. Yo sabía que el papel no iba a tener parlamentos porque lo primero que hace el amor es dejarte sin palabras. No quería que fuese una película que hablara sobre el amor. Quería que tratara sobre aquello que comparten el amor y el cine. Como cuando ella dice, a través de señales "cada vez que el me ve no se da cuenta que no estoy completa". Eso es el amor. Algunos actores tienen oficio y otros tienen energía. Sally es de estas últimas. Ella es muy tímida en la vida real. Nunca participa en eventos y muy raramente habla con la gente. ¿Sabes por qué? Porque cobra vida frente a la cámara. Y eso es algo que me fascina.

¿Creés que si alguien que no te conoce ve "La forma del agua" se daría cuenta que el director es latino?

—Absolutamente. Simplemente la coexistencia de lo extraordinario con lo ordinario de manera completamente cotidiana, eso exclusivamente puede venir de una cultura como la latina. O sea, la existencia lado a lado de un dios acuático del Amazonas al que lo mantienen en una tina de un departamento es completamente parte de la imaginación latinoamericana. La idea de que vas a discutir cómo fue tu contacto físico con esa criatura con una amiga a mitad del pasillo, eso sólo puede suceder en una película creada por un latino. Y los dioses. Es curiosísimo, porque la criatura del Lago Negro en su origen fue inspirada por Gabriel Figueroa, el fotógrafo mexicano, contándole a un productor norteamericano que en el Amazonas hay una leyenda sobre un hombre-pez. Ese es el origen de la película de Universal.

¿Haciendo "La forma del agua" descubriste territorios nuevos que te gustaría explorar aún más? Por ejemplo, hacer una historia de amor donde no haya un elemento fantástico.

Puede ser que sí. La verdad es que no hay una agenda específica cuando te asomas a una historia. Haces lo que quieres hacer. Si tú consideras por un momento que en mi filmografía existen películas de cámara tan pequeñas como "El espinazo del diablo" o películas tan espectaculares como "Pacific Rim", ahí mismo, en esas 10 películas hay ya un rango enorme. Pero el rango no te lo planteas como una meta sino que surge del proceso que tienes con cada proyecto. Ahora, ¿es posible que haga una película sin elementos fantásticos? Puede ser, pero aún ahí habría algunos elementos de diseño, de imagen, de tono, que tendría que ver con las otras películas.

Le ganaste en el Globo de Oro a Steven Spielberg, a Ridley Scott... ¿Cómo te hace sentir lo de triunfar por sobre tus ídolos de toda la vida?

—Bueno, eso es un poco surrealista, porque sigo siendo alguien que nació en una provincia de México, que creció viendo cine en una sala de provincia, y eso nunca se pierde de alguna manera. También tengo claro que todos ellos vienen de lugares que no eran la patria del cine, que para bien o para mal, como espectáculo, como gran ensoñación, será siempre Hollywood. No es el único cine que se hace ni es el único cine que hay que ver, pero es el cine que consideramos con mayúsculas. Es la fábrica de mitos.

¿Sentís que estás en una competencia?

—La mayoría de los momentos no. Porque ya llevo en esto 25 años y creo que he tenido satisfacciones muy grandes. No tengo urgencias de nada más que de que la película conecte con el público y entable una conversación en esta temporada de premios. Es decir, cuando las películas se discuten eso ya es un gran paso. Realmente es como un show de premios en el que los competidores son tan variados? es un caballo de raza hermosa que compite con un pony y con un percherón gigante; no puedes comparar. Son cosas tan diferentes entre sí que realmente lo discutes, sí, pero aprendes a no preocuparte. Además, yo tengo 53 años, y a esta edad ya no soy competitivo en una manera juvenil, pues un poco he aprendido. Pero sí lo soy en el sentido de posicionar a tu película con el público en una temporada bastante aglomerada de grandes historias.

¿Cuánto le dedicás a las dos casas museo en las que guardás todas tus posesiones?

—Le puse mucha atención durante 5 o 6 años. Ahora no es que haya dejado de coleccionar, acabo de adquirir algunas obras hace unos meses, pero lo hago a una velocidad infinitamente menor, lo hago únicamente si sé dónde van a ir, si tengo un espacio concreto donde voy a poner la obra. Ha habido una evolución.

—Con toda la atención que estás recibiendo hoy en día de Hollywood, ¿hay lugar para un regreso al cine en castellano para vos?

—La cosa es terminar de escribir una historia que sea apta para eso. Porque, por ejemplo, "El laberinto del fauno", "El espinazo?" o "Cronos" no podrían existir en inglés. Entonces esa es la gran diferencia. Todavía no termino de escribir un guión en español que me satisfaga. Tengo una historia ahí atorada, desde hace años, que se llama "Plata" y no logro cerrarlo todavía.

—¿Y cómo es el proceso, cuándo sabés que tenés que volver a un guión?

—Es encontrarle la vuelta. Un día alguien me dio la historia de "La forma del agua", la tuve muchas décadas, pero la clave vino en 2011, durante un desayuno con Daniel Kraus, que me dice: "Oye, tengo una historia de un empleado de limpieza que conoce a un hombre-pez en una agencia de seguridad y se lo lleva a su casa". Yo dije "esa es la clave para contar esta historia". Y no la tenía como una historia de amor, la tenía como una historia anecdóticamente divertida, pero no era de amor. Elisa no era mujer...

Un romance fantástico en pleno cautiverio

Ambientada en Baltimore en 1962, “La forma del agua” cuenta la historia de Elisa, una joven muda que es conserje en un laboratorio gubernamental de alta seguridad y que forma un vínculo amoroso con una criatura humanoide-anfibia capturada. Este filme de romance y fantasía protagonizado por Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Doug Jones, Michael Stuhlbarg y Octavia Spencer, se proyectó en la sección principal de la competencia del 74º Festival Internacional de Cine de Venecia, donde se estrenó el 31 de agosto de 2017​ y recibió el León de Oro a la mejor película en la competición. ​También se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2017. Muchos críticos declararon que La forma del agua era la mejor película de Del Toro desde “El laberinto del fauno”.

La película, que fusiona el romance, el misterio y la fantasía, sello único del director, viene de recibir numerosos galardones. Además del León de Oro, ganó los premios a mejor película, director, dirección artística y banda sonora en los Critics Choice Awards, mejor película en la gala del Sindicato de Productores, mientras que el Sindicato de Directores le otorgó los galardones a mejor director y película. Además, cuenta con 12 nominaciones a los premios BAFTA y con 13 a los Oscar.

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