Escenario

Gonzalo Aloras: “Siempre tuve claro lo que quería hacer”

Con 41 años recién cumplidos, el músico repasa su carrera a partir de la reedición de su primer CD como solista. Hoy se presenta en el teatro Vorterix, a las 21.

Sábado 05 de Diciembre de 2015

Con 41 años recién cumplidos, Gonzalo Aloras decidió hacer una especie de memoria y balance. Hace más de dos décadas su carrera comenzó en Rosario con Mortadela Rancia, un trío que ya es parte de la leyenda rockera local de los 90, y después partió a Buenos Aires para convertirse en guitarrista de Fito Páez, un papel que lo puso en el centro de la escena. También tocó junto a Litto Nebbia y Juanse, pero nunca se quedó cómodo en el lugar de sesionista elegido. En 2000 arrancó su carrera solista con "Algo vuela" (que recién se editó en 2004), un álbum que ahora llega en una "edición aniversario" con bonus tracks en vivo y un documental sobre la grabación del disco, repleta de grandes invitados.

Hoy Aloras regresa a Rosario para celebrar sus 15 años como solista, teniendo como base todas las canciones de "Algo vuela". El show será en el teatro Vorterix (Salta 3519), a las 21, y por el escenario pasará un seleccionado de músicos que incluye a Bonzo Morelli, Sur Du Monde, Diego Giordano y Dani Pellegrinet, entre otros. En el recital también habrá espacio para recordar algunos temas de Mortadela Rancia y rendir homenaje a Pescado Rabioso.

En charla con Escenario, el cantante y guitarrista reflexionó sobre su trayectoria, confesó que pasó por la crisis de los 40 y opinó sobre el presente de Fito Páez. También anticipó como será "Digital", su cuarto —y diferente— disco de estudio.

—¿Cómo surge la idea para el show de esta noche?

—El show surge a partir de la reedición de "Algo vuela". La idea era juntarme con algunos de los músicos que participaron en el disco en su momento, y también quería festejar los 15 años de carrera solista. Yo quería que estuviese una banda under de la ciudad tocando en el show, y por eso invitamos a los chicos de Sur Du Monde, y también va a estar el Bonzo Morelli como una banda que él armó para hacer un homenaje a Pescado Rabioso. Dentro del mismo recital va a ir mutando la banda que me acompaña, y van a ir mutando las sonoridades. Además van a estar Dani Pellegrinet y Diego Giordano (ex batero de Mortadela Rancia) para hacer algunos temas de Mortadela. Va a ser una especie de coreografía de músicos (risas). "Algo vuela" se va a tocar entero, y también van a sonar temas de Mortadela Rancia, Pescado Rabioso, Charly García, George Harrison y hasta Michael Jackson.

—¿Por qué decidiste reeditar "Algo vuela" y revisar especialmente ese disco ahora?

—El disco se agotó hace unos años y siempre me lo volvían a pedir en los conciertos. No sé, es como si se hubiese transformado en un clásico de Rosario de esa época. Son canciones que permanecieron en el tiempo y las puedo tocar ahora como si fuesen del presente. Hay materiales que con el tiempo van perdiendo cierto peso o gracia. Pero este disco fue pensado de otra manera: la idea era que funcionara como una especie de máquina del tiempo en donde poner unas canciones y que pudieran perdurar y transformarse. Esa parte del plan no falló: son canciones que se pueden seguir tocando y se sostienen. El disco además fue grabado de una manera especial: suena claro y clásico, no está atado al sonido de una época, y eso ayuda también a que hoy se pueda escuchar.

—En tus discos siempre hay invitados emblemáticos del rock argentino, como Fito Páez, Charly García y Litto Nebbia. ¿Sentís que ellos le dan más entidad a un disco? ¿Cómo se da ese intercambio?

—Siempre se dio porque antes de eso yo tuve una relación musical con ellos. Con Juanse grabé porque antes había tocado en un disco de él y también hicimos una gira, y lo mismo con Nebbia: fui guitarrista de su banda y grabé varios discos. El mismo caso se da con Fito. Por supuesto que detrás de ese compartir la grabación hay una cosa más romántica. Son todas figuras que han sido mis ídolos de la juventud y adolescencia, entonces tenerlos en tus propios discos es una especie de cierre, de vuelta de la vida donde vos al flaco lo tenés cantando tu canción. Pero yo nunca los invité pensando en darle más entidad o chapa al disco, y eso se nota en cada una de las participaciones. Nadie vino a cantarse todo ni nada de eso, hicieron una estrofita y medio camuflados. A veces hasta tengo que explicar "acá canta Spinetta" (risas).

—¿Nunca te sentiste condicionado grabando al lado de músicos con tanta experiencia?

—No, porque ya habíamos hecho giras juntos, nos habíamos puesto en pedo... Había un camino recorrido. Lo que sí sentí fue una emoción extrema con cada aporte de ellos. Esos momentos son de mucho valor porque estás compartiendo lo más esencial de su persona, que es hacer música. Para mí fue súper estimulante y motivador eso de ver de cerca la manera de crear y de trabajar de ellos. Lo que recuerdo como bravo fue el momento en que estábamos esperando que llegue Charly (García) al estudio. Era la época de "Say No More", en la que él rompía todo y te pintaba con aerosoles. Nosotros grabábamos de día, pero Charly llegó después de la medianoche. Llegó recién bañado, con la ropita limpia, como fresco para la grabación, y nos quedamos en el estudio hasta las diez de la mañana. Fue una experiencia fuerte pero estuvo bueno, porque todas esas paredes de sonido que él construía en esa época quedaron plasmadas en "Emotival" (de "Algo vuela").

