Escenario

Fito Páez: un viaje a las estrellas con canciones que ya son parte del aire

El músico rosarino hizo un show por streaming para presentar su disco "La conquista del espacio". Lo vieron más de diez mil personas

Lunes 02 de Noviembre de 2020

No fue la presentación oficial soñada, ni fue en el día de su cumpleños 57 con el Hipódromo lleno en su querida Rosario, pero llegó el día en que “La conquista del espacio” se mostró al mundo en vivo, aunque por streaming, por primera vez. Y lo vieron más de diez mil personas. Fue el domingo a la noche, en el Movistar Arena de Buenos Aires, con un Fito Páez, al que al principio se lo vio lógicamente incómodo por la falta de público, pero después se soltó, mostró una voz cuidada y cantó con sentimiento. Y, lo mejor, es que lo disfrutó tanto que esa energía traspasó la pantalla. Lejos estuvo de ser un show más: Fito y su banda viajaron en una nave alrededor del universo Páez y a lo largo de una hora y media fueron clavando banderitas sobre cada uno de los discos, como si fuesen los planetas del sistema solar. “2020. ¿Quién dijo que todo está perdido?”, se leyó al final del show, en un guiño a este presente de virus mutante y vidas que se apagan. Nada está perdido Fito, tus canciones alegran los corazones y hay más espacio para conquistar.

La música de la previa invitaba a una ceremonia especial. O espacial. Parecía que iba a empezar otra saga de “Star Wars” cuando el Monumento a la Bandera en versión cohete a la luna cruzaba la pantalla mientras sonaba a toda máquina, justamente, la apertura con “La conquista del espacio”. El cierre del tema, con las letras en rojo y la referencia del disco y el año de su edición. marcaría un hilo conceptual que se desarrolló a lo largo de los 17 temas del show.

La angustiante realidad y la falta de contacto con el público durante tantos meses –a excepción de los dos shows por streaming que ofreció a solas desde su casa y con el piano– fueron motivo suficiente para que Fito cambiase de planes para esta presentación de su nuevo disco. Eso explica que apenas cuatro temas nuevos formaron parte de la lista: “La conquista del espacio”, “Maelström”, “La canción de las bestias” y “Las cosas que me hacen bien”; para luego proponer un recorrido musical con clásicos de distintas décadas, pero con la misma direccionalidad: todos fueron de alto impacto emocional.

El show tuvo una puesta artística, con ideas del mismo Páez y Max Rompo, más la escenografía de Adriana Maestri, que ofreció un equilibrio estético en donde se privilegiaron las distancias obligatorias y los colores sutiles, sin brillos innecesarios ni luces que encandilan. Y sobre esa escena, la banda hizo mucho más de lo que tenía que hacer. Porque sonó con buen tempo y con la cuota de sensibilidad y compromiso que no suelen tener las bandas que acompañan a solistas. Desde Diego Olivero en bajo y dirección musical, pasando por Juan Absatz en teclados y voces; más Juani Agüero en guitarras eléctricas, con algunos punteos impecables; Gastón Baremberg, en batería y Florencia Villagra, en voces.

Fito Paez presentó La Conquista del Espacio desde el Movistar Arena

El amor es la nave insignia de las canciones de Fito. Aunque en la versión de anoche de “Naturaleza sangre” haya dicho “el amor nunca me alcanza”, toda su obra está atravesada por amores.

En el caso de sus parejas, le dedicó a Fabi Cantilo “Fue amor” y cerró con la frase “lo que fue, fue; lo que es, es y lo que será, será”; a Cecilia Roth le dedicó “El amor después del amor” y quizá haya un mensaje hacia su nueva pareja en “Maelström” al cantar “el amor es la única verdad”.

No puede soslayarse el amor a los músicos del rock argentino que lo formaron de niño y con quienes generó un vínculo de amistad, por eso incluyó en la letra de la dylaniana “Al lado del camino” a Litto Nebbia, Spinetta y Charly García. Y aunque la compuso por el amor a su tía, su abuela y la empleada doméstica asesinadas en su casa de calle Balcarce en 1986, Fito demostró anoche que “Ciudad de pobres corazones” cada día suena más actual. Y el “matan a pobres corazones” connota tanto con la inseguridad y la pandemia en Rosario y Buenos Aires como, por qué no, de México, Madrid o cualquier otra urbe del mundo en donde se escuchó el domingo el show de Páez.

En el ítem de “Gran momento de la noche” apareció Nathy Peluso, descalza, para hacer una versión muy sentida de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Páez apenas cantó algunas estrofas para que se luzca Peluso, que viene del palo del rap y el trap, en una interpretación con mucho carácter y un cierre que incluyó una sensual coreografía con aires nativos.

El tramo final llegó con “A rodar mi vida”, sin las remeras girando de la gente, y el guiño de Fito: “Ya saben que es un falso final”. Después vino “Dar es dar”, dedicada para los trabajadores de la salud, identificados como “los que están en el frente de batalla”, y el final de verdad: “Mariposa tecknicolor”.

El show, disponible nuevamente el 8 de noviembre con entradas en fitopaezmusica.com, fue una ceremonia de reencuentro.

Por eso cuando Páez cantó en la despedida “y hoy sólo te vuelvo a ver” estaba invitando a que lo sigamos acompañando en este viaje. Con canciones que se resignifican con el paso del tiempo y pueden volar al infinito y más allá. Y ya son parte del aire.

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