Escenario

"Generamos un nuevo público que no carga con los dogmas de otros tiempos"

El líder de la orquesta rosarina, Lucas Querini, habló del primer álbum del sexteto integrado en su totalidad por composiciones propias.

Sábado 14 de Septiembre de 2019

En pleno siglo XXI, La Biaba apuesta con convicción a la renovación del tango. Por eso su cuarto álbum, "El mismo río", que se editó este año, está integrado en su totalidad por composiciones propias, un paso esencial que ubica a la orquesta rosarina entre la tradición tanguera y la vanguardia. El sexteto formado por Lucas Querini (piano y arreglos), Mariano Asato (bandoneón), Claudio Bergese (bandoneón y voz), Martín Marino (contrabajo), Simón Lagier y Pablo Galimberti (violines) seleccionó temas de Querini y Asato para su flamante disco, y sumó composiciones instrumentales y cantadas de diferentes autores santafesinos contemporáneos como Ramiro Gallo, Omar Torres, Agustín Casenove y Luciano Tobaldi.

"El mismo río" es música nueva para las ciudades de este tiempo y también es un concepto: es el Paraná que fluye hasta el Río de la Plata y une Rosario con Buenos Aires y Montevideo, tres paisajes que comparten una identidad cultural. La Biaba estará presentando este disco hoy, a las 21, en el Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río). Como invitados estarán el guitarrista Agustín Casenove y el Gabo Quintet, que junto al sexteto formarán un gran ensamble para realizar versiones fusionando los lenguajes del jazz y el tango.

En diálogo con Escenario, el pianista Lucas Querini habló del gran salto que significó para la orquesta su cuarto álbum y de la importancia de mantener los vínculos con el pasado sin perder de vista el camino propio.

—¿Cómo se gestó el disco "El mismo río" y qué lo diferencia de los trabajos anteriores de La Biaba?

—En primer lugar, lo que diferencia a este disco de los anteriores es que es la primera propuesta integrada en su totalidad por música original. Después de haber editado ya tres discos con versiones de clásicos, nos parecía que era hora de hacer nuestro aporte desde la composición al repertorio tanguero. Por otro lado, desde el punto de vista de la producción, esta es la primera vez que trabajamos con un productor artístico, es decir una persona externa al grupo que se involucró en el trabajo desde lo conceptual, lo musical y lo técnico. Elegimos a Ignacio Varchausky para ese rol, un músico y productor importantísimo para el desarrollo del tango en los últimos 25 años, creador del Arranque, de la Orquesta Escuela Emilio Balcarce y productor de decenas de discos importantísimos de los mejores artistas de los últimos tiempos. En ese sentido este disco significó elevar muchísimo el nivel de producción, y creemos que el resultado está a la altura de las mejores producciones de tango.

—En este disco hay todos temas propios y de otros autores santafesinos actuales. ¿Se puede hablar de una identidad del tango local o de la región?

—En principio el nombre del disco, "El mismo río", alude a la estrecha relación que nos une con Buenos Aires y Montevideo, a través del Paraná y del Río de la Plata, como una metáfora que incita a pensar que somos parte de una misma historia cultural que ha tenido a los puertos como protagonistas. Partiendo de este concepto pensamos que el tango, si bien adopta maneras y estilos propios del artista que lo nutre, es también por estos lares el mismo tango. Y esto se debe a que compartimos lazos muy estrechos con la ciudad capital. Hay más cercanías que regionalizaciones, y compartimos una misma identidad cultural.

—Ustedes pertenecen a una generación más cercana al rock y a sus múltiples subgéneros que al tango. ¿Cómo llegaron al tango, qué los atrapó del género?

—La historia de cada uno de los integrantes es diferente, pero la mayoría veníamos transitando distintas músicas antes de aferrarnos al tango. Creo que la razón principal por la que todos nos decidimos quedar a trabajar en esta música tiene que ver con el deseo de querer militar en la búsqueda y en la construcción de nuestra identidad cultural, partiendo de nuestras músicas tradicionales, de lo que nos une con nuestros antepasados, de lo que es parte de una historia común. Cuando empezamos a tocar tango nos encontramos con muchos colegas de nuestra misma edad con muchas ganas de construir, de militar, de expresarse a través de una música que además de ser hermosa, es nuestra.

—¿Sienten cierta tensión entre el público que sólo espera los grandes clásicos del género en un show y el público más abierto a otras propuestas?

—Creo que lo que fue en su momento "el" público de tango hoy ya no es el núcleo de nuestra convocatoria. Por suerte, muy de a poco y con muchísimo trabajo, vamos generando un nuevo público que no carga con los dogmas ni expectativas conservadoras de otros tiempos. Sin embargo, a veces nos toca enfrentarnos a públicos más tradicionalistas y pudimos salir victoriosos de esos encuentros (risas). En muchas ocasiones, gente mayor se nos ha acercado a decirnos que le hubiese gustado escuchar alguno de los "tanguitos conocidos". Sin embargo, no dejan de alegrarse por nuestro interés y nuestro trabajo por el tango, siendo nosotros de una generación mucho más joven. Creo que estos encuentros nos confirman que estamos en el camino correcto, y la importancia de mantener los vínculos con el pasado sin perder de vista nuestros deseos artísticos.

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