—Vos formaste parte de la banda de Páez desde 1999 hasta 2006, cuando sacó discos como "Abre" y "Naturaleza sangre". ¿Notás diferencias entre el Fito con el que vos trabajaste y el Fito de los últimos años, que generó polémicas como opinador político?

—Y sí, hay... (pausa). Pero también noto que ahora está haciendo (un tour de) "Giros". Eso de alguna manera habla de la necesidad de una vuelta, no? No vi sus últimos conciertos pero sé que está haciendo "Giros", "La la la", "Corazón clandestino", toda esa franja de discos que es la que más me gusta a mí, y creo que es la que más le gusta a mucha gente. Igual vamos a ver qué viene después, ahí va a estar la cosa, ver cómo sigue su discografía. Yo creo que, más allá del personaje, más allá de cómo un músico va participando de su época, lo único que a uno lo termina conmoviendo son los discos. Lo que queda es tu lado artístico. Ojalá que lo de "Giros" le de un feedback con la gente y con su propia obra. En la época en que estuve tocando con él yo fui uno de los más pesados en ese sentido, le decía que regrese un poco a esa época. Yo me daba cuenta de que en vivo hacíamos un repertorio muy repetido, como muy anclado en ciertos hits, y se desaprovechaba la parte más interesante de su repertorio, que son esos primeros seis discos.

—¿Te gustaría volver a grabar con él?

—Eeehhh... Sí, pero desde otro lugar. No sé, no me gustaría volver a hacerlo como un laburo. Me gustaría encarar algún proyecto, como coproducirle algo. Pero no volvería como sesionista o como parte de la banda. Eso ya lo hice.

—Fue extraño y gracioso verte hace poco en una publicidad del Banco Francés, en donde aparecés cantando con una gran orquesta. ¿Cómo se dio tu participación en el comercial?

—Los creativos del comercial estaban buscando una especie de Nick Cave latino (risas). Además al banco le cerraba que no estuviera cualquier tipo, le servía a nivel de imagen que fuera un músico el protagonista. A mí me gustó el proyecto porque la calidad de la publicidad es muy buena, no es berreta, está bien grabada y muy cuidada la música. Se tocó con una orquesta de verdad y los músicos eran buenos. Era una circunstancia ideal, y me cerraba por todos lados más allá del laburo en sí mismo. Trabajé con creativos que son muy jóvenes, unos pibes muy piolas, que se tomaron el proyecto como si fuese una película.

—En octubre pasado cumpliste 41. ¿Te agarró la crisis de los 40?

—Sí, y estaba esperando que llegue (risas). Es tan famosa que la querés tener (risas). Las crisis son complejas, porque son un mix de sensaciones. La palabra crisis está mal asociada a algo negativo o angustiante, pero yo lo pienso más como un cambio de perspectiva o de visión. A esta edad podés tener más distancia y perspectiva para ver lo que hiciste y lo que podés llegar a hacer. Siempre me acuerdo de la canción de Serú "Parado en el medio de la vida". Es un buen momento para revisar tu camino.

—¿Y qué sacaste de ese balance? ¿Estás conforme con lo que hiciste?

—Es un balance positivo. Desde que iba a la primaria en la escuela Pestalozzi lo único que quería era que llegara el recreo para ir al piano, jugar un poco y hacerme el rockero. Si tomo esa perspectiva —que es la más central, la más existencial— me doy cuenta que ya de niño quería hacer canciones, tocar, vivir de eso, incentivar a otra gente, poder ser recibido por mis pares... Siempre tuve claro lo que quería hacer, desde muy temprano. A veces me encuentro con alguna gente que —no sé si es un mal de la época o qué— que está un poco perdida, que hace una carrera y la deja, que va para un lado y le va mal y después va para otro. Eso se ve mucho, y en ese sentido tengo la tranquilidad de haber elegido un camino y haber tenido la serenidad de atravesar los momentos duros o los momentos desérticos, donde las cosas no salen. Siempre he tenido calma para atravesar las tormentas.

—¿Tenés planes para un próximo álbum de estudio?

—Sí, sólo tengo que terminar de meter las voces y mezclarlo. Es un disco electropop, por ponerle una etiqueta rápida. Pero obviamente que no es ni tan electro ni tan pop, porque si lo hago yo siempre una vuelta más tiene. Es una búsqueda hacia otro mundo que me obligó a componer desde otro lugar, a aprender otras técnicas, usar otros programas y trabajar con otros músicos y productores. Trabajé con dos productores muy jóvenes: Juan Ingaramo, de Córdoba, y Ezequiel Spinelli, de Buenos Aires. Es un disco para bailar, que está pensado más desde el cuerpo, las sonoridades y el groove que desde la composición, la canción y la armonía. Es algo muy nuevo dentro de lo que yo venía haciendo. Estoy muy contento con la experiencia y tengo ganas de terminarlo y de sacarlo cuanto antes. Pienso que podría estar listo para cuando termine el verano.

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