Escenario

Graciela Borges: "Nunca tuve un gran ego. De los premios hay que hablar con mesura"

Domingo 12 de Mayo de 2019

Graciela Borges es una diva, pero es un tipo de diva que no intimida para nada. Al contrario. Es una actriz que se siente cercana y cálida, y que siempre parece hablar con sinceridad. Trabajó con los actores y directores más importantes del cine argentino. Y ahora sigue activa con la misma pasión a los 77 años. A pesar de su larga carrera, su protagónico en “El cuento de las comadrejas” es casi una revelación. Ahí se ve a “la Borges” haciendo comedia y jugando a ser otra diva, Mara Ordaz, una estrella ya olvidada que vive refugiada en su pasado. Mara convive en una deteriorada mansión con su marido (un actor mediocre) y otros dos personajes extravagantes: un guionista y un director de películas ya retirados. Los hombres le hacen la vida imposible, mientras ella los maltrata desde su ego inflado.

“El actor piensa con el cuerpo”, dijo la actriz en charla con Escenario, cuando se le preguntó sobre su personaje. “La creación de un personaje es sencilla, no es pensar tanto, es una razón de sentir. Llega un día _a veces más rápido con algunos personajes, otras veces más lento_ en que te transformás en el personaje y empezás a fluir. Cuando vos sos el personaje el director te puede poner otras escenas, o puede haber cambios en la película, que a vos no te importa nada. Vos ya sos el personaje y listo. Primero lo leí al personaje, una tarde en mi casa, y me hizo tanta gracia que me reía muy fuerte. Mi vecina, que es encantadora, me llamó a la noche para preguntarme qué libro estaba leyendo que me hacía reír tanto. «Quiero comprarlo», me dijo”, relató Graciela entre risas.

Fue precisamente el humor lo que más la atrapó del guión. “La película no tiene un humor común, tiene un humor inteligente, un humor negro”, subrayó. “Me imagino que algunas personas se reirán mucho y otras no tanto. Yo pienso que es para reírse mucho. También tiene una cosa difícil pescar, y es la ternura que tiene este personaje. Claro que no se lo ve a primera vista porque ella tiene un ego espantoso, pero finalmente esos cuatro seres se quieren, han compartido toda su vida, y hubieran seguido vegetando de esa manera si alguien no hubiese venido a cambiarles la historia”, explicó.

Graciela Borges admite que con el personaje de Mara Ordaz comparte el humor negro. “Según Lucrecia Martel, yo soy la actriz de humor más negro que ella conoce. Cuando filma y no estoy yo siempre dice: «Me hace falta el humor negro de Graciela Borges». Yo tengo ese humor, me gusta, pero este personaje no tiene nada que ver conmigo. Ella es muy nostálgica de sus primeros filmes. Yo no puedo tener la menor nostalgia porque doy vuelta la espalda y hace dos meses que filmé”, afirmó.

El año pasado se la pudo ver en “La quietud”, el último filme de Pablo Trapero, y ahora dice que tiene el privilegio de trabajar por primera vez bajo las órdenes de Juan José Campanella. “El cine de Campanella es muy honesto. Es un cine que rescata las historias que él realmente quiere contar”, aseguró. “Pero sobre todo me parece que él filma muy bien”, agregó. “En los encuadres, en la depuración de los personajes, en lo que te cambia cuando vos no das en esa cuerda... Ese oficio de él de mil cosas hechas en Estados Unidos se nota. El brilla en eso. Por algo el que sabe sabe y el que no va a producción”, acotó entre risas.

Por el momento no tiene otros planes en el cine, pero sí un deseo: “Me gustaría filmar otra vez con una mujer, me gustaría trabajar siempre con Lucrecia (Martel). Me encantaría participar de un filme con una visión femenina. Femenina, no feminista”, aclaró. “El otro día estaba hablando por teléfono sobre esto, divagando con Cecilia Roth, y pensamos qué bueno sería hacer una película de esas características”, comentó.

Sin embargo, después de una breve pausa, la actriz disparó: “No estoy muy segura de que tenga ganas de seguir haciendo cine. No sé, por ahí llega un gran libro... No es una amenaza tipo Chiquita Legrand, de «me voy». Pero tengo la sensación de que hice dos películas muy seguidas. Hay una frase de los chinos que a mí me encanta: «El hombre que se detiene, camina». No es fácil. ¿Qué otros personajes tenés después de esta gloria que hice? Uno ha sido tocado por la varita mágica”, reflexionó.

En marzo pasado Graciela Borges recibió un premio a la trayectoria en el Festival de Málaga, pero ella dice que “no hay que darse mucha cuenta de los reconocimientos”. “Desde muy chica, por razones que conozco, no tuve un gran ego. Si ves mis filmes y los premios, no vas a descubrir que yo diga algo grandilocuente sobre eso. A todos nos gustan los reconocimientos. ¿A quién no? Pero siempre hay que hablar de los premios con mesura”, concluyó.

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