Fifa

"Grondona era como un titiritero, el que manejaba todos los piolines"

Luis Margani, el actor que interpreta al histórico dirigente de la AFA en la ficción, habló del desafío de encarnar a un personaje tan polémico.

Viernes 05 de Junio de 2020

En 2015 estalló uno de los mayores escándalos deportivos de la historia: el llamado Fifa Gate. Desde 2011 el FBI investigaba los negocios sucios de la Federación Internacional de Fútbol (Fifa), y la investigación terminó con la detención de varios dirigentes por fraude, estafa, lavado de dinero e incluso pertenencia al crimen organizado. Se los acusaba de haber recibido sobornos por valor de cientos de millones de dólares a cambio de la adjudicación de contratos televisivos y de marketing de algunas de las distintas asociaciones continentales que forman la Fifa, pero también por la supuesta compra de votos para la elección de los campeonatos del mundo de Rusia en 2018 y Qatar en 2022. Según la pesquisa, en el centro de esa trama se encontraba Julio Grondona, el todopoderoso presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), y vicepresidente senior de la Fifa, aunque "Don Julio" había fallecido casi un año antes de que estallara el escándalo, en julio de 2014.

Ahora, esta oscura historia de corrupción, millones y traiciones llega al streaming con "El presidente", la esperada serie que se estrena hoy por Amazon. Esta superproducción de ocho capítulos está dirigida por el argentino Armando Bo (ganador de un Oscar como guionista de "Birdman") y en su elenco figuran el colombiano Andrés Parra (Pablo Escobar en "El patrón del mal"), las mexicanas Karla Souza ("How to Get Away with Murder" ) y Paulina Gaitán ("Narcos"), y los argentinos Alberto Ajaka y Luis Margani.

En un tono de comedia satírica, Bo dispara la trama desde la historia del chileno Sergio Jadue (Parra), que es "el presidente" al que alude el título. Jadue es un joven dirigente de un pequeño club de segunda división que, en una extraña maniobra, se convirtió en el mandamás del fútbol trasandino y finalmente fue el delator más relevante de la investigación.

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En su ascenso al poder, Jadue se cruza con un dirigente fundamental, Julio Grondona, encarnado brillantemente por Luis Margani. El veterano actor que resultó una revelación en "Mundo grúa", la ópera prima de Pablo Trapero, retorna aquí a lo grande con un personaje que es todo un desafío. "La genial interpretación de Marlon Brando en «El Padrino» me inspiró mucho para este personaje", dijo Margani en charla con Escenario. Y agregó: "De Grondona admiro su inteligencia y su capacidad para el diálogo".

—¿Cómo llegó a la serie "El presidente"? ¿Fue por un casting?

—Cómo me encontraron no sé. Lo que sé es que un día me llamaron para un casting y cuando el director de casting me vio me dijo: "Sos Grondona" (risas). Hicimos un par de pruebas, un par de diálogos, y así quedé. Después me puse a investigar, a mirar videos y a leer entrevistas para ir estudiando al personaje.

—Julio Grondona fue un dirigente muy cuestionado. ¿Qué sintió cuando le dijeron que iba a interpretarlo?

—Artísticamente fue una gran sorpresa, lo que menos pensé yo es que algún día iba a poder hacer este papel (risas). Es un gran personaje, querido y odiado. Creo que Grondona tenía, entre comillas, un aspecto admirable: su inteligencia, su astucia y su capacidad para el diálogo. Me gustó enormemente el desafío de interpretarlo.

—¿Está de acuerdo con esa famosa frase de Grondona "todo pasa", que él tenía grabada en su anillo?

—(Risas) Es una linda frase, y tiene algo de verdad, pero no es tan así. Y hasta él se dio cuenta de que no era tan así. Grondona usó durante décadas ese anillo, y cuando alguien tenía algún problema siempre se lo mostraba. Pero un día se sacó ese anillo y no lo usó nunca más, y fue cuando murió su mujer, su compañera de toda la vida. Ahí se dio cuenta que no todo pasa, hay sentimientos y heridas que quedan para siempre. Los rencores y los enojos pueden aflojar, pero las heridas quedan.

—¿Lo conocía a Armando Bo? ¿Qué marcaciones le hizo él durante la filmación?

—No lo conocía a Armando Bo. Conocía a su abuelo y a su padre (Armando y Víctor Bo), pero te digo más, ni sabía que había ganado un Oscar (risas). Cuando lo ves su presencia te impresiona, es fuerte, pero tiene mucho carisma y es muy agradable trabajar con él. El siempre me decía: "No quiero que me lo imites a Grondona". Yo ya tenía algunas cosas físicas de él: yo soy italiano y él era descendiente de italianos, también veníamos de entornos muy familieros y laburantes. Pero Armando me insistía en no imitarlo. Me decía: "Vos no sos un imitador, sos un actor, y la gente tiene que creer que vos sos Grondona pero sin imitarlo". Y ese fue un gran consejo. También me hizo mirar algunas películas, entre ellas "El padrino", que la miré una y otra vez a partir de esta propuesta, y esa interpretación genial de Marlon Brando me inspiró mucho para este personaje.

—¿Cómo fue trabajar con un elenco internacional y en una producción tan imponente?

—Eso asusta un poco antes de empezar a grabar. Pero una vez que nos juntamos y empezamos a tirar las primeras fichas, y nos fuimos conociendo con los demás actores, formamos un grupo muy lindo, tanto en lo artístico como en lo humano. Con muchos de los actores chilenos nos seguimos hablando. Con Andrés Parra a veces nos tiramos chistes por Instagram. Con el equipo técnico también me sentí muy cómodo. Había un ambiente de respeto, de colaboración y de buena onda y buen humor. Y yo creo que eso se va a terminar reflejando en la pantalla.

—El Fifa Gate es un caso que sigue en curso, hay dirigentes presos y fue un escándalo a nivel mundial. ¿Cree que pudo haber servido para que desaparezcan algunas prácticas corruptas en el fútbol?

—En el Fifa Gate todavía hay que aclarar muchas cosas, hay cosas que faltan probar, pero como yo no soy futbolero, mi opinión no creo que valga mucho. De todas maneras, supongo que algo habrá cambiado, porque los dirigentes deben sentir que están más vigilados. El Fifa Gate saltó después de que murió Grondona, y yo no quiero juzgar pero no es casualidad. Grondona tenía un poder absoluto como para manejar los hilos, era el titiritero, el que manejaba todos los piolines, y después, bueno, se acabó el poder. Pero esto es sólo una opinión personal.

—Ya han pasado dos décadas desde "Mundo grúa". ¿Cómo ve a la distancia aquella película?

—Me sigue encantando (risas). Fue la película que me despertó mi pasión por la actuación. Yo antes era una persona que trabajaba en un taller de electricidad del automóvil acá en San Justo, y de golpe y porrazo vino Trapero a decirme "vamos a hacer un largometraje". Mientras filmábamos yo le decía a Trapero: "Escuchame, ¿quién va a ver esta película? Es en blanco y negro, no hay ningún actor conocido, va a ser un fracaso" (risas). Pero él me decía que yo cada día actuaba mejor, y yo pensaba que me estaba cargando, que lo decía para entusiasmarme. Recuerdo que cuando vi la película antes del estreno no me gustó para nada mi trabajo, me miraba y me decía a mí mismo "qué desastre, qué desastre". Pero después gané el premio al mejor actor en el Bafici, y ahí empecé a ver que la cosa iba en serio. También fui a España con Trapero, a presentar la película, y nos recibieron con una limusina. Imaginate: del taller de autos a una limusina. Para mí era todo como un sueño.

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