Escenario

"GOT" llegó al final y el desenlace no fue el que tantos querían

El Trono de Hierro de "Game of Thrones" no quedó para ninguno de los personajes que picaba en punta. No hubo lógica, como tampoco existió a lo largo de ocho temporadas.

Martes 21 de Mayo de 2019

"Cuando juegas al Juego de Tronos o ganas o mueres". Una de las frases que más se escuchó de la boca de los personajes de "Game of Thrones" a lo largo de tantos años, tomó fuerza y elevación este domingo, con el final de la serie al cabo de 8 temporadas y 73 capítulos. Ni los más candidatos al renombrado Trono de Hierro, pudieron alcanzarlo, fallaron en sus estrategias y jugaron mejor aquellos protagonistas inesperados, o los que quizás contaban con menores expectativas para responder a la pregunta que movió toda la historia: ¿Quién se sentaría en el Trono de Hierro? Bran Stark, "Bran, el roto", como lo tradujeron, se quedó con el lugar que la tribuna aclamaba para Daenerys Targaryen, Jon Snow o la propia Arya Stark.

El final de GOT no tuvo lógica, como no la tuvieron los años en los que se configuró como un éxito incomparable dentro de la televisión mundial. Tanto se habló en la previa de un buen final o un mal final que... ¿Quién podría señalar cuál hubiera sido un buen final y cuál uno malo? ¿Fue realmente un mal final o el sinsabor del adiós?

El capítulo definitivo de "Game of Thrones" por poco o por mucho, por inesperado o no, por decepcionante o gratificante mantuvo en vilo a millones de personas a lo largo y a lo ancho de todo el mundo. Las redes sociales fueron el termómetro de esas pulsaciones y los usuarios posicionaron a la serie en lo más alto otra vez. La desilusión que se puso de manifiesto tuvo más que ver más con que los favoritos no llegasen al objetivo más que con el "apuro" que se le dio a los personajes y sus historias.

No llegó al trono Daenerys Targaryen, la Madre de los Dragones que viajó desde Essos a lo largo de todos estos años liberando ciudades y fortaleciendo su ejército. No lo hizo Jon Snow, que de bastardo no tenía nada porque al final era el hijo legítimo de Aegon Targaryen (y sobrino de Dani) y a quien le hubiese correspondido por linaje. No lo hicieron juntos, como se especulaba, porque él la mató ante el peligro que significaban las ambiciones de Daenerys.

Después de devastar Desembarco del Rey para eliminar a su principal enemiga y ocupante del trono, Cersei Lannister, la hija del Rey Loco no logró ponerle razón a sus atisbos demenciales y Jon, priorizando "el deber por encima del amor" (como alguna vez se lo insinuó el Maestre Aemon Targaryen), le clavó una daga en la proximidad del corazón para salvar a los Siete Reinos. No era la idea de Dani terminar allí con las guerras. Ante ello, Jon optó por la opción que lo hizo sentirse horriblemente. Para los libros quedará ese momento en el que en el medio de un beso él apuñaló a Daenerys, ante el silencio y los segundos interminables hasta que el plano develó quién mató a quién.

Tres escenas le imprimieron al capítulo tensión profunda: la primera, la citada. Y la segunda, inmediata. Con Daenerys en el piso, Drogon, el único de los dragones vivo, lanzó una llama furiosa que acabó fundiendo el Trono de Hierro. No había sido Jon el que había matado a Dani, sino sus propias ambiciones de poder y venganza. Drogon entendió que esos deseos la llevaron a la muerte. Tras querer reanimarla la posó sobre una de sus alas y la llevó hacia algún lugar desconocido: "Dicen que lo vieron dirigirse hacia el este", comentaron luego. Al este se encuentra la antigua Valirya, allá donde empezó todo para los Targaryen. La tercera escena más elocuente es la de los hermanos Stark. Bran, Sansa, Arya y Jon, cada uno asumiendo su propio destino. Y el adiós.

Bran, aquel nene de la primera temporada que quedó postrado en una silla de ruedas porque vio lo que no tenía que ver y que se convirtió en el Cuervo de Tres Ojos, portador de la memoria y las historias, fue elegido rey de los Siete Reinos. Para sorpresa de todos, designado por lores y caballeros e inculcado por la elocuencia de un personaje fenomenal como fue el de Tyrion Lannister, el enano que logró salir de la cueva de los prisioneros y que tiró su chapa de oratoria para convencer, primero a Jon de que tenía que hacer lo más trascendente de la temporada, y después al resto de acercar "paz" al mundo.

Jon terminó condenado a vivir en la muralla aunque finalmente se refugió con los Salvajes; Arya decidió explorar nuevos mundos y se fue con su propia flota y Sansa finalmente fue la reina que soñó de chica. Uno de los personajes que más creció con el avance de los capítulos, advirtió que el Norte, su Norte, iba a seguir siendo un territorio independiente y se proclamó dama de Invernalia. Los posibles peligros, Inmaculados y Dothrakis, también tomaron rumbos lejanos. Los primeros, para liberar ciudades en honor a Daenerys.

Terminó "Game of Thrones", la serie que cautivó a millones de fanáticos basada en la fantasía épica medieval creada por George R. Martin y adaptada por HBO. Con una producción a altísima escala y una trama política, de poder y ambiciones que engendró todo tipo de especulaciones y teorías donde no hubo cuento rosado de buenos y malos, ni finales estrictamente felices. Y se cerró lejos de la lógica. Como fue su esencia. Aunque haya fans conformes y otros no tanto. Porque, ¿quién puede decir cuál era el buen final? Por lo pronto, hay precuelas a la vista.

